Una “casa pasiva” es una edificación eficiente que busca reducir al máximo la demanda energética del edificio mediante estrategias de diseño global. Concretamente, puede reducir hasta un 90% el consumo energético respecto a una casa normal.

Al ahorro económico que conllevan, se le suma el hecho de que su funcionamiento es respetuoso con el medio ambiente.

Ahora, un nuevo estudio en este campo ha desembocado en el diseño de un sistema mejorado que no solo dispone de ambas opciones (calefacción y refrigeración) sino que además cuenta con una eficiencia muy superior a la típica de esta forma de climatización.

Con su prototipo que tan solo tiene 70 centímetros cuadrados (aunque puede ampliarse hasta cubrir tejados enteros) han conseguido:

– Disminuir en más de 12 grados centígrados la temperatura en un espacio de prueba en un entorno exterior bajo luz solar directa.

– Reducir en más de 14 grados centígrados la temperatura del espacio de prueba en un laboratorio, acondicionado para simular la noche.

– Captar al mismo tiempo suficiente energía solar como para calentar agua hasta unos 60 grados centígrados.

El sistema consta de lo que son esencialmente dos espejos, hechos de 10 capas extremadamente finas de dióxido de silicio y plata, que se colocan en forma de V.

Estos espejos absorben la luz solar entrante, convirtiendo la energía solar de las ondas en la banda de la luz visible y en la del infrarrojo cercano, en calor.

Los espejos también reflejan las ondas del infrarrojo medio desde un «emisor» (una caja vertical situada entre los dos espejos), que luego hace rebotar hacia el cielo el calor que transportan.

Con la configuración adecuada, el sistema permite expulsar el calor hacia el exterior o concentrarlo en el interior.

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