La pasada semana se hizo público que un grupo de investigadores de la universidad de Tokyo y de la Universidad de Michigan, a raíz de una serie de experimentos estudiando la reacción de los micrófonos de dispositivos inteligentes ante las variaciones de la intensidad de luz recibida en los mismos, han conseguido depurar la técnica para hackear dispositivos tales como Alexa, Siri o Google Assistant.

Descubrieron que el micrófono de los altavoces inteligentes responde a la luz de láser como si fuera sonido, concretamente, por una pequeña pieza llamada diafragma que se mueve cuando recibe un sonido. Encontraron que mediante el láser podían emular el movimiento del sonido y hacer que el sistema actuara como si hubiese recibido una orden. En sus pruebas, han conseguido replicarlo incluso a más de 105 metros de distancia.

Para solucionar este problema, los investigadores afirman que se tienen que rediseñar los micrófonos aunque mientras tanto lo mejor para los que disponemos de altavoces inteligentes es mantenerlo alejado de la vista de las personas que están en el exterior.

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