Actualizar el firmware

En ese momento lo más aconsejable, sea cual sea el uso que quieras darle al reTerminal, pasa inevitablemente por actualizar el firmware. Desde la propia página de SenseCraft HMI es posible descargar la versión más reciente y flashearla en pocos minutos, algo especialmente recomendable porque estos dispositivos están recibiendo mejoras constantes tanto en estabilidad como en compatibilidad. Una vez a la semana no hace falta, pero hacerlo al estrenar el equipo —y de vez en cuando— evita sorpresas y asegura que todo lo demás funcione como debería.

Lo primero que debes hacer es indicar qué modelo de pantalla estás utilizando y conectarlo por USB a tu ordenador —en nuestro caso, un Mac— para que la herramienta pueda reconocerlo correctamente. A partir de ahí, SenseCraft HMI se encarga de detectar el dispositivo y permitirte actualizar el firmware o preparar los contenidos que quieras cargar en él.

Para alguien que ha pasado media vida usando Windows como sistema operativo de cabecera, con alguna que otra aventura en Linux y últimamente “disfrutando” del ecosistema Apple, algo tan aparentemente sencillo como cdebería ser onectar un dispositivo por USB puede convertirse en toda una experiencia. Y más aún cuando no hay un cómodo .exe que lo haga todo por ti, sino que dependes únicamente de un navegador —en nuestro caso, Chrome— para comunicarte con el reTerminal. No es complicado, pero sí lo bastante diferente como para que la primera vez te sientas un poco explorador.

Tras buscar e instalar el driver adecuado para el Mac, uno espera que la conexión se produzca de inmediato… ¿o no? Pues no. En nuestro caso, por más que conectábamos y reconectábamos el reTerminal, no había forma de que el sistema lo detectara. Ni rastro del dispositivo en ninguna parte. Y claro, la primera duda aparece enseguida: ¿no será que el driver no es el correcto? Esa sensación tan familiar de “esto debería funcionar, pero no funciona” que todos hemos vivido alguna vez al mezclar hardware nuevo con macOS.

Afortunadamente, después de darle unas cuantas vueltas al asunto, descubrimos que el problema no tenía nada que ver con el driver. La causa era bastante más mundana: simplemente no habíamos apretado lo suficiente el conector USB‑C angular del cable. Por eso no se encendía la lucecita del dispositivo ni, por supuesto, se activaba el driver en el Mac. Una vez bien conectado, todo empezó a funcionar como debía… y nos quedamos con esa mezcla de alivio y vergüenza tan típica de cuando el fallo estaba justo delante de nuestras narices.


Una vez que por fin apareció nuestra flamante interfaz USB —y comprobamos que el cable estaba bien conectado— pudimos establecer la comunicación sin más complicaciones. A partir de ese momento, el reTerminal se comportó como debía y la conexión por USB funcionó de forma estable, permitiéndonos continuar con el proceso de actualización y configuración «sin ningún» sobresalto adicional… o quizás sí.


Todo parecía ir sobre ruedas… hasta que, justo al final del flasheo del firmware, Chrome decidió sorprendernos con un bonito pantallazo negro con un error “¿?”. Tras investigar un poco —y pedir ayuda a ChatGPT— descubrimos que el problema no era del reTerminal, sino de nuestra versión de ¿Chrome?, que no se lleva demasiado bien con este proceso. La solución pasaba, en teoría, por usar otro navegador… aunque en nuestro caso, tras varios intentos, el flasheo terminó completándose correctamente sin necesidad de cambiar nada más.

Superado este pequeño sobresalto, ya podíamos pasar a lo realmente divertido: subir nuestros primeros “grabados manchegos” generados con IA, explorar las posibilidades de SenseCraft HMI —que sigue en fase beta pero avanza a buen ritmo gracias a las contribuciones de la comunidad— y, por último, dedicar la parte más jugosa de la revisión a su integración con Home Assistant, donde estas pantallas muestran todo su potencial.

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