Después de llevar un par de semanas utilizando los nuevos CC3 Pro de SOUNDPEATS, ya podemos adelantar que no estamos ante una revolución sonora respecto a los modelos anteriores de la marca. La mejora en la calidad de sonido existe, al menos según nuestras primeras impresiones, pero es bastante marginal. Y, curiosamente, creo que tampoco es ahí donde reside la principal virtud de estos auriculares.
Si hay algo que nos ha convencido especialmente de este tipo de auriculares es lo bien que se sujetan a la oreja. Resulta muy difícil que se caigan, incluso cuando caminamos o nos movemos con normalidad. Y eso es importante para quienes, como yo, utilizamos habitualmente el AVE, los trenes de Cercanías o simplemente caminamos por Madrid, donde bastante tenemos con esquivar coches y motos como para tener que estar pendientes también de que no se nos caiga un auricular.
Tengo unos AirPods 2 de Apple y, aunque funcionan muy bien y ofrecen una calidad de sonido espectacular, sé por experiencia que no siempre se quedan donde deberían. En más de una ocasión me ha tocado buscarlos por el suelo del AVE, una actividad que no recomendaría para amenizar un viaje. Y ni siquiera hace falta subir a un tren para sufrir el problema: durante una visita turística a Roma también nos tocó rebuscar por el interior de un taxi para recuperar unos auriculares que se habían perdido por allí. Entre asientos, recovecos y prisas, aquella búsqueda tuvo poco de turística.
Por eso, cuando viajo, suelo recurrir a los SOUNDPEATS. Su ajuste me da mucha más tranquilidad y me permite concentrarme en el viaje, en lugar de estar pendiente de si uno de ellos ha decidido emprender una aventura por su cuenta.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Las aplicaciones asociadas a los CC3 Pro, al menos en sus versiones para iOS, todavía presentan bastantes errores y dan la impresión de estar algo «verdes». Es cierto que el producto acaba de llegar al mercado y que conviene conceder al fabricante cierto margen para corregir estos problemas mediante actualizaciones. Pero una cosa es dar ese margen y otra pasar por alto los fallos. Documentaremos los problemas con capturas de pantalla y comprobaremos hasta qué punto afectan al uso cotidiano.
En definitiva, nuestra revisión no pretende descubrir unos auriculares que hagan olvidar todo lo anterior, sino comprobar si SOUNDPEATS ha conseguido mejorar una fórmula que ya nos gustaba: un diseño abierto, una sujeción excelente y una experiencia de uso práctica. Porque, a veces, el mejor auricular no es el que suena un poco mejor, sino el que puedes llevar durante todo el viaje sin tener que preocuparte de dónde acabará.
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