Después de releer en profundidad la página de Indiegogo y las opiniones de las personas que ya habían recibido el producto nos dimos cuenta que en efecto era lo que habíamos comprado.

El material en lugar de ser metálico era una especie de “papel” (más bien un polímero) con características especiales que le hacen resistente a rasgadura y a las inclemencias del tiempo (humedad). Esto unido al ingenioso sistema de doblado en plan origami le confieren unas propiedades asombrosas manteniendo un peso increiblemente reducido.

Ya llevamos más de un mes utilizando esta mini-cartera en el día a día y la verdad es que está como el primer día aunque en algún momento, sobre todo con estas pasados días lluviosos, nos temíamos lo peor.

A pesar de su ligereza y su apariencia endeble la utilizamos con ocho tarjetas de crédito (y DNI y Carnet de Conducir) quedando sitio además para llevar un par de billetes de euro debidamente doblados, eso sí.

Evidentemente la tarjeta de transporte es otro de los elementos que utilizamos casi diariamente habiendo comprobado que en efecto la protección RFID es efectiva ya que no me la reconocen los sensores de las máquinas “canceladoras”. Solución: Ponerla en una posición exterior y abrir la funda para exponerla a los sensores.

La verdad que el mayor problema que estoy sufriendo ahora con esta minicartera es que al ser tan pequeña hay veces que tengo la impresión de perderla en el bolsillo superior de la camisa que es donde solía llevar mis “voluminosas” carteras.

 

 

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