Nuestros amigos de UGREEN presentan MagFlow, una nueva familia de cargadores magnéticos Qi2 pensada para resolver un problema que arrastra la carga inalámbrica rápida desde hace tiempo: el calor. La gama combina el estándar Qi2 25W con sistemas de refrigeración activa y pasiva, desde un módulo TEC hasta un circuito de líquido con micro-bomba. La marca la presenta como respuesta directa al throttling térmico, ese fenómeno por el que el móvil reduce la potencia de carga en cuanto se calienta demasiado. MagFlow incluye tres productos con enfoques distintos: una batería externa de 10.000 mAh con refrigeración líquida, una estación de sobremesa 3 en 1 con módulo TEC y un cargador plegable 2 en 1 con cristal de contacto frío. Los tres comparten un sistema de gestión térmica llamado Thermal Guard, que vigila la temperatura decenas de veces por segundo y ajusta la potencia en consecuencia. El objetivo declarado por UGREEN no es solo cargar rápido, sino mantener esa velocidad de forma sostenida sin penalizar la salud de la batería a largo plazo.
El problema de fondo: por qué la carga inalámbrica se calienta tanto
La carga inalámbrica pierde energía en forma de calor casi por diseño. Un sistema Qi2 típico ronda una eficiencia del 70-75%, lo que significa que hasta un 30% de la potencia entregada se disipa como calor en la interfaz entre el cargador y el teléfono. A 25W de salida, ese calor se acumula con rapidez en un espacio muy reducido, y es ahí donde entra el throttling: el sistema detecta la temperatura elevada y recorta la potencia para proteger el hardware, convirtiendo lo que debería ser una carga sostenida en un pico breve seguido de una ralentización progresiva. El estándar responsable de esta carga rápida es Qi2 25W, una actualización del Wireless Power Consortium que eleva el límite de potencia desde los 15W originales hasta los 25W actuales, apoyándose en la alineación magnética heredada de MagSafe para mantener la eficiencia bajo control. El impacto del calor no se queda en la velocidad de carga: las baterías de iones de litio sufren una degradación acelerada cuando se exponen repetidamente a temperaturas elevadas durante la carga, ya que ese calor favorece reacciones químicas irreversibles que reducen la capacidad disponible con el tiempo, tal como recoge un estudio publicado en ACS Omega sobre el envejecimiento de estas celdas a alta temperatura.
El producto estrella: una power bank con refrigeración líquida
El buque insignia de la gama es la MagFlow Pro Magnetic Power Bank (120 EUR), una batería de 10.000 mAh con 25W de carga inalámbrica que UGREEN presenta como la primera del mundo en incorporar refrigeración líquida por micro-bomba en un formato tan compacto. El sistema, bautizado CryoPulse, combina una micro-bomba activa con una lámina de cobre de cámara de vapor y un circuito interno de líquido que retira el calor directamente desde el núcleo de la batería. Según los datos de UGREEN, esto permite mantener la temperatura superficial hasta 10 °C por debajo del estándar habitual de la industria, cifrado en torno a los 48 °C, lo que se traduce en una reducción de hasta el 44% en el aumento de temperatura respecto al ambiente. El cuerpo del dispositivo mide apenas 16,2 mm de grosor y pesa 230 gramos, con un cable USB-C integrado que también hace de correa de transporte y que UGREEN asegura haber probado para soportar más de 10.000 flexiones. La batería puede cargar hasta tres dispositivos a la vez combinando la almohadilla magnética, el cable integrado y un segundo puerto USB-C, y admite protocolos como PD 3.0, QC 4.0, PPS, FCP y AFC. En pruebas de la marca, la power bank lleva un iPhone 17 Pro Max del 0% al 65% en media hora, frente a los 82 minutos que tardaría un cargador Qi estándar de 7,5W en llegar al 50%.
La estación de sobremesa y el cargador plegable
La MagFlow Pro 3-in-1 Wireless Charging Stand (160 EUR) apuesta por un enfoque distinto: en lugar de líquido, incorpora un módulo TEC (refrigeración termoeléctrica) junto a un ventilador que UGREEN describe como silencioso, con un nivel sonoro máximo de 15 dB. Esta combinación mantiene el centro de la superficie magnética en torno a los 11 °C y reduce hasta 18 °C la temperatura máxima del teléfono en comparación con un cargador convencional. La estación puede cargar simultáneamente un iPhone, unos AirPods y un Apple Watch, este último gracias a un módulo con certificación MFi que promete llevar un Apple Watch Series 11 del 0 al 50% en unos 19 minutos. La certificación MFi, siglas de Made for iPhone/iPad/iPod, es el sello con el que Apple garantiza que un accesorio de terceros cumple sus estándares de seguridad y compatibilidad, algo que suele traducirse en menos avisos de compatibilidad y una carga más predecible, según explica esta guía sobre accesorios certificados MFi. El tercer miembro de la familia, el MagFlow 2-in-1 Foldable Wireless Charger, prescinde de ventiladores y apuesta por gestión pasiva con una superficie de cristal que UGREEN describe como fría al tacto, además de un diseño plegable que reduce el dispositivo a un disco de bolsillo de 60,2 x 72,6 x 26,6 mm cuando no está en uso.
Seguridad y certificaciones
Toda la gama se apoya en un sistema de protección que UGREEN llama Dymondcell, basado en celdas ATL de alta densidad energética con protección de circuito en varias capas. La power bank, en concreto, dice haber superado pruebas destructivas como la penetración con clavo de tungsteno de 4 mm, una prueba de aplastamiento de 2,5 toneladas y siete horas de sobrecarga continua sin registrar fuego ni explosión, además de retener el 90% de su capacidad tras 800 ciclos de carga. Los sensores NTC que monitorizan la temperatura lo hacen hasta 240 veces por segundo en el caso de la power bank, y todos los productos cuentan con certificaciones como CE, FCC, UL, PSE, UKCA y CB. La imanación también se ha reforzado: la power bank usa 17 imanes N52 con una fuerza de sujeción de al menos 8N, mientras que el cargador plegable llega a los 11N gracias a 17 imanes N48H, cifras que UGREEN vincula directamente con una alineación de bobina más precisa y menos deslizamientos durante el uso.
Reflexiones finales
Lo interesante de MagFlow no es tanto la potencia en sí, ya limitada por el propio estándar Qi2 25W, sino el esfuerzo por sostenerla en el tiempo sin sacrificar la salud de la batería. Llevar refrigeración líquida a un accesorio del tamaño de una power bank es un movimiento poco habitual fuera del mundo de los móviles gaming, y si los números que aporta UGREEN se confirman en un uso real, el salto respecto a un cargador magnético convencional debería notarse tanto en la velocidad sostenida como en la temperatura al tacto. Habrá que ver cómo se comporta esa micro-bomba a largo plazo, porque introducir partes móviles y líquido en un dispositivo que se mete en el bolsillo añade una variable de fiabilidad que no existía en los cargadores puramente pasivos. En cualquier caso, la tendencia apunta a que la gestión térmica activa se convertirá en un estándar de facto en los accesorios de carga rápida, no en un añadido de gama alta.
En unos días probaremos todos estos productos por lo que podremos responder a todas estas preguntas… y más!
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Caro, Todo eso para conservar una batería que en una tienda paki te la cambian por una compatible por 60€???
Muy barato lo veo. Por ejemplo el cambio de una batería de un iPhone 17 Pro. por aquí, me piden entre 80 y 100 EUR.
Es lo que me cobran a mí por un 16Pro en el Raval al lado de casa. No tengo pq mentir. Y aunque fueran 100 saldría más barato que un cargador de esos y encima estrenas batería.
No obstante si quieres me envías uno y lo testeo.
Además, alargas la vida del móvil y evitas generar más residuos. Vamos, que por una vez reparar sale barato… para el bolsillo y para el planeta.