Bandai ha presentado el Tamagotchi ring, un dispositivo con forma de anillo pensado para cuidar mascotas virtuales sin necesidad de sacar el móvil. La marca lo mostró esta semana en el Tokyo Toy Show, el gran escaparate japonés de juguetes. El aparato mide apenas 23 por 28 milímetros y estrena el título de Tamagotchi más pequeño fabricado hasta la fecha. Bandai lo plantea como una alternativa a los anillos inteligentes que miden constantes vitales, pero aquí el objetivo es distinto: alimentar, cuidar y no dejar morir a un bicho digital. El anuncio llega en pleno 30 aniversario de la saga, así que el lanzamiento tiene un punto conmemorativo además de comercial. A continuación repasamos las características técnicas, el proceso de desarrollo y qué supone este giro hacia el formato joya.

Un diseño pensado para el dedo, no para la mano

El Tamagotchi ring reduce el clásico huevo de plástico a una escala nunca vista. La pantalla LCD mide solo 0,56 pulgadas en diagonal, unos 14,2 milímetros, con una resolución de 118 por 138 píxeles. Para hacerse una idea, es una superficie más pequeña que una uña de pulgar. El cuerpo entero ronda los 28 milímetros de longitud, la mitad exacta que el Tamagotchi original de 1996, que medía unos 50 milímetros. Bandai ha mantenido el lenguaje visual de siempre: forma ovalada, pantalla central y tres botones frontales. El problema es que, a ese tamaño, pulsar tres botones en el frontal resultaba poco práctico. La solución fue añadir controles adicionales en los laterales izquierdo y derecho del cuerpo. Según explicó Yuri Okamoto, responsable de planificación en la división de juguetes de Bandai, los botones frontales han quedado en gran parte como elemento decorativo, y los nuevos controles laterales asumen la función real de manejo, tal y como detalla la entrevista recogida por BigGo Finance.

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Menos componentes para caber en un anillo

Meter toda la electrónica de un Tamagotchi en un anillo no ha sido sencillo. Bandai ha tardado dos años en desarrollar el dispositivo. Durante ese proceso, la compañía ha tenido que recortar el número de componentes internos casi a la mitad respecto a modelos anteriores. Uno de los sacrificios más llamativos es la ausencia de puerto USB. El anillo se carga mediante una base o estuche específico, que habrá que llevar encima si la batería se agota fuera de casa. Es una decisión de diseño lógica dado el tamaño, pero también un punto de fricción: perder el estuche significa quedarse sin forma de recargar la mascota. El dispositivo estará disponible en tres acabados: azul claro con dorado, blanco perla con detalles rosados, y negro con plata. Cada versión incluye acceso a 30 personajes distintos, procedentes de las tres décadas de historia de la franquicia, según recoge Gizmodo.

El producto en detalle: precio, disponibilidad y contexto de mercado

El Tamagotchi ring se ha anunciado con un precio de 7.700 yenes, en torno a 44 euros al cambio actual. De momento solo puede reservarse en la tienda oficial de Bandai en Japón, sin fecha confirmada de venta internacional. Las entregas están previstas para febrero de 2027, así que quien reserve ahora tendrá que esperar varios meses. El periodo de reservas se abrió el 27 de agosto y se extiende hasta principios de octubre. Este lanzamiento no es un experimento aislado. Bandai Namco ha vendido más de 100 millones de unidades de Tamagotchi en todo el mundo desde su debut en 1996, y las ventas de merchandising de la marca se multiplicaron por siete entre 2019 y 2024. El anillo encaja en esa tendencia: convertir un juguete de bolsillo en un accesorio de moda que se lleva puesto todo el día. La apuesta de Bandai no es solo nostálgica, también busca competir en el terreno de los wearables, donde el anillo inteligente se ha convertido en un formato habitual para salud y notificaciones.

Jugar con las limitaciones en lugar de esconderlas

Lo curioso del Tamagotchi ring es que no intenta disimular sus límites técnicos, los convierte en parte de la experiencia. Una pantalla tan reducida obliga a simplificar iconos y textos, algo que ya se nota en los vídeos promocionales de Bandai. La compañía reconoce que leer la pantalla no será tan cómodo como en modelos anteriores, especialmente para quienes crecieron con los Tamagotchi de los años noventa y tienen ahora una vista menos fina. Aun así, el objetivo del anillo no es la comodidad de lectura, sino la proximidad constante. Llevar la mascota en el dedo hace prácticamente imposible olvidarse de darle de comer, algo que sí ocurría con los modelos de llavero, que acababan en el fondo de una mochila. Kotaku apunta además que la primera tanda de reservas, con entrega prevista para febrero, ya se agotó antes de que se abriera esta segunda ronda, señal de que el interés supera holgadamente la producción inicial.

Un lanzamiento con trasfondo de aniversario

El Tokyo Toy Show de este año ha servido de escaparate para varios lanzamientos vinculados al aniversario de Tamagotchi, no solo el anillo. La feria, celebrada en Tokyo Big Sight del 27 al 30 de agosto, ha reunido también otras novedades de Bandai fuera del universo Tamagotchi, como productos ligados a la franquicia Chiikawa. Ese contexto de feria explica por qué el anillo se ha presentado como pieza central de la conmemoración de los 30 años de la saga, y no como un producto suelto dentro del catálogo habitual. Según recoge The Japan Times, el dispositivo se exhibió junto a otras novedades relacionadas con tendencias sociales actuales, desde juegos de mesa sobre inversión hasta juguetes educativos sobre ahorro energético, lo que da una idea del tono general de la feria este año.

Reflexión

El Tamagotchi ring no pretende ser un gadget conectado ni competir en prestaciones con un anillo inteligente convencional. Es, más bien, una vuelta de tuerca a un objeto que ya conocíamos, llevado al límite de la miniaturización. Bandai ha optado por sacrificar comodidades, como el puerto de carga o la lectura cómoda de la pantalla, a cambio de un formato que encaja mejor en el cuerpo y en la rutina diaria. Es un movimiento arriesgado desde el punto de vista técnico, pero coherente desde el punto de vista de marca: apostar por la nostalgia y por el formato joya en un momento en el que los wearables de salud dominan la conversación. Habrá que ver si el mercado internacional recibe este anillo con el mismo entusiasmo que se ha visto en Japón, donde las primeras reservas ya se agotaron antes incluso de confirmarse la fecha de entrega definitiva.

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