Oura ha presentado la quinta generación de su anillo inteligente, un dispositivo que lleva años posicionándose como alternativa a los relojes deportivos para quienes quieren monitorizar el sueño, la actividad física y distintos parámetros de salud sin llevar nada en la muñeca. El nuevo modelo, anunciado el 28 de mayo de 2026 y disponible desde el 4 de junio, reduce su tamaño en torno a un 40% respecto al Ring 4, incorpora un recubrimiento de deposición física de vapor para resistir mejor los arañazos y rediseña por completo la arquitectura de sensores. Sin embargo mantiene la necesidad del pago de una suscripción mensual para acceder a la mayoría de las funciones. En este artículo repasamos qué cambia realmente respecto a la generación anterior, qué dice la comunidad de revisores especializados que lo han probado durante semanas y hasta qué punto merece la pena el salto si ya tienes un Ring 4 o un competidor en el mercado.
Un rediseño físico pensado para el gimnasio
El principal cambio que salta a la vista es el tamaño. Oura ha reducido el volumen del anillo aproximadamente un 40% frente a la generación anterior, lo que en la práctica se traduce en un accesorio que deja de engancharse con las mancuernas o las barras durante el entrenamiento de fuerza. Varios «probadores» que llevan usando el dispositivo desde hace años señalan que antes se veían obligados a quitárselo cada vez que entraban a hacer pesas por miedo a rayarlo, algo que con el Ring 5 ya no ocurre, según recoge Athletech News. La construcción sigue basándose en titanio de grado aeroespacial, pero ahora incluye ese nuevo recubrimiento PVD que Oura promete que mejora la resistencia a los arañazos, aunque conviene matizar que resistente no es lo mismo que inmune: alguna probadora ha documentado marcas visibles en el titanio tras apenas 18 días de uso continuado combinado con entrenamiento de fuerza cinco días por semana. El anillo mantiene certificación IP68 y resistencia al agua hasta 100 metros, por lo que ducharse, nadar o fregar los platos no supone ningún problema para el dispositivo.
Sensores más potentes pero con menos canales
Aquí es donde el Ring 5 se pone técnico de verdad. Oura ha rediseñado el sistema de sensado utilizando cúpulas de perfil bajo que se sitúan más cerca de la piel, combinadas con unos LED que la propia compañía asegura que son hasta cuatro veces más potentes que los del Ring 4. Lo curioso, y lo que ha generado más debate entre los analistas especializados, es que el número de vías de señal ha bajado de 18 en el Ring 4 a 12 en el Ring 5. Oura defiende que la mayor potencia lumínica y la nueva ubicación de los sensores compensan esa reducción, mejorando la precisión en dedos de tamaños distintos y en una gama más amplia de tonos de piel, un punto especialmente relevante porque los sensores ópticos han tenido históricamente más dificultades para leer bien en dedos pequeños y pieles oscuras. Aun así, no todos los revisores se fían solo de la palabra del fabricante:DC Rainmaker plantea dudas sobre si menos canales realmente puede traducirse en más precisión sin matices, y reclama pruebas independientes antes de dar por buena esa afirmación. En cuanto a autonomía, la batería pasa de un rango de cinco a ocho días en el Ring 4 a entre seis y nueve días en el Ring 5, una mejora modesta pero consistente con la tendencia de la marca de priorizar el uso continuado frente a la recarga diaria típica de los relojes inteligentes.
Salud femenina, GLP-1 y el giro hacia la inteligencia artificial
Más allá del hardware, la actualización más relevante quizá sea de software. Oura ha reforzado su apuesta por la salud femenina con nuevas funciones centradas en el ciclo menstrual y la perimenopausia, un terreno donde la propia compañía se apoya en evidencia científica publicada: un estudio con 277 mujeres perimenopáusicas publicado en la revista Chest encontró que la apnea obstructiva del sueño era frecuente entre ellas, estaba asociada de forma independiente a hipertensión y rigidez arterial, y que ninguna de las participantes que la padecía había sido diagnosticada previamente. Una revisión publicada en Maturitas apunta además que tanto la prevalencia como la gravedad de la apnea del sueño aumentan durante la transición menopáusica. Ojo, el anillo no diagnostica apnea del sueño ni ninguna otra patología, pero una tendencia de 30 días en los patrones respiratorios que empuje a la usuaria a pedir un estudio del sueño a su médico ya es, cuando menos, un primer paso útil. A esto se suman las nuevas «GLP-1 Insights», pensadas para quienes toman medicación como Ozempic o similares y quieren seguir cómo evolucionan su peso y composición corporal junto a un calendario de dosis, así como el asistente Oura Advisor, que introduce inteligencia artificial conversacional para interpretar los datos y dar recomendaciones personalizadas. Funciones como Health Radar, Health Records o la integración con Counsel Health apuntan a un cambio de filosofía más amplio: Oura ya no quiere ser solo un rastreador de sueño y recuperación, sino una especie de capa continua de seguimiento de salud, y buena parte de estas novedades llegarán también al Ring 4 mediante actualización de software.
El producto en sí: precio, suscripción y para quién tiene sentido
Centrándonos ya en el producto tal cual llega al mercado, el Oura Ring 5 arranca en 399 $, una cifra que sube ligeramente respecto a generaciones anteriores, mientras que el Ring 4 se puede encontrar rebajado desde 349 $ en tiendas como Amazon. El verdadero coste recurrente, sin embargo, está en la suscripción: 5,99 dólares al mes o 69,99 dólares al año son necesarios para desbloquear la mayoría de las más de 50 métricas de salud que promete el anillo, entre sueño, actividad, salud cardiaca, salud femenina, estrés y datos metabólicos. Es un modelo de negocio que no gusta a todo el mundo, y de hecho algún analista veterano de la marca ha llegado a calificar de «extraño» que una empresa que apenas necesita procesamiento adicional en sus servidores para ofrecer estas funciones exija de todos modos ese pago recurrente. Dicho esto, el consenso entre quienes lo han probado durante semanas es bastante claro: para quien compra un anillo inteligente por primera vez, o viene de un Oura Gen 3 y siempre encontró los modelos anteriores demasiado voluminosos, el Ring 5 es la puerta de entrada más cómoda que ha ofrecido la marca hasta la fecha. Para quien ya tiene un Ring 4 en buen estado y le sigue dando los datos que necesita, la decisión es bastante más personal, porque el salto es más estético y ergonómico que una revolución funcional, según recoge Android Police.
Reflexiones adicionales
Lo interesante del Oura Ring 5 no es tanto un salto tecnológico brutal como una consolidación de una idea que la marca lleva puliendo varios años: que se puede obtener información de salud razonablemente fiable sin necesidad de cargar con un reloj todos los días. La reducción de tamaño y la mejora de resistencia a los arañazos son, en la práctica, lo que puede empujar a mucha gente que hace deporte de fuerza a dar el salto, porque resuelven un problema muy concreto y muy repetido en las reseñas: quitarse el anillo antes de entrenar. Al mismo tiempo, el modelo de suscripción sigue siendo el gran punto negativo, y no es un debate exclusivo de Oura: gran parte de la industria de los wearables está migrando hacia pagos recurrentes para monetizar el análisis de datos, algo que conviene tener muy presente antes de comprar. También queda pendiente una validación independiente y más amplia de la promesa central de esta generación, esa reducción de canales de señal compensada con LED más potentes, porque de momento la evidencia disponible procede sobre todo de comparativas propias de la marca y de pruebas individuales de un puñado de usuarios avanzados.
3