La tecnología para monitorizar la salud lleva años avanzando con relojes inteligentes, pulseras deportivas y sensores biométricos capaces de registrar desde la frecuencia cardíaca hasta los niveles de oxígeno en sangre. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Maryland ha decidido centrarse en un parámetro mucho menos habitual: los gases intestinales. El resultado es Smart Underwear, un dispositivo portátil diseñado para medir la producción de gases generados por la microbiota intestinal de forma continua y no invasiva.
Aunque el planteamiento pueda parecer anecdótico a primera vista, detrás de este proyecto existe un importante interés científico. Los investigadores buscan comprender mejor cómo funciona el microbioma humano, cómo reaccionan los intestinos a distintos alimentos y qué indicadores podrían ayudar a detectar trastornos digestivos. El dispositivo ya ha proporcionado datos sorprendentes sobre la frecuencia real con la que las personas expulsan gases y podría abrir nuevas vías para el seguimiento de enfermedades gastrointestinales.
Un wearable diferente a cualquier otro
Cuando se habla de dispositivos wearables, la mayoría de personas piensa en relojes inteligentes o anillos conectados. Smart Underwear rompe completamente con esa tendencia. En realidad, no se trata de una prenda inteligente completa, sino de un pequeño módulo electrónico que se acopla a la ropa interior y monitoriza de forma continua los gases intestinales.
El proyecto fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Maryland con el objetivo de obtener datos objetivos sobre la producción de flatos. Hasta ahora, gran parte de la investigación en este campo dependía de cuestionarios, diarios personales o procedimientos médicos invasivos realizados durante periodos muy limitados.
La falta de herramientas adecuadas ha dificultado durante décadas el estudio detallado de los gases intestinales. Los pacientes suelen tener dificultades para estimar con precisión la frecuencia con la que expulsan gases, especialmente durante el sueño o en situaciones cotidianas en las que no prestan atención a estos eventos fisiológicos.
Cómo funciona Smart Underwear
El corazón del sistema es un sensor electroquímico capaz de detectar hidrógeno presente en los gases intestinales. Este elemento resulta especialmente interesante para los investigadores porque el hidrógeno es producido principalmente por la actividad metabólica de determinadas bacterias que habitan en el intestino.
Desde un punto de vista técnico, el dispositivo incorpora sensores químicos miniaturizados capaces de registrar concentraciones de hidrógeno en tiempo real. Los datos se almacenan y posteriormente pueden analizarse para identificar patrones relacionados con la dieta, la actividad microbiana y posibles alteraciones digestivas.
Una de las características más destacables es su funcionamiento continuo. A diferencia de las pruebas clínicas tradicionales, que suelen durar unas pocas horas, este sistema permite monitorizar la actividad intestinal durante días completos. Esto proporciona una visión mucho más representativa del comportamiento real del aparato digestivo.
Según los datos publicados por los investigadores, el dispositivo fue capaz de detectar cambios asociados a la ingesta de fibra prebiótica con una sensibilidad del 94,7 %, una cifra especialmente relevante para una tecnología experimental de este tipo.
Lo que descubrieron los investigadores
Uno de los hallazgos más llamativos obtenidos gracias a Smart Underwear tiene que ver con la frecuencia real de las flatulencias.
Durante las pruebas realizadas con voluntarios sanos, los investigadores registraron una media de aproximadamente 32 episodios diarios de expulsión de gases. Esta cifra resulta notablemente superior a las estimaciones clásicas que durante años aparecieron en numerosos estudios médicos y que situaban la media alrededor de 10 a 20 episodios al día.
Además, la variabilidad entre individuos resultó enorme. Algunos participantes registraron apenas cuatro episodios diarios, mientras que otros alcanzaron cifras cercanas a los 59 eventos en una sola jornada. Estos resultados sugieren que la definición de una producción «normal» de gases podría ser mucho más amplia de lo que se creía anteriormente.
Desde una perspectiva estadística, esta dispersión de valores pone de manifiesto la complejidad del ecosistema microbiano humano. Factores como la dieta, la composición de la microbiota, el metabolismo individual, la actividad física o incluso los horarios de sueño pueden influir significativamente en la producción de gases.
Más allá de los pedos: el verdadero objetivo científico
Aunque la atención mediática se ha centrado en el carácter curioso del dispositivo, el verdadero interés de Smart Underwear está en el estudio de la microbiota intestinal.
En los últimos años, la investigación biomédica ha demostrado que los microorganismos presentes en el intestino desempeñan funciones esenciales relacionadas con la digestión, el sistema inmunitario e incluso ciertos procesos neurológicos. Sin embargo, gran parte de las herramientas actuales permiten conocer qué microorganismos están presentes, pero ofrecen menos información sobre su actividad metabólica en tiempo real.
Aquí es donde entra en juego este wearable. Al monitorizar el hidrógeno generado durante los procesos de fermentación bacteriana, los investigadores obtienen una medida indirecta de la actividad metabólica de la microbiota.
Desde un punto de vista técnico, puede considerarse una aproximación similar a la utilizada por los monitores continuos de glucosa empleados por personas diabéticas. En lugar de registrar niveles de azúcar, el sistema registra marcadores gaseosos asociados a la actividad bacteriana intestinal.
Esta capacidad podría facilitar estudios mucho más precisos sobre el impacto de determinados alimentos, prebióticos, probióticos o tratamientos médicos.
Aplicaciones clínicas potenciales
Los investigadores consideran que esta tecnología podría tener aplicaciones prácticas en el ámbito de la gastroenterología.
Trastornos como el síndrome del intestino irritable, determinadas intolerancias alimentarias o algunos problemas de malabsorción suelen estar relacionados con alteraciones en la producción de gases intestinales. Sin embargo, actualmente los médicos dependen en gran medida de los síntomas descritos por los propios pacientes.
La posibilidad de obtener datos objetivos y continuos podría mejorar el diagnóstico y seguimiento de estos trastornos. Un especialista podría observar cómo reacciona un paciente a determinados alimentos o tratamientos sin necesidad de recurrir exclusivamente a cuestionarios subjetivos.
Asimismo, la tecnología podría utilizarse para evaluar la eficacia de intervenciones nutricionales específicas. Por ejemplo, sería posible analizar cómo cambia la fermentación intestinal tras modificar el consumo de fibra o introducir suplementos prebióticos.
El proyecto Human Flatus Atlas
La creación de Smart Underwear forma parte de una iniciativa de investigación más amplia denominada Human Flatus Atlas.
El objetivo es recopilar información de cientos de participantes para establecer valores de referencia fiables sobre la producción normal de gases intestinales. Los investigadores esperan construir una base de datos capaz de correlacionar patrones de flatulencia con hábitos alimentarios, perfiles microbiológicos y variables demográficas.
Se trata de un enfoque similar al empleado en otros grandes proyectos biomédicos que buscan definir rangos normales para parámetros fisiológicos. Sin una referencia clara resulta complicado determinar cuándo una producción de gases puede considerarse excesiva o indicativa de un problema médico.
Los datos recopilados podrían contribuir a desarrollar modelos predictivos basados en inteligencia artificial capaces de identificar anomalías digestivas de manera temprana.
Los desafíos de llevar esta tecnología al mercado
A pesar de los resultados prometedores, Smart Underwear todavía se encuentra en una fase principalmente orientada a la investigación.
Uno de los retos consiste en mejorar la miniaturización de los componentes electrónicos. Aunque el sensor actual ya presenta dimensiones reducidas, cualquier producto comercial deberá garantizar comodidad durante largos periodos de uso.
Otro aspecto importante será la autonomía energética. Los dispositivos wearables modernos requieren baterías eficientes que permitan varios días de funcionamiento sin recarga frecuente.
También existen cuestiones relacionadas con la privacidad. Los datos biométricos relacionados con la salud digestiva forman parte de información médica sensible, por lo que cualquier futura comercialización deberá cumplir estrictamente con normativas de protección de datos.
Además, será necesario validar el sistema en poblaciones mucho más amplias para confirmar la reproducibilidad de los resultados obtenidos en los estudios iniciales.
Una muestra de cómo evolucionan los wearables de salud
La aparición de dispositivos como Smart Underwear refleja una tendencia cada vez más evidente en el sector tecnológico: el desplazamiento desde la monitorización básica hacia el análisis fisiológico avanzado.
Hace apenas una década, los wearables se limitaban principalmente al conteo de pasos y la monitorización cardíaca básica. Actualmente encontramos sensores capaces de registrar temperatura corporal, variabilidad cardíaca, saturación de oxígeno, calidad del sueño e incluso indicadores metabólicos.
La monitorización de gases intestinales representa un nuevo paso en esta evolución. Aunque pueda parecer un nicho muy específico, demuestra cómo la electrónica portátil está penetrando en áreas de la medicina que hasta hace poco requerían procedimientos complejos y costosos.
Si los resultados continúan siendo positivos, tecnologías similares podrían acabar formando parte del arsenal habitual de herramientas utilizadas por gastroenterólogos e investigadores del microbioma durante los próximos años.
Reflexiones finales
Smart Underwear ha conseguido llamar la atención por un motivo evidente: monitoriza algo que normalmente nadie piensa medir. Sin embargo, detrás de su nombre llamativo existe una propuesta científica seria orientada a comprender mejor el funcionamiento de la microbiota intestinal.
Los primeros resultados sugieren que nuestras estimaciones tradicionales sobre la producción de gases podrían haber estado bastante alejadas de la realidad. Más importante aún, el dispositivo ofrece una nueva forma de observar la actividad metabólica de las bacterias intestinales sin recurrir a métodos invasivos.
Todavía queda camino por recorrer antes de que este tipo de tecnología llegue al mercado de consumo, pero el proyecto demuestra que la próxima generación de wearables no se limitará a registrar pulsaciones o pasos diarios. La salud digestiva podría convertirse en uno de los nuevos campos de expansión para la electrónica portátil.
A quienes quieran profundizar en el tema les resultarán especialmente interesantes las publicaciones disponibles en https://gizmodo.com/how-many-times-do-you-fart-a-day-smart-underwear-says-its-way-more-than-you-think-2000719805, https://www.scientificamerican.com/article/how-often-does-the-average-person-fart-scientists-built-a-device-to-find-out/ y https://www.sciencedaily.com/releases/2026/03/260314030516.htm.
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