Las gafas inteligentes de realidad aumentada Inmo Air 3 han generado expectación por su promesa: pantalla full-color 1080p, sistema Android 14, tienda de apps integrada y un anillo inteligente de control; sin embargo, su ejecución está lejos de cumplir. Con un precio inicial de 899 USD (≈ 830 €) y un coste futuro anunciado de 1.100 USD, la experiencia real arroja problemas de ergonomía, autonomía limitada (estimada entre 1,5 y 2 horas) y control poco fiable. Este artículo explora con detalle sus características técnicas, uso real, fortalezas y debilidades, y contextualiza la propuesta en el panorama actual de gafas AR. También incluye un párrafo dedicado exclusivamente al producto principal, así como referencias en inglés que amplían la visión crítica.
Características técnicas y promesas
La propuesta de valor de las Inmo Air 3 se sustenta en varios aspectos técnicos llamativos. En primer lugar, incorporan una pantalla tipo micro-OLED de Sony con resolución 1080p y cobertura del 100 % del espacio sRGB, lo que en teoría proporciona una reproducción de color muy precisa. El campo de visión (FoV) se anuncia en unos 36 grados, que promete simular una “pantalla de 150 pulgadas” a cierta distancia.
A nivel de hardware, montan un procesador Qualcomm Snapdragon XR, 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento interno, lo que debería ser suficiente para ejecutar apps de Android en un entorno de gafas inteligentes. La Air 3 incluye además un anillo inteligente (“Ring 3”) que se conecta por Bluetooth y actúa como cursor, touchpad y mando para la interfaz de usuario. Es una aproximación alternativa al típico panel táctil en la patilla, que puede resultar incómodo con gafas voluminosas.
También se menciona una batería de 660 mAh, aunque sin estimación oficial de duración. En pruebas reales se han estimado unos 1,5 a 2 horas de uso continuo, lo que limita claramente su portabilidad, de acuerdo con Gizmodo. En cuanto a conectividad y cámaras, se incluye una cámara de 16 megapíxeles (ultra-ancho) para fotos y visión por computador, micrófonos, altavoces en las patillas y soporte para apps mediante Google Play, lo que permite utilizar las gafas como un pequeño ordenador independiente.
Sobre el papel, las Inmo Air 3 ofrecen especificaciones competitivas frente a sus rivales directos. Sin embargo, como suele ocurrir en este tipo de dispositivos, la clave no está en la potencia técnica, sino en cómo se traduce en la experiencia real del usuario.
Uso real del producto: experiencia, ergonomía y rendimiento
En el análisis práctico realizado por el equipo de Gizmodo, los resultados fueron decepcionantes. Uno de los problemas iniciales fue el ajuste al rostro: el diseño de las patillas y la posición de la pantalla hicieron que el usuario no pudiera ver la mayor parte del panel cuando las gafas se colocaban en una posición cómoda sobre la nariz. Según el medio, “dos tercios de la pantalla eran invisibles” en la posición natural del dispositivo.
La latencia del anillo Ring 3 fue otro problema significativo: el touch-surface es reducido, los comandos no responden con rapidez y el propio anillo empezó a agrietarse al intentar ajustarlo. En foros como Reddit varios usuarios relatan además que el calor acumulado en la patilla izquierda se vuelve incómodo tras cinco minutos de uso, alcanzando temperaturas notables al cabo de un cuarto de hora.
La luminosidad de la pantalla, aunque en el papel se anuncia en torno a 600 nits, resultó insuficiente para su uso en exteriores. Algunos modelos competidores alcanzan 5.000 nits, lo que deja en evidencia la diferencia en visibilidad bajo luz directa. A esto se suma la autonomía: con 660 mAh, las Air 3 apenas ofrecen entre 90 y 120 minutos de uso continuado.
En cuanto al peso y formato, las gafas resultan voluminosas y poco cómodas para llevar durante períodos prolongados. Aunque la pantalla ofrece buena nitidez cuando se logra colocar en el ángulo correcto, la ergonomía deficiente y los fallos de conectividad —como la necesidad de introducir contraseñas WiFi desde el mando en lugar de una interfaz más accesible— penalizan gravemente la usabilidad.
En definitiva, la Air 3 evidencia un desfase entre las especificaciones prometidas y la experiencia práctica. Lo que sobre el papel parece un dispositivo avanzado, en la realidad se percibe más como un prototipo con problemas de diseño y ejecución.
Enfoque específico en las Air 3 de Inmo
Las Inmo Air 3 representan la apuesta más ambiciosa de la compañía hasta la fecha. Se presentan como unas gafas de realidad aumentada “todo en uno”, capaces de ejecutar aplicaciones Android de forma nativa y ofrecer una visualización inmersiva sin depender de un smartphone o PC. Esta independencia técnica es uno de sus puntos más fuertes frente a otras marcas que todavía precisan conexión constante a un móvil.
El dispositivo intenta destacar con su pantalla full-color 1080p, un salto frente a modelos monocromos o de bajo contraste, lo que permite visualizar texto, vídeo y elementos gráficos con detalle. No obstante, la ergonomía deficiente limita esa ventaja. Un dispositivo con una óptica de alta calidad pierde gran parte de su valor si el usuario no puede ver correctamente la imagen o si la fatiga visual aparece al cabo de pocos minutos.
El anillo de control es otra innovación destacada. Su planteamiento, en teoría elegante, busca liberar las manos del usuario para controlar menús mediante gestos o deslizamientos. Sin embargo, la latencia de respuesta y la fragilidad estructural del anillo restan fiabilidad al conjunto.
Por último, el precio: 899 USD como lanzamiento y 1.100 USD como tarifa final prevista. En un segmento donde el público aún es limitado y exigente, ese coste sitúa al producto frente a expectativas muy altas. A día de hoy, esas expectativas no parecen cumplirse.
Contexto del mercado y comparación ligera
El mercado de las gafas inteligentes está en una etapa intermedia, en la que conviven prototipos avanzados con productos comerciales todavía imperfectos. En comparación con otros modelos, la Air 3 se queda corta en brillo, autonomía y comodidad, pero ofrece un mejor enfoque en la ejecución de apps Android y una mayor versatilidad de uso.
Otros fabricantes, como Xreal o Rokid, han optado por priorizar la calidad óptica y la estabilidad de conexión frente a la independencia funcional. Esa decisión limita las capacidades del dispositivo, pero mejora la fiabilidad. Inmo, en cambio, se arriesga con un modelo totalmente autónomo, un enfoque que, aunque interesante, aún requiere una optimización sustancial.
La comunidad de usuarios en Reddit ha señalado que la patilla izquierda se calienta en exceso y que el peso hace que el dispositivo se deslice hacia abajo al cabo de pocos minutos. Estas observaciones refuerzan la idea de que el producto se encuentra en una fase temprana de madurez, más cercana a un experimento técnico que a una herramienta de consumo.
Por tanto, las Inmo Air 3 demuestran que la tecnología avanza, pero aún no está lista para un uso cotidiano cómodo. En el contexto actual, las gafas de realidad aumentada deben alcanzar un equilibrio entre rendimiento, ergonomía y coste que todavía parece lejano.
Reflexiones finales
Las Inmo Air 3 son un ejemplo representativo de cómo la tecnología de realidad aumentada está intentando salir del laboratorio hacia el día a día, con resultados mixtos. Su pantalla 1080p, su arquitectura Android 14 y su anillo de control por Bluetooth son innovaciones notables, pero la ejecución final no acompaña.
El dispositivo evidencia limitaciones técnicas que afectan directamente a su viabilidad comercial: brillo insuficiente, calor excesivo, batería escasa y diseño poco ergonómico. Si bien las cifras de resolución y procesador son competitivas, la usabilidad general sigue siendo el verdadero desafío.
De cara al futuro, es probable que Inmo ajuste su enfoque hacia versiones más ligeras, con mejores ópticas y controles más precisos. Hasta entonces, la Air 3 se queda como una opción experimental para entusiastas, más que como una herramienta práctica para el usuario medio.
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