Un equipo de investigadores chinos ha dado un salto técnico extraordinario con un chip 6G capaz de operar en todo el espectro inalámbrico, desde 0,5 GHz hasta 115 GHz, ofreciendo velocidades de transmisión superiores a 100 Gbps. Este prototipo diminuto, de apenas 11 × 1,7 mm, abre la puerta a conexiones ultrarrápidas capaces de descargar una película de 50 GB en cuestión de segundos gracias a su arquitectura fotónica integrada. El avance ofrece una solución eficaz al reto actual de utilizar múltiples bandas y dispositivos, y podría reducir las barreras entre zonas urbanas y rurales.

Lo que hay detrás del desarrollo técnico

El chip presentado por investigadores de la Universidad de Pekín y la City University of Hong Kong es extremadamente compacto, con dimensiones de 11 × 1,7 mm, y puede operar en un rango ultraamplio de frecuencias que va desde 0,5 GHz hasta 115 GHz. Según explicó el equipo, la clave reside en su arquitectura fotónica, capaz de integrar en un solo dispositivo lo que hasta ahora requería nueve sistemas de radio diferentes. La combinación de óptica y electrónica en un mismo chip le permite transmitir datos a velocidades superiores a los 100 Gbps. Esa cifra significa que una película de 50 GB en calidad 8K podría descargarse en apenas unos segundos, como detalla South China Morning Post.

Más allá de la velocidad, el prototipo introduce un mecanismo de salto automático entre bandas libres que optimiza la transmisión en entornos congestionados. Esto representa una mejora clave frente a las redes actuales, donde la saturación en frecuencias altas o bajas puede degradar de forma notable la experiencia del usuario. En términos de eficiencia espectral, el dispositivo integra una capacidad de gestión dinámica que simplifica el hardware y reduce el consumo energético al evitar la duplicación de componentes que normalmente funcionan en paralelo.

El producto estrella: el chip todo-frecuencia 6G

Este chip es el verdadero núcleo del avance. Al estar construido sobre tecnología fotónica de muy alta integración, combina múltiples radios en un solo componente, lo que le permite gestionar de forma simultánea frecuencias bajas, medias y milimétricas. Las bandas bajas, entre 0,5 y 3 GHz, ofrecen mayor alcance y cobertura, mientras que las superiores a 24 GHz proporcionan capacidad masiva de datos. Hasta ahora, los dispositivos comerciales solían tener que elegir entre un tipo u otro de hardware, lo que generaba fragmentación. Con esta solución, la transición entre bandas se hace de forma automática y sin pérdidas apreciables de latencia.

El potencial comercial del prototipo se aprecia en su aplicación a entornos urbanos y rurales. En áreas densamente pobladas permite sostener tráfico de datos masivo en condiciones de baja latencia, algo imprescindible para aplicaciones de realidad virtual inmersiva o telemedicina en tiempo real. En zonas rurales, su capacidad de operar en bandas de gran alcance lo convierte en una herramienta capaz de reducir la brecha digital. Según datos recogidos en TechXplore, la eficiencia obtenida en pruebas iniciales podría traducirse en conexiones hasta 5 000 veces más rápidas que las disponibles actualmente en ciertas zonas remotas.

Por qué importa este desarrollo

El valor de este chip no se limita a la velocidad. Al unificar la operación en todo el espectro inalámbrico, se supera la fragmentación tecnológica que obliga a los fabricantes a integrar múltiples módulos en sus dispositivos. La simplificación del hardware tiene un efecto directo en la reducción de costes de producción y en el diseño de móviles, routers y equipos de telecomunicaciones más ligeros. A nivel de cobertura, el hecho de poder operar en bandas bajas y altas de manera coordinada permite ofrecer un acceso a internet más uniforme, tanto en grandes ciudades como en zonas rurales. Además, el ancho de banda extremo abre la puerta a nuevas aplicaciones como la transmisión de vídeo volumétrico en tiempo real, la conducción autónoma con latencias ultrabajas o el despliegue de sistemas industriales interconectados a gran escala.

Reflexiones adicionales

Este avance muestra hasta qué punto la integración fotónica en chips está reconfigurando el futuro de las telecomunicaciones. Aunque se trata de un prototipo de laboratorio, la publicación en Nature indica que ya se han validado experimentalmente aspectos clave como la estabilidad de la señal y la eficiencia energética. Se espera que las primeras implementaciones comerciales de tecnologías 6G lleguen hacia 2030, aunque avances como este podrían acelerar el calendario.

Conviene también situar este logro dentro de un contexto global. En mayo de 2025, un proyecto conjunto entre el Instituto Indio de Tecnología de Hyderabad, la empresa japonesa SSIC y la compañía WiSig logró demostrar tecnologías Beyond-5G y 6G sobre plataformas de radio definida por software. Esto muestra que existe una carrera internacional por alcanzar soluciones viables que vayan más allá de la quinta generación de redes móviles. Sin embargo, lo presentado por el equipo chino marca un hito por su enfoque universal y compacto, que apunta directamente a resolver uno de los mayores obstáculos técnicos: la dispersión de frecuencias y estándares.

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