Un equipo de Stanford Medicine ha demostrado que el cerebro humano no nace de una única célula progenitora. Nace de dos. Una da lugar al prosencéfalo y al mesencéfalo. La otra forma el rombencéfalo, que incluye el tronco encefálico. Ambas rutas se separan en las primeras fases del embrión y no vuelven a cruzarse. El hallazgo tiene una consecuencia práctica inmediata. Durante décadas, los laboratorios han fracasado al intentar fabricar neuronas del tronco encefálico a partir de las células equivocadas. Ahora el equipo lo ha conseguido con células madre humanas. Esto abre un modelo de estudio para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la atrofia muscular espinal (AME). El trabajo también sugiere que ambos sistemas nerviosos evolucionaron por separado hace más de 550 millones de años. Después quedaron unidos en un mismo órgano. Te explicamos qué han hecho, cómo lo han medido y qué implica.
Un modelo que se daba por bueno
La neurociencia del desarrollo partía de una idea sencilla. Una célula progenitora temprana daba origen a todo el cerebro. Todas las regiones compartían, por tanto, un mismo linaje.
El nuevo estudio contradice esa idea. Lo firma un equipo dirigido por Kyle Loh, profesor asociado de biología del desarrollo en Stanford. También han participado investigadores del Instituto de Tecnología de California y de la Universidad de California en San Francisco.
Los resultados se publicaron el 18 de septiembre de 2026 en Nature Neuroscience. El título del artículo es «Two parallel neural ectoderm progenitors contribute to the developing brain». Se traduce como «Dos progenitores paralelos del ectodermo neural contribuyen al cerebro en desarrollo».
La conclusión es clara. Lo que llamamos cerebro son dos órganos distintos. Están pegados y trabajan casi como uno solo, pero no comparten origen.
Dos regiones, dos oficios
El cerebro adulto tiene tres regiones principales. Son el prosencéfalo, el mesencéfalo y el rombencéfalo.
El prosencéfalo se encarga del pensamiento de alto nivel. Ahí residen el lenguaje, la conciencia y el razonamiento abstracto. El rombencéfalo queda en la parte posterior del cráneo. Es el tronco encefálico. Controla funciones automáticas: la respiración, el sueño, el latido del corazón y las señales de hambre.
Sus neuronas también gobiernan los músculos de la cara, la lengua y la garganta. De ellas dependen el habla y la deglución.
Esta división funcional ya era conocida. Lo nuevo es que también existe en el origen embrionario.
Otx2 frente a Gbx2
El equipo estudió embriones de ratón durante la gastrulación. En esa etapa el cuerpo empieza a adquirir forma. Allí identificó dos poblaciones de progenitores. Cada una se distingue por un gen.
Las células que expresan el gen Otx2 se convierten en prosencéfalo y mesencéfalo. Las que expresan Gbx2 forman el rombencéfalo. Los investigadores comprobaron algo más. Ambas poblaciones son mutuamente excluyentes desde el principio. Nunca se solapan.
Después analizaron la cromatina. Es el empaquetado del ADN. Determina qué genes quedan accesibles y cuáles permanecen guardados y fuera de alcance.
El ectodermo neural anterior y el posterior mostraron configuraciones de cromatina muy distintas. Esa diferencia bloquea el destino de cada progenitor. Una célula de un grupo no puede convertirse en una del otro. Los autores lo comparan con dos trenes en vías paralelas que nunca se cruzan.
El error de los laboratorios
Esta explicación resuelve un problema antiguo. Durante décadas, muchos grupos intentaron obtener neuronas del rombencéfalo en el laboratorio. Partían de progenitores del prosencéfalo y del mesencéfalo. Intentaban empujarlas hacia otro destino.
Según Jokhai, eso no es posible. La cromatina lo impide. El intento estaba condenado desde el inicio.
Jokhai lo resume así: el campo se obsesiona con fabricar la célula final, como la neurona. Su equipo, en cambio, miró la etapa más temprana. Ahí apareció la bifurcación.
Neuronas del tronco encefálico en una placa
Con este conocimiento, el equipo cambió de punto de partida. Usó células madre pluripotentes humanas. Son células capaces de producir cualquier tipo celular del cuerpo. Las dirigió por la ruta del rombencéfalo desde el principio.
El resultado fue la primera generación de motoneuronas funcionales del rombencéfalo humano en laboratorio. Las neuronas cultivadas mostraron los rasgos de las células auténticas.
Generaban potenciales de acción. Son las ondas de actividad eléctrica con las que una neurona transmite información. Además, producían las proteínas que identifican los segmentos del rombencéfalo. Esos segmentos controlan los músculos de la cara y de la deglución.
En nuestro caso, sigue siendo un dato relevante para quienes seguimos los organoides cerebrales y la bioimpresión. Un cultivo solo sirve si reproduce la identidad real de la célula. Aquí se ha verificado con dos criterios: la actividad eléctrica y los marcadores proteicos.
Un producto principal: el modelo celular
El avance central no es solo teórico. Es una herramienta. Ahora existe un modelo humano de neuronas del tronco encefálico que se puede cultivar y observar.
Esto importa por una razón práctica. Los científicos no pueden obtener tejido del tronco encefálico de pacientes vivos. Estudiar estas enfermedades resultaba casi imposible. Con neuronas cultivadas a partir de células madre, el acceso cambia.
Las cifras justifican el interés. La AME es una de las principales causas genéticas de muerte en menores de un año. La ELA suele diagnosticarse entre los 40 y los 70 años. Afecta tanto al prosencéfalo como al rombencéfalo.
En ambas enfermedades, ciertas neuronas del rombencéfalo dejan de funcionar poco a poco. El paciente pierde la capacidad de tragar. Eso puede causar neumonía cuando entran alimentos o líquidos en los pulmones. Con el tiempo, también se pierde la capacidad de respirar.
Los autores quieren ahora averiguar cómo dañan exactamente estas enfermedades a las neuronas del rombencéfalo. También quieren rastrear el origen de la médula espinal. El siguiente paso es avanzar hacia terapias regenerativas, según Jokhai.
Más de 550 millones de años
El equipo miró también hacia atrás en el tiempo. Buscó el mismo patrón de doble origen en otras especies. Lo encontró en pollos y en peces cebra. Lo encontró además en gusanos bellota, animales marinos pequeños que viven en el fondo del océano. Comparten con nosotros un ancestro remoto, de hace unos 550 millones de años.
Las medusas se separaron de nuestra línea hace entre 600 y 700 millones de años. Tienen dos sistemas nerviosos situados en extremos opuestos del cuerpo.
Loh propone una interpretación. La evolución habría tomado dos sistemas neuronales ya existentes y los habría juntado en el espacio. Un órgano único sería probablemente más eficiente. Aun así, seguimos construyendo el cerebro con esta receta primitiva de dos piezas.
Jokhai añade otro punto de vista. La palabra «cerebro» sugiere un órgano continuo con un único origen. Los datos indican lo contrario.
Quien quiera comprobar el resumen oficial puede leerlo en el comunicado de Stanford Medicine.. Allí figuran también la lista de financiadores y el contacto de prensa.
Reflexiones adicionales
Hay que poner el resultado en su sitio. Es un estudio con embriones de ratón, comparaciones evolutivas y cultivos celulares humanos. No es un tratamiento. Tampoco es un ensayo clínico. El comunicado no da plazos para aplicaciones terapéuticas.
Aun así, el cambio de enfoque es notable. Muchos problemas de la biología celular se atacan desde el final. Se busca la célula deseada y se ensayan recetas hasta que aparece. Este trabajo indica que a veces conviene retroceder. El error puede estar en el punto de partida.
El hallazgo también enlaza con un dato inesperado. El rombencéfalo contiene circuitos que regulan el hambre. Son los mismos circuitos sobre los que actúan fármacos para adelgazar como la semaglutida. Un modelo humano de estas neuronas podría servir también en ese terreno. Es una posibilidad que apuntan los autores, no un resultado demostrado.
Queda una duda abierta. Si el cerebro es doble desde el origen, ¿cómo se coordinan ambas mitades durante el desarrollo? El estudio no lo responde. Es una línea clara para trabajos futuros.
Para el lector con perfil técnico, la lección es clara. En biología, igual que en electrónica, el diseño heredado condiciona todo lo que se construye encima. Hay que conocer la arquitectura antes de intentar modificarla.
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