Investigadores de la Universidad de Tel Aviv han utilizado la tecnología CRISPR para cultivar variedades de tomate con una mayor eficiencia en el uso del agua, sin comprometer el rendimiento. Este artículo explora cómo la edición genética ha permitido el crecimiento de tomates que consumen menos agua, manteniendo su calidad y sabor.

En un esfuerzo por abordar la creciente demanda de cultivos agrícolas que consuman menos agua, los investigadores de la Universidad de Tel Aviv se propusieron mejorar la eficiencia hídrica de los tomates. Utilizando la tecnología CRISPR, se centraron en el gen ROP9, conocido por su papel en la regulación de las aberturas en las hojas de las plantas llamadas estomas.

Descifrando la relación agua-CO2

Las plantas, en respuesta a condiciones de sequía, cierran sus estomas para reducir la pérdida de agua por transpiración. Sin embargo, este cierre también disminuye la absorción de dióxido de carbono (CO2), afectando la fotosíntesis y la producción de azúcar. Al modificar genéticamente el gen ROP9, los investigadores lograron un cierre parcial de los estomas durante las horas pico de transpiración, manteniendo un equilibrio óptimo entre la absorción de CO2 y la pérdida de agua.

Resultados y perspectivas futuras

Los experimentos de campo revelaron que los tomates modificados genéticamente perdían menos agua durante la transpiración sin afectar la fotosíntesis, la cantidad o calidad del cultivo. Además, se identificó un nuevo mecanismo relacionado con sustancias oxidantes en los estomas, ampliando el conocimiento científico básico. Este avance no solo mejora la eficiencia hídrica de los tomates sino que también ofrece perspectivas para cultivos similares como pimientos, berenjenas y trigo.

 

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