La londinense Electronic Materials Office, conocida como EMO, acaba de presentar el Altar II, un teclado mecánico de solo 4,75 mm de grosor. Es menos de medio centímetro. Va mecanizado en una sola pieza de aluminio y está pensado sobre todo para usuarios de Mac, aunque funciona también con Windows y Linux. Incorpora retroiluminación roja, respuesta háptica, un altavoz integrado y un dial magnético que se despega de la carcasa. Su fundador, Andrew Emerson, asegura que no busca ningún récord, sino unir la comodidad de los teclados finos con la sensación de los mecánicos. La campaña de financiación empieza en noviembre y la entrega se espera para el verano de 2027. Ya se puede reservar una unidad por un dólar reembolsable, con un precio de salida inferior al de venta final. Repasamos cómo lo han conseguido y qué ofrece.
Dos tipos de teclado, dos problemas
Hasta ahora, el mercado ofrecía dos opciones bastante separadas. Los teclados finos, como el de un portátil o el Magic Keyboard de Apple, lucen muy bien sobre la mesa. Usan una cúpula de goma que colapsa una membrana, y el tacto resulta blando e impreciso.
Los mecánicos ofrecen justo lo contrario. Cada tecla lleva su propio interruptor con muelle y contactos eléctricos, y la pulsación es nítida. El precio es el volumen. Un interruptor mecánico convencional necesita altura, así que el teclado entero sube varios centímetros sobre la mesa.
Emerson cuenta que se aficionó a los teclados mecánicos durante el confinamiento. Probó varios modelos y no encontró ninguno que le gustara. Le parecían de plástico crujiente, brillantes, enormes, ruidosos y con luces RGB. Decidió fabricar el suyo. Aprendió diseño asistido por ordenador, fresado CNC, diseño eléctrico y programación del firmware. El resultado fue el Altar I, y el Altar II es su sucesor.
Un mecanismo mecánico en menos de medio centímetro
La clave está en el interruptor. Según Notebookcheck, el Altar II usa interruptores mecánicos auténticos, y no los de tijera o membrana habituales en los modelos delgados. Son de doble brazo de acero con una fuerza de actuación de 40 gf. El truco de ingeniería consiste en montar el muelle de tensión de lado. Así el conjunto cabe en una carcasa que apenas sobresale de la mesa.
El recorrido de cada tecla es de 1,8 mm. EMO compara esa cifra con los 1,2 mm aproximados de un MacBook. Hablamos de un 50 % más de recorrido que en un portátil, lo que explica que la pulsación se perciba mucho más marcada. Para quien teclea muchas horas, esa diferencia pesa más que cualquier dato de grosor.
Las dimensiones totales son 299 x 116,5 x 4,75 mm, con una distribución del 75 %. Incluye fila de funciones completa y teclas de cursor. El 75 % deja fuera el teclado numérico, pero conserva casi todo lo demás en un tamaño muy contenido.
La carcasa se talla en bloque a partir de una única pieza de aluminio. Eso aporta rigidez, algo crítico cuando el chasis es tan fino. Una estructura de plástico de este grosor se flexaría al teclear, y el tacto mecánico se echaría a perder. Además, el teclado esconde dos capas de material amortiguador. Su función es evitar el ruido seco que suelen dar los teclados metálicos.
Más allá del grosor: dial, háptica y energía
El Altar II (250-350 $) no se limita a ser delgado. EMO ha querido llenarlo de tecnología. Incluye Bluetooth, respuesta háptica, altavoz y un dial magnético.
El dial, llamado M-Dial, se acopla a la esquina superior derecha con un imán. Sirve para controlar el volumen y los contenidos multimedia. Un clic reproduce o pausa, dos clics saltan a la siguiente pista, tres vuelven a la anterior y una pulsación larga invoca a Siri en macOS. Todo se puede configurar desde la aplicación del fabricante. En la caja vienen dos diales, uno estándar y otro de perfil bajo para viajar. La empresa publicará las especificaciones para que cada usuario pueda imprimirse el suyo en 3D.
Que sea desmontable tiene una razón práctica. En el Altar I, el dial se enganchaba a veces con las mochilas. Quitarlo también permite reducir el embalaje.
La respuesta háptica viaja a través de actuadores resonantes que EMO agrupa bajo el nombre de sintetizador armónico. KitGuru detalla además que la retroiluminación roja ajusta su brillo según la luz ambiente. La batería aguanta hasta 30 días en uso inalámbrico, y una carga rápida de dos minutos da hasta dos días de autonomía. Para un dispositivo con háptica, altavoz e iluminación, un mes entre cargas es una cifra notable.
Las teclas son de un polímero con al menos un 50 % de plástico reciclado. El conjunto se orienta a macOS, aunque el teclado guarda su configuración en la memoria interna y funciona sin la aplicación instalada.
El producto: precio, fechas y condiciones
Aquí conviene ser prudente. El Altar II no es un producto en tienda. Es un proyecto en fase previa a la campaña de Kickstarter, que arrancará el 10 de noviembre de 2026.
El precio de venta final será de 349 dólares. Reservar una unidad cuesta un dólar reembolsable y da acceso a un precio de 249 dólares durante la campaña. Es un ahorro de 100 dólares, cerca del 29 % sobre el precio final. Según KitGuru, habrá también tramos intermedios de 279 y 299 dólares. La reserva no es un pedido ni un pago anticipado, solo un compromiso para poder comprar a ese precio.
La entrega está prevista para principios del verano de 2027. Es una espera larga, y como en toda campaña de financiación colectiva, existe riesgo de retrasos. Quien se plantee comprarlo debería asumir que el producto final puede variar respecto a lo anunciado.
Frente a otras opciones, el planteamiento es distinto. Un teclado de perfil bajo convencional cuesta menos, pero no ofrece interruptores mecánicos auténticos. Y un teclado mecánico personalizado de gama alta suele ser mucho más grueso y pesado. El Altar II ocupa un hueco muy concreto, el de quien quiere la pulsación mecánica en un formato casi plano.
Quién está detrás
Emerson trabajó unos diez años como diseñador de software en sectores como la automoción, la música, la sanidad y la moda. Es también diseñador gráfico de formación. En una entrevista publicada por Creative Bloq explica que el Altar I nació como proyecto personal. Publicó una web sencilla con un formulario de correo, y esa misma semana tuvo 10.000 personas en la lista de espera tras su difusión en Hacker News. Dejó su trabajo para dedicarse a ello.
El Altar II es otra escala. El equipo ha crecido de una persona a un grupo reducido. El estudio Metric Designworks se encarga del diseño mecánico y de la relación con los fabricantes, y hay especialistas en firmware y en circuitos. Según Emerson, el Altar II es casi un 70 % más delgado que el Altar I, y apenas comparte piezas con él.
Reflexiones adicionales
El Altar II plantea una cuestión interesante. Durante años, la tendencia en teclados mecánicos ha sido añadir grosor, peso y masa para conseguir mejor sonido. EMO propone el camino contrario, y hay que reconocer que técnicamente es un reto serio.
También conviene mirar con cautela. Los datos de grosor y recorrido proceden del propio fabricante, y todavía no hay análisis independientes de la sensación al teclear. Un recorrido de 1,8 mm y 40 gf son cifras razonables, pero la experiencia real depende de factores que una ficha técnica no recoge. Lo mismo ocurre con la durabilidad de unos interruptores con el muelle de lado.
Para los lectores de PcDeMaNo que pasan muchas horas escribiendo, el interés está claro. Un teclado portátil con tacto mecánico resuelve un problema real. Lo sensato es esperar a las primeras unidades en manos de analistas antes de decidir.
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