Ploopy vuelve a dar que hablar en el mundo de los periféricos con el lanzamiento de su nuevo trackball A+, un dispositivo que suma ocho botones físicos, dos de ellos convertidos en diales giratorios independientes. La marca canadiense, conocida por su apuesta radical por el hardware libre, mantiene su filosofía de diseños impresos en 3D y firmware abierto, pero da un salto respecto a su modelo anterior, el Adept. El A+ llega como la pieza que corona una trayectoria de varios años dedicada a repensar cómo debería funcionar un periférico de precisión cuando el usuario, y no el fabricante, tiene el control total sobre su diseño y su comportamiento.
Un trackball que hereda y mejora el legado de Ploopy
Ploopy empezó fabricando trackballs en un momento en el que otras marcas abandonaban esta categoría de producto. Desde entonces ha ampliado su catálogo con trackpads, pointing sticks y diales independientes, siempre bajo la misma premisa: hardware documentado, reproducible y modificable por cualquier usuario con una impresora 3D. El A+ es la culminación de ese recorrido, porque combina en un solo dispositivo la experiencia acumulada con trackballs, botones y diales. La empresa publica los archivos de diseño, el firmware y las instrucciones de montaje en sus páginas de GitHub, bajo licencias CERN OHL-V2s y GPLv3, lo que permite a cualquiera fabricar, reparar o modificar su propia unidad sin depender del fabricante original. Ese compromiso con la transparencia ha generado una comunidad de usuarios que comparte configuraciones de firmware, variantes de carcasa y mejoras no oficiales, algo prácticamente inédito entre los fabricantes convencionales de periféricos.
Ocho botones, dos de ellos convertidos en diales
La diferencia más visible respecto al Adept, el modelo anterior de la gama, está en el número de botones. El Adept incluía seis, mientras que el A+ suma ocho, dos más que se comportan además como diales giratorios. Por defecto, esos dos mandos ejecutan desplazamiento vertical y horizontal de alta resolución, aunque el usuario puede reprogramarlos para cualquier otra función mediante VIA, la aplicación web compatible con el firmware QMK que utiliza el dispositivo. Ploopy explica que ya dejó espacio físico en las placas del Adept para esos dos botones adicionales desde 2023, con la intención de dar este salto en cuanto fuera viable desde el punto de vista técnico y de producción. El diseño de los diales reutiliza la mecánica de su producto independiente Knob, que ya había demostrado una respuesta suave y precisa en un formato separado, por lo que la compañía no ha tenido que desarrollar un mecanismo nuevo desde cero, sino adaptar uno ya validado por su propia base de usuarios.
Sensor y componentes de precisión industrial
Por debajo de la carcasa impresa en 3D, el A+ mantiene el sensor óptico Pixart PMW-3360, un componente habitual en ratones de gama alta orientado a videojuegos y trabajo de precisión. Este sensor ofrece una tasa de sondeo de 1.000 Hz y es capaz de trabajar con resoluciones de hasta 12.000 DPI en implementaciones equivalentes de Ploopy, lo que garantiza una respuesta prácticamente sin retardo perceptible incluso en movimientos rápidos del puntero. Los botones utilizan interruptores Omron D2LS-21, certificados para al menos cinco millones de pulsaciones antes de fallar, una cifra que sitúa a este periférico en la franja de componentes duraderos frente a los interruptores genéricos que emplean muchos ratones de bajo coste. Según explica la propia compañía, valoraron cambiar de sensor para esta nueva generación, pero descartaron la idea porque el PMW-3360 sigue siendo, a su juicio, insuperable cuando se trata de precisión y velocidad en el contexto de un trackball. El precio de salida se sitúa en 99 dólares canadienses, con reserva de compra ya abierta a través de la web oficial de la compañía antes del lanzamiento definitivo previsto para el 19 de agosto.
Firmware abierto y reprogramación total
Uno de los aspectos que distingue a Ploopy de la mayoría de fabricantes de periféricos es la ausencia total de software propietario cerrado. El A+ funciona con QMK, un firmware de código abierto muy extendido en el mundo de los teclados mecánicos personalizados, y es compatible con VIA, una herramienta que permite remapear cualquier botón desde el navegador sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales. La configuración se almacena directamente en el propio dispositivo, de manera que el usuario puede conectar su trackball a otro ordenador y conservar todos sus ajustes personalizados sin tener que reinstalar nada. Esta filosofía contrasta con la de fabricantes tradicionales de ratones para videojuegos, cuyo software de configuración suele requerir descargas de varios cientos de megabytes y procesos en segundo plano que consumen recursos del sistema de forma constante.
Un accesorio pensado para largas sesiones de trabajo
El A+ incorpora también un reposamuñecas desmontable, un detalle relevante para quienes pasan muchas horas frente al ordenador y buscan reducir la tensión en la muñeca durante el uso prolongado del trackball. Como ocurre con el resto de dispositivos de Ploopy, este reposamuñecas también puede sustituirse o modificarse gracias a la disponibilidad pública de los archivos de impresión. La estética sigue siendo un asunto de gustos, ya que la carcasa impresa en 3D no busca competir en acabados con las superficies pulidas de las marcas convencionales, pero a cambio ofrece una reparabilidad casi total. Cualquier pieza rota puede sustituirse imprimiendo un recambio, sin depender de piezas de repuesto oficiales ni de un servicio técnico externo, algo especialmente atractivo para el público que valora la longevidad del hardware por encima de la estética. Para profundizar en las características técnicas completas del dispositivo, la entrada original de la compañía está disponible en blog.ploopy.co, donde detallan además las diferencias exactas frente al Adept.
Recepción de la comunidad y comparación con el modelo anterior
El anuncio del A+ ha generado bastante actividad en foros y comunidades dedicadas al hardware libre, donde se ha valorado especialmente la disponibilidad pública de los archivos de diseño bajo licencia CERN Open Hardware Licence, así como la publicación detallada de las instrucciones de montaje para quienes prefieren ensamblar su propia unidad. Este tipo de discusión, recogida entre otros en el hilo de noticias tecnológicas de Hacker News, refleja el interés que despiertan los proyectos de hardware completamente abierto entre usuarios técnicos acostumbrados a modificar sus propios dispositivos. Quienes ya usaban el Adept, el trackball de seis botones que precede al A+, destacan sobre todo el salto en el número de controles disponibles y la posibilidad de asignar funciones de desplazamiento dedicadas a los nuevos diales, algo que en el modelo anterior solo era posible mediante el sistema de arrastre con la propia bola. Las opiniones recogidas en análisis independientes de trackballs de la marca, como el publicado en trackballmouse.org, coinciden en señalar que Ploopy compensa un acabado poco convencional con componentes electrónicos de calidad superior a la media del segmento.
Reflexión final
Lo interesante del A+ no es solo su ficha técnica, sino lo que representa dentro de la trayectoria de Ploopy como fabricante. Mientras los grandes nombres del sector concentran sus esfuerzos en periféricos cada vez más parecidos entre sí, esta pequeña compañía canadiense demuestra que todavía hay margen para experimentar con formatos de interacción poco convencionales, apoyándose en una comunidad de usuarios dispuesta a montar, modificar y depurar sus propios dispositivos. El compromiso con el código abierto añade además un valor que trasciende la moda pasajera del producto, porque garantiza que este trackball siga siendo reparable y adaptable mucho después de que termine su ciclo de vida comercial. Para quienes valoran la personalización y la longevidad del hardware por encima del acabado estético, el A+ se perfila como una de las propuestas más interesantes del año en el terreno de los periféricos de precisión.
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