Primate Labs ha lanzado Geekbench 7, la primera actualización mayor de su conocida suite de benchmarking multiplataforma en tres años. La nueva versión rediseña por completo las pruebas de CPU y GPU para reflejar mejor cómo se comportan las aplicaciones actuales, con un peso especial en el vídeo, la inteligencia artificial y los videojuegos. El cambio no es cosmético: al introducir un sistema de puntuación completamente nuevo, los resultados obtenidos con Geekbench 7 no se pueden comparar directamente con los de Geekbench 6, así que todo dispositivo que quiera aparecer en una tabla comparativa actualizada tendrá que pasar de nuevo por el test. A continuación repasamos qué trae esta nueva generación, por qué Primate Labs ha decidido tocar algo que llevaba funcionando bien desde 2023 y qué implicaciones tiene para quienes usan Mac, iPhone, iPad o cualquier otro dispositivo a la hora de medir su potencia real.

Por qué Primate Labs ha vuelto a rediseñar sus pruebas

Geekbench nació precisamente para corregir un problema que arrastraban otras herramientas de benchmarking: la desconexión entre lo que medían y lo que la gente hace realmente con sus dispositivos. En lugar de limitarse a calcular decimales de pi durante horas o repetir variaciones de la misma tarea sintética, Primate Labs siempre ha defendido que sus pruebas deben imitar acciones cotidianas, como cargar una web, renderizar un PDF, aplicar filtros a una foto o procesar contenido en HDR. Esa filosofía se mantiene en la séptima generación, pero se actualiza para dar cabida a usos que en 2023, cuando llegó Geekbench 6, apenas empezaban a extenderse.

El salto no es menor si se compara con el ritmo habitual de la compañía: la anterior gran renovación llegó hace unos tres años y medio, y esta vez el motivo del cambio ha sido, sobre todo, la irrupción masiva de cargas de trabajo relacionadas con el aprendizaje automático en aplicaciones de consumo. Desde el reconocimiento facial en tiempo real hasta el desenfoque de fondo en videollamadas, pasando por el escalado de imágenes mediante IA, son tareas que hoy exigen recursos de GPU de forma constante y que Geekbench 6 apenas contemplaba.

Un sistema de puntuación que obliga a repetir todos los test

Uno de los cambios más relevantes, y el que más dolores de cabeza va a causar a quienes llevan años comparando procesadores, es la sustitución del procesador de referencia. Geekbench 6 usaba el Intel Core i7-12700 como base para fijar los 2.500 puntos de referencia; Geekbench 7 adopta en su lugar el AMD Ryzen 7 7700, normalizado también a 2.500 puntos. Ese simple cambio de vara de medir implica que un aumento o descenso de puntuación entre versiones no se traduce automáticamente en una mejora o empeoramiento real del hardware, y que las tablas de rendimiento construidas con Geekbench 6 quedan, en la práctica, obsoletas para efectos comparativos.

Además, tener Geekbench 6 instalado no actualiza nada automáticamente: Geekbench 7 es una aplicación independiente que convive con la anterior en lugar de sustituirla, así que quien quiera comparar su equipo con las cifras más recientes tendrá que descargarla aparte y ejecutar de nuevo tanto el test de núcleo único como el multinúcleo.

Así funcionan las nuevas pruebas de CPU y GPU

El test de CPU sigue generando, como en generaciones anteriores, una puntuación de núcleo único y otra multinúcleo, pero el cálculo de esta última se ha reformulado por completo. En vez de forzar el uso de múltiples hilos en todas las pruebas, Geekbench 7 solo ejecuta en modo multihilo aquellas tareas que las aplicaciones reales ejecutan realmente así; de hecho, cargas como la de navegación web quedan excluidas del bloque multinúcleo precisamente porque los navegadores tienden a comportarse de forma monohilo o con un paralelismo muy ligero. Según Primate Labs, esto evita premiar a un procesador simplemente por acumular núcleos y ofrece una puntuación multinúcleo mucho más representativa del uso cotidiano.

En el terreno gráfico, el test de GPU incorpora ahora soporte nativo para CUDA de Nvidia, que se suma a los ya existentes OpenCL, Vulkan y Metal, ampliando así el abanico de arquitecturas que se pueden evaluar de forma homogénea. Las nuevas cargas de trabajo gráficas incluyen procesado de imagen RAW, gradación de color de vídeo mediante tablas LUT, trazado de rayos (path tracing) y simulación de fluidos, además de un bloque específico dedicado al seguimiento facial en tiempo real y al escalado de imágenes con modelos de aprendizaje automático, pensado para imitar funciones que ya son habituales en apps de redes sociales y edición de contenido.

También se ha añadido una prueba de física para videojuegos basada en el motor Jolt Physics, el mismo que emplean títulos actuales como Death Stranding 2 o Horizon Forbidden West, y que se centra en el cálculo de cuerpos rígidos y colisiones en entornos tridimensionales. En el apartado multimedia, la CPU se somete a pruebas de codificación de vídeo mediante AV1 pensadas para simular la compartición de pantalla en videoconferencias, compresión de audio con el códec Opus para emular apps de notas de voz y podcasts, y descodificación de vídeo con generación de subtítulos automáticos mediante el modelo de reconocimiento de voz Whisper, lo que reproduce el comportamiento de un reproductor de vídeo con subtítulos activados en tiempo real.

El producto en detalle: disponibilidad y comparativa entre plataformas

Geekbench 7 ya está disponible de forma gratuita para uso personal en las cinco plataformas que Primate Labs cubre habitualmente: macOS, iOS, iPadOS, Windows, Linux y Android, lo que sigue siendo una de sus mayores bazas frente a otras herramientas de benchmarking más limitadas a un solo ecosistema. Esa cobertura permite comparar de forma directa el rendimiento de un iPhone frente a un terminal Android, o el de un Mac con Apple Silicon frente a un portátil equipado con procesadores Intel, AMD o Qualcomm, algo que sigue siendo clave para medios especializados y usuarios avanzados a la hora de justificar una compra. Los primeros resultados publicados por la propia Primate Labs ya sitúan procesadores como el Ryzen AI Max+ 395 de 16 núcleos rondando los 2.742 puntos en la prueba de núcleo único, cifras que servirán como referencia inicial mientras la comunidad va alimentando la base de datos pública con resultados de todo tipo de hardware. Conviene insistir en que estas puntuaciones solo tienen sentido comparadas entre sí dentro de la propia versión 7, y que cualquier tabla que mezcle resultados de Geekbench 6 y Geekbench 7 debe tomarse con cautela porque no está midiendo lo mismo. La aplicación puede descargarse directamente desde el sitio web oficial de Primate Labs, que además recoge un primer análisis detallado de la nueva jerarquía de rendimiento entre procesadores de escritorio y portátiles.

Reflexiones finales

Que Primate Labs se haya tomado más de tres años para renovar Geekbench dice mucho de lo rápido que ha cambiado el uso real de los dispositivos en este tiempo: hace apenas un lustro nadie mediría el rendimiento de un procesador en función de su capacidad para aplicar filtros faciales en directo o generar subtítulos automáticos mientras se reproduce un vídeo, y hoy esas tareas forman parte del día a día de millones de personas. El hecho de que la actualización cambie la metodología de multinúcleo y añada cargas de trabajo de inteligencia artificial, procesamiento multimedia, videojuegos y creación de contenido confirma que el objetivo no es solo pulir cifras, sino redefinir qué significa «rendimiento» en 2026. Para quienes escriben sobre tecnología, gestionan una infraestructura doméstica o simplemente quieren saber si les compensa actualizar su equipo, esto implica un pequeño peaje: habrá que volver a ejecutar los test desde cero y dejar de fiarse de las comparativas antiguas. A cambio, se gana una herramienta que encaja mucho mejor con la forma en que realmente se usan hoy un Mac, un iPhone o un PC con Windows, algo que compensa el esfuerzo de repetir el benchmark. Como recuerda Notebookcheck, estas modificaciones hacen que los resultados de Geekbench 7 ya no sean directamente comparables con los de versiones anteriores del programa, un matiz que conviene tener siempre presente antes de sacar conclusiones apresuradas sobre si un dispositivo ha mejorado o empeorado de una generación a otra. Para quien quiera profundizar en el desglose completo de las nuevas cargas de trabajo de GPU, 9to5Mac detalla que el benchmark gráfico ahora da mayor peso a las cargas de aprendizaje automático y de creación de contenido, con ejemplos concretos de cómo se han diseñado esas pruebas para imitar funciones ya presentes en aplicaciones populares.

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2 Comments
Oscar
Oscar
2 horas antes

Vaya semoviente que tengo! Pero al menos tira con el Call of Duty MW2

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