Amazfit ha aprovechado el inicio de junio de 2026 para renovar una de sus familias de relojes inteligentes más populares con la llegada de los nuevos Balance 3 y Balance Ultra. Ambos modelos mantienen la filosofía de combinar monitorización deportiva avanzada, funciones de salud y una autonomía muy superior a la de muchos competidores, pero añaden mejoras importantes en pantalla, navegación y análisis del entrenamiento. La marca, propiedad de Zepp Health, busca posicionarse en un segmento más exigente, acercándose a fabricantes tradicionalmente dominantes en el ámbito deportivo como Garmin o Polar.
El nuevo Amazfit Balance 3 (a partir de 370 EUR) destaca especialmente por ofrecer gran parte de las prestaciones del modelo Ultra a un precio más contenido. Pantalla AMOLED de alta luminosidad, cristal de zafiro, GPS de doble banda, mapas sin conexión y un sistema de análisis de entrenamiento más avanzado forman parte de una propuesta que intenta atraer tanto a corredores como a deportistas híbridos que combinan fuerza, resistencia y recuperación.
Una nueva generación para la serie Balance
El mercado de los relojes deportivos atraviesa una etapa de fuerte competencia. Durante años, Amazfit ha conseguido hacerse un hueco gracias a dispositivos con buenas prestaciones y precios relativamente contenidos. Sin embargo, la estrategia de la compañía parece estar evolucionando hacia productos más sofisticados y con un posicionamiento claramente premium.
Los nuevos Balance 3 y Balance Ultra fueron presentados como la base de un ecosistema denominado Hybrid Training System, una plataforma que combina los datos recogidos por el reloj con herramientas de análisis disponibles en la aplicación Zepp. Según la compañía, el objetivo es proporcionar una visión más completa del estado físico del usuario, integrando entrenamiento, recuperación, estrés diario y calidad del sueño en un único entorno de seguimiento.
Esta aproximación responde a una tendencia cada vez más visible en la industria. Los fabricantes ya no se limitan a medir pasos o frecuencia cardíaca. Ahora intentan ofrecer recomendaciones personalizadas basadas en múltiples variables fisiológicas y de actividad.
Amazfit Balance 3: el protagonista de la nueva gama
Aunque el Balance Ultra actúa como modelo insignia, el verdadero interés para muchos usuarios probablemente recaiga sobre el Amazfit Balance 3. Este reloj incorpora prácticamente todas las funciones principales del Ultra, pero reduce costes mediante el uso de una carcasa de acero inoxidable en lugar de titanio.
A nivel físico, el dispositivo presenta una caja de 51,4 milímetros y un grosor de 14,6 milímetros. El peso alcanza aproximadamente 62 gramos en la versión de acero inoxidable, mientras que la futura variante de titanio reducirá ligeramente esa cifra hasta los 55 gramos.
Uno de los elementos más destacados es la pantalla AMOLED de 1,5 pulgadas. El panel puede alcanzar un brillo máximo de 3.000 nits, una cifra muy elevada incluso dentro del segmento premium. Para poner este dato en contexto, muchos relojes deportivos de generaciones anteriores se movían entre los 1.000 y los 1.500 nits. Esta mejora permite una visibilidad mucho más cómoda bajo luz solar intensa.
La protección corre a cargo de cristal de zafiro, un material especialmente resistente a arañazos gracias a una dureza cercana a 9 en la escala de Mohs, solo superada por materiales como el diamante.
Un enfoque técnico centrado en el entrenamiento híbrido
Uno de los conceptos más repetidos durante la presentación fue el de «entrenamiento híbrido». Este término hace referencia a deportistas que no se centran exclusivamente en correr o levantar pesas, sino que combinan múltiples disciplinas a lo largo de la semana.
Para responder a este perfil, Amazfit ha desarrollado el sistema HybridCharge Energy Intelligence. Esta tecnología combina métricas procedentes de la carga de entrenamiento, los niveles de estrés, el descanso y otros indicadores fisiológicos para estimar la capacidad de rendimiento del usuario.
Desde un punto de vista técnico, el sistema integra variables como la frecuencia cardíaca, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), los patrones de sueño y el esfuerzo acumulado durante los entrenamientos. La combinación de estos parámetros permite calcular índices de recuperación más precisos que los obtenidos mediante un único sensor.
Además, el reloj puede supervisar la frecuencia cardíaca de forma continua las 24 horas del día, medir la saturación de oxígeno en sangre (SpO2), registrar la temperatura cutánea y monitorizar el estrés. Estas mediciones se realizan mediante sensores ópticos avanzados integrados en la parte posterior del dispositivo.
GPS de doble banda y navegación avanzada
Otro aspecto importante es la navegación. El Balance 3 incorpora GPS de doble banda junto con compatibilidad con seis sistemas globales de posicionamiento por satélite. Esta configuración mejora la precisión especialmente en entornos urbanos complejos o zonas montañosas donde las señales pueden sufrir rebotes.
En términos prácticos, el uso simultáneo de múltiples frecuencias GNSS permite reducir errores de localización que en dispositivos convencionales pueden superar varios metros. Para corredores de montaña, ciclistas o senderistas, esta mejora puede traducirse en trazados mucho más precisos.
El reloj también incorpora mapas sin conexión, navegación giro a giro y funciones de recálculo automático de rutas. Si el usuario abandona el recorrido previsto, el sistema puede generar una alternativa para regresar al trayecto original.
Según algunas comparativas iniciales publicadas por medios especializados, el nuevo procesador utilizado en la serie Balance 3 puede procesar mapas hasta 2,5 veces más rápido que la generación anterior.
Más de 180 modos deportivos
La capacidad deportiva sigue siendo uno de los pilares de la gama. El Balance 3 es compatible con más de 180 modalidades deportivas diferentes.
Entre ellas encontramos actividades habituales como carrera, ciclismo, natación o senderismo, pero también disciplinas más específicas. Amazfit ha prestado especial atención a HYROX, una competición internacional que combina carrera y ejercicios funcionales.
Los nuevos relojes incluyen perfiles específicos para esta modalidad, herramientas de simulación de carrera y programas de entrenamiento adaptados. Se trata de una característica especialmente interesante teniendo en cuenta el crecimiento que HYROX está experimentando en Europa y Norteamérica.
En el ámbito del entrenamiento de fuerza, el dispositivo puede reconocer automáticamente 25 ejercicios distintos. Esta capacidad permite registrar series y repeticiones sin necesidad de introducir manualmente cada movimiento.
Autonomía como argumento diferencial
La duración de la batería continúa siendo uno de los puntos fuertes de Amazfit.
El Balance 3 incorpora una batería de 658 mAh capaz de proporcionar hasta 21 días de uso en condiciones estándar. Incluso con la pantalla siempre activa, la autonomía puede mantenerse durante aproximadamente una semana.
Estas cifras siguen siendo difíciles de igualar para muchos relojes basados en Wear OS o watchOS, donde la autonomía suele situarse entre uno y tres días.
El Balance Ultra lleva este apartado todavía más lejos gracias a una batería de 780 mAh que puede alcanzar hasta 30 días de funcionamiento.
Desde una perspectiva técnica, lograr estas autonomías requiere una combinación de procesadores de bajo consumo, algoritmos de gestión energética optimizados y pantallas AMOLED configuradas para minimizar el gasto cuando muestran información estática.
El salto hacia materiales más premium
El Balance Ultra representa la apuesta más ambiciosa de Amazfit dentro de esta familia.
Su carcasa utiliza titanio de grado 5, una aleación ampliamente utilizada en la industria aeroespacial debido a su elevada relación resistencia-peso. Este material ofrece una resistencia mecánica superior al acero inoxidable manteniendo un peso relativamente reducido.
Tanto el Balance 3 como el Ultra cuentan con resistencia al agua de 10 ATM. Esto significa que pueden soportar presiones equivalentes a una profundidad teórica de 100 metros, aunque en la práctica la certificación está orientada principalmente a natación, deportes acuáticos y determinadas actividades de buceo recreativo.
Competencia cada vez más dura
La llegada de estos modelos sitúa a Amazfit en una posición interesante. Los precios anunciados para el mercado estadounidense arrancan en torno a los 369 dólares para el Balance 3, mientras que el Balance Ultra alcanza los 599 dólares.
Esto supone una clara aproximación a segmentos donde operan dispositivos de Garmin, Suunto, Polar o Coros. Algunos usuarios de la comunidad han señalado precisamente que la diferencia respecto a la generación anterior no resulta tan amplia como cabría esperar, especialmente en aspectos como los sensores biométricos.
Aun así, Amazfit parece confiar en que la combinación de nuevas herramientas de entrenamiento, una pantalla más brillante, mayor capacidad de almacenamiento y mejoras en navegación sea suficiente para justificar el incremento de precio.
Un ecosistema que busca madurez
Más allá del hardware, la clave del éxito podría encontrarse en el software.
La plataforma Zepp lleva años evolucionando y actualmente constituye uno de los elementos diferenciadores de la marca. La integración entre reloj y aplicación permite generar informes detallados sobre rendimiento físico, tendencias de recuperación y evolución de la condición deportiva.
Valoración final
Los Amazfit Balance 3 y Balance Ultra representan una evolución significativa dentro de la estrategia de la compañía. Aunque mantienen buena parte de las características que hicieron popular a la familia Balance, introducen mejoras relevantes en pantalla, navegación y análisis de entrenamiento.
El Balance 3 destaca especialmente por ofrecer un equilibrio atractivo entre prestaciones y precio. Su pantalla AMOLED de 3.000 nits, la protección mediante cristal de zafiro, la autonomía de hasta 21 días y el GPS de doble banda lo convierten en una alternativa muy seria dentro del segmento de relojes deportivos avanzados.
La verdadera incógnita será comprobar si el mercado acepta el progresivo aumento de precios de Amazfit. Lo que parece claro es que la marca ya no quiere competir únicamente como una opción económica, sino como un fabricante capaz de disputar espacio a los nombres más consolidados del sector.
Reflexiones adicionales
La evolución de los relojes inteligentes deportivos muestra una tendencia clara hacia el análisis integral del estado físico. La combinación de métricas fisiológicas, inteligencia artificial y plataformas de entrenamiento conectadas está transformando estos dispositivos en herramientas cada vez más cercanas a sistemas profesionales de seguimiento deportivo.
En este contexto, el Amazfit Balance 3 no pretende destacar únicamente por sus sensores o su autonomía. Su objetivo parece ser ofrecer una visión global del rendimiento, integrando entrenamiento, recuperación y hábitos diarios en un único entorno digital. Si Amazfit continúa mejorando la precisión de sus algoritmos y mantiene el ritmo de actualización de su software, podría consolidarse como una de las referencias más interesantes del mercado de wearables deportivos.
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