El ecosistema de dispositivos orientados al pentesting y la experimentación electrónica lleva años creciendo, pero pocas marcas han conseguido tanta visibilidad como Flipper Zero. Ahora, la compañía detrás de ese popular gadget quiere ir bastante más allá con un nuevo proyecto llamado Flipper One, una especie de cyberdeck compacto que mezcla hardware modular, Linux, capacidades de IA local y un enfoque completamente abierto al desarrollo comunitario. La idea no es simplemente crear otro mini PC portátil, sino construir una plataforma de hacking y desarrollo que pueda adaptarse a diferentes usos técnicos.
Lo más llamativo es que el proyecto todavía no está finalizado y aun así ya se está mostrando públicamente. La empresa está pidiendo ayuda a desarrolladores, ingenieros y usuarios avanzados para decidir aspectos clave del diseño final. Esto convierte a Flipper One en algo más cercano a un laboratorio abierto que a un producto comercial tradicional, una estrategia poco habitual en una industria donde la mayoría de fabricantes enseñan el hardware cuando prácticamente está terminado.
De juguete hacker a ordenador Linux portátil
Cuando apareció Flipper Zero, muchos lo vieron como una herramienta curiosa para experimentar con RFID, NFC, radiofrecuencia y automatización doméstica. Otros lo criticaron por su potencial uso indebido, especialmente después de que surgieran vídeos mostrando ataques sobre cerraduras inteligentes, coches o sistemas inalámbricos. Aun así, el dispositivo logró crear una comunidad enorme alrededor del hardware abierto y el aprendizaje práctico de ciberseguridad.
Ahora la empresa quiere escalar el concepto hacia algo mucho más ambicioso. Según la documentación oficial publicada aquí el nuevo Flipper One no será únicamente una herramienta de radio o RFID, sino un ordenador Linux completo diseñado para funcionar en formato portátil.
La propia compañía define el producto como un “portable Linux multi-tool for hackers”, algo que recuerda bastante a los cyberdecks creados por aficionados durante años usando placas Raspberry Pi, baterías externas, teclados compactos y pantallas táctiles. La diferencia es que aquí todo llega integrado desde fábrica y con una arquitectura pensada específicamente para tareas técnicas y movilidad.
Un hardware mucho más potente que el Flipper Zero
El salto técnico entre ambos dispositivos es enorme. Mientras que el Flipper Zero utilizaba un microcontrolador relativamente modesto orientado a bajo consumo, el nuevo Flipper One incorpora una plataforma ARM mucho más seria. Según la documentación preliminar y medios como The Verge, el equipo utilizará un procesador Rockchip RK3576 de ocho núcleos acompañado por 8 GB de memoria RAM y una NPU de 6 TOPS dedicada a aceleración de inteligencia artificial.
En términos prácticos, eso sitúa al dispositivo en una categoría cercana a algunos mini PCs ARM modernos y muy por encima de simples gadgets de automatización. El chip RK3576 además incluye GPU integrada y soporte para aceleración multimedia avanzada, pudiendo manejar salida de vídeo 4K a altas tasas de refresco mediante HDMI y DisplayPort. Parte de la comunidad incluso ha destacado que el dispositivo podría ejecutar escritorios Linux completos o entornos especializados de seguridad ofensiva.
Otro aspecto importante es la modularidad. El dispositivo contará con interfaz PCIe, puertos USB 3.0, ranura M.2 y doble Ethernet. Esto permite añadir módulos de expansión para conectividad celular, almacenamiento adicional o nuevas funciones inalámbricas. Técnicamente, la presencia de PCIe en un dispositivo portátil de este tamaño abre la puerta a accesorios bastante avanzados, desde tarjetas SDR hasta adaptadores específicos de captura y análisis de red.
También resulta interesante la arquitectura dual. La documentación oficial indica que el sistema utiliza dos procesadores separados. Un RP2350 de bajo consumo gestiona energía, pantalla y controles, mientras que el procesador principal ejecuta Linux y las aplicaciones de usuario. Este diseño recuerda parcialmente a arquitecturas híbridas empleadas en equipos industriales y algunos dispositivos embebidos de alto rendimiento.
La idea del cyberdeck vuelve a ganar fuerza
Durante años el término “cyberdeck” ha estado asociado a proyectos caseros inspirados en el ciberpunk clásico. Equipos compactos, muchas veces impresos en 3D, con teclados mecánicos pequeños, Linux y funciones orientadas a hacking, radio o programación móvil. Hasta ahora eran productos muy minoritarios y normalmente construidos por entusiastas.
Flipper One intenta profesionalizar esa idea. La empresa quiere ofrecer una plataforma suficientemente potente para ejecutar herramientas reales de administración de sistemas, scripting, análisis de redes o automatización, pero manteniendo un tamaño portátil y controles físicos integrados.
La decisión llega además en un momento donde varias compañías están experimentando con hardware portátil especializado. Rabbit, por ejemplo, ha mostrado recientemente su propio “Project Cyberdeck” centrado en programación asistida por IA, tal y como recoge Gizmodo.
Sin embargo, Flipper One parece apostar por un enfoque menos dependiente de servicios en la nube y más cercano al software abierto tradicional. La compañía insiste bastante en conceptos como soporte upstream del kernel Linux, participación comunitaria y repositorios públicos.
Un proyecto abierto incluso antes de lanzarse
Uno de los elementos más peculiares del proyecto es que todavía no existe un producto terminado. De hecho, la empresa reconoce públicamente que aún están redefiniendo partes importantes del hardware y de la interfaz de usuario.
En lugar de ocultar ese proceso, han creado un portal de desarrollo accesible públicamente donde cualquiera puede consultar documentación, seguir tareas abiertas y participar en debates técnicos donde se detalla cómo colaborar mediante GitHub, comentarios sobre firmware o incluso propuestas de diseño.
Esto tiene ventajas y riesgos. Por un lado, permite recoger feedback real de desarrolladores avanzados antes de cerrar el hardware definitivo. Por otro, deja claro que el proyecto todavía puede sufrir cambios importantes, retrasos o limitaciones técnicas inesperadas.
La propia comunidad ya ha mostrado ciertas dudas relacionadas con el precio final, tamaño del dispositivo y complejidad general del producto. Algunos usuarios en Reddit consideran que el hardware es demasiado ambicioso para convertirse en una herramienta realmente masiva.
Inteligencia artificial local y automatización
Otro detalle llamativo es la presencia de aceleración específica para IA. La NPU integrada de 6 TOPS no convierte automáticamente al dispositivo en una estación de inferencia avanzada, pero sí permite ejecutar modelos ligeros localmente sin depender completamente de servidores externos.
Eso podría servir para asistentes de terminal, automatización contextual, reconocimiento de señales o análisis rápido de paquetes y tráfico. Parte de la comunidad ya especula con funciones de scripting asistido mediante lenguaje natural, algo parecido a proyectos recientes desarrollados sobre el Flipper Zero.
Desde un punto de vista técnico, 6 TOPS es una cifra relativamente modesta comparada con aceleradores dedicados de escritorio, pero suficiente para modelos compactos cuantizados. En hardware ARM portátil, este nivel de rendimiento empieza a resultar interesante para tareas edge AI y procesamiento local básico.
La empresa también parece interesada en optimizar la interfaz para pantallas pequeñas y navegación mediante botones físicos. Según la documentación preliminar, no quieren depender completamente de escritorios Linux convencionales adaptados a pantallas diminutas, sino crear una experiencia específicamente diseñada para dispositivos portátiles.
Más allá del pentesting clásico
Aunque muchos usuarios seguirán asociando Flipper One al hacking inalámbrico, el dispositivo apunta a usos bastante más amplios. La presencia de Linux completo, puertos Ethernet duales y expansión M.2 lo convierte potencialmente en una herramienta para administración de redes, laboratorios portátiles, automatización industrial o diagnóstico técnico en campo.
Por ejemplo, un administrador podría usar el equipo para análisis de tráfico mediante Wireshark, scripting Python, monitorización remota o pruebas rápidas sobre infraestructuras de red sin depender de un portátil tradicional. También podría funcionar como plataforma educativa para estudiantes interesados en sistemas embebidos y ciberseguridad.
Otro detalle relevante es el soporte comunitario abierto del sistema operativo. Según la documentación técnica, cualquier desarrollador puede compilar imágenes Linux, modificar componentes del kernel o enviar pull requests directamente a los repositorios públicos.
Este enfoque recuerda bastante al espíritu original de muchas comunidades Linux y hardware maker, donde el dispositivo se convierte en una base experimental más que en un producto completamente cerrado.
El problema del precio y las expectativas
No todo son ventajas. Un dispositivo con RK3576, 8 GB de RAM, conectividad avanzada y diseño personalizado no será barato. Algunas estimaciones mencionadas por medios y usuarios sitúan el precio cerca de los 350 o 400 dólares 
Eso coloca al producto en una zona complicada. Por ese dinero ya existen portátiles Linux básicos, mini PCs x86 relativamente potentes e incluso tablets capaces de ejecutar distribuciones completas.
El reto para Flipper Devices será convencer a los usuarios de que la integración compacta, modularidad y filosofía abierta justifican ese coste. También deberán evitar que el producto termine siendo demasiado especializado para el público general y demasiado limitado para profesionales avanzados.
Además, existe cierta preocupación sobre la tendencia actual de añadir IA a prácticamente cualquier dispositivo. Algunos usuarios consideran que muchas de estas funciones podrían convertirse en simple marketing tecnológico sin aportar demasiado valor real.
Un experimento muy diferente dentro del hardware abierto
Aun con todas las dudas, resulta difícil negar que Flipper One es uno de los proyectos de hardware abierto más interesantes de los últimos años. No porque vaya a sustituir a un portátil convencional o a estaciones profesionales de pentesting, sino porque intenta cubrir un espacio muy concreto que casi ningún fabricante comercial explora.
La combinación de Linux portátil, modularidad, controles físicos y participación comunitaria recuerda más a proyectos maker avanzados que a productos electrónicos de consumo tradicionales. Precisamente ahí puede estar su mayor atractivo.
También será importante comprobar cómo evoluciona el ecosistema de software. Un hardware potente sin aplicaciones optimizadas ni soporte comunitario suficiente puede quedarse rápidamente en una curiosidad técnica. Por eso la empresa está apostando tan fuerte por implicar a desarrolladores desde el principio.
Reflexiones finales
Flipper One representa una evolución bastante lógica respecto al fenómeno generado por Flipper Zero. La compañía ha entendido que existe una comunidad interesada en dispositivos abiertos, modificables y técnicamente diferentes a los productos convencionales. En lugar de limitarse a lanzar otra versión incremental, han optado por un proyecto mucho más complejo y arriesgado.
Todavía quedan muchas incógnitas por resolver. No se sabe cuándo llegará exactamente al mercado, qué autonomía tendrá la batería ni hasta qué punto el software estará realmente optimizado para un uso portátil intensivo. Tampoco está claro si conseguirá atraer a usuarios fuera del nicho hacker y maker.
Lo que sí parece evidente es que el interés alrededor del proyecto ya es enorme. La mezcla entre Linux portátil, hardware modular y cultura cyberdeck conecta directamente con una comunidad que llevaba años construyendo este tipo de equipos de forma artesanal.
Si la compañía logra equilibrar precio, funcionalidad y soporte de software, Flipper One podría convertirse en uno de los dispositivos más peculiares del panorama tecnológico actual. No necesariamente un producto masivo, pero sí una plataforma capaz de atraer a desarrolladores, administradores de sistemas y entusiastas del hardware abierto que buscan algo diferente a los portátiles convencionales.
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