Zotac ha presentado el ZBOX PRO CM5-PICO, un mini PC industrial sin ventilador construido sobre el módulo Raspberry Pi Compute Module 5. Mide 114,8 x 76 x 31,3 mm, pesa unos 250 gramos y acepta alimentación de 5 a 20 V. Incluye dos salidas HDMI con resolución 4K, Gigabit Ethernet, una ranura M.2 para NVMe o aceleradores de IA y un conector interno de 40 pines. Todos los puertos externos están en un único lateral, algo práctico para armarios y soportes. Es el primer equipo de este tipo que firma la marca. Se dirige a señalización digital, automatización y pasarelas IoT. Repasamos sus especificaciones, sus puntos fuertes y la competencia que tiene enfrente.
Un equipo pensado para no molestar
El ZBOX PRO CM5-PICO sigue una idea sencilla. Toma la potencia de la Raspberry Pi en formato módulo y la encierra en una caja de aluminio que hace de disipador. No hay ventilador, no hay piezas móviles y no hay ruido. Para un entorno industrial es una ventaja clara, porque el polvo y la vibración acaban con los ventiladores antes que con cualquier otro componente.
Las dimensiones lo dejan en un volumen de apenas 0,27 litros. Cabe en la palma de la mano. Zotac incluye además un kit de montaje en L con tornillos, de modo que se puede fijar a una pared, a un raíl o detrás de una pantalla. En los modelos con conexión inalámbrica, el paquete añade dos antenas Wi-Fi.
La temperatura de trabajo va de -20 °C a +55 °C. Es un rango razonable para cuadros eléctricos y salas técnicas sin climatización. Para exteriores o naves muy calientes habrá que mirar otras opciones.
Lo que hay dentro
El corazón es el Broadcom BCM2712, con cuatro núcleos Arm Cortex-A76 a 2,4 GHz. La parte gráfica corre a cargo de una VideoCore VII a 800 MHz, con decodificación por hardware de vídeo H.265. Es el mismo silicio que mueve a la Raspberry Pi 5, así que el rendimiento es bien conocido.
La memoria es LPDDR4x y se ofrece en cuatro capacidades: 2, 4, 8 y 16 GB. El almacenamiento interno puede ser eMMC de 16, 32 o 64 GB, o bien ninguno en la variante Lite. En ese último caso se arranca desde una tarjeta microSD o desde el disco NVMe.
Hay un detalle técnico que conviene tener presente. La ranura M.2 2280 de clave M funciona con un único carril PCIe de segunda generación. Eso da unos 500 MB/s teóricos por sentido, de modo que un SSD rápido quedará limitado por el bus y no por la unidad. Para un registro de datos, una caché de vídeo o un sistema de archivos local sobra. Para mover grandes volúmenes no es lo ideal.
El sistema de vídeo es otro punto fuerte. Hay dos puertos HDMI 2.1 y cada uno admite 4K a 60 Hz. Entre los dos suman unos 16,6 millones de píxeles por imagen. Además, el audio digital llega hasta ocho canales por HDMI. Es una combinación muy útil para carteles dinámicos o paneles de control con dos pantallas.
Conectividad y puertos de ampliación
La red cableada es un puerto Gigabit Ethernet con soporte de PTP, el protocolo de tiempo de precisión. Esto permite sincronizar relojes entre equipos con una exactitud muy superior a la de NTP. En automatización y en grabación sincronizada de vídeo es un extra que se agradece.
Como opción hay Wi-Fi 5 y Bluetooth 5.0 en el propio módulo. También se puede montar un modem LTE Quectel EG916Q-GL de categoría 1 bis en una ranura M.2 3042 de clave B. Esa categoría ofrece hasta 10 Mbps de bajada, una cifra modesta pero suficiente para telemetría, alarmas y acceso remoto. Para una pasarela IoT en una ubicación sin cable es una solución práctica.
En cuanto a puertos USB, hay dos USB 3.2 de tipo A y uno de tipo C reservado para actualizar el firmware. Por dentro se encuentran la cabecera de 40 pines compatible con los HAT de la Raspberry Pi, un puerto RS-232, una salida de depuración UART0 y dos conectores de 22 pines que sirven tanto para cámaras como para pantallas MIPI. También hay un reloj en tiempo real con pila CR2032, protección TVS y ESD en los puertos externos y un botón de recuperación para el modo nRPIBOOT.
Aquí aparece una limitación. Solo hay un puerto Ethernet y no hay RS-485 ni bus CAN en el exterior. Quien necesite esas interfaces tendrá que añadirlas con un HAT o buscar otro modelo.
Sistemas operativos y ecosistema de software
De fábrica llega con Raspberry Pi OS basado en Debian 13. También admite Ubuntu para Raspberry Pi, Twister OS, Emteria Android, LibreELEC y Home Assistant OS. Esa lista cubre usos muy distintos, desde un reproductor multimedia hasta un servidor de domótica local.
La gran ventaja es el ecosistema. Las bibliotecas de GPIO, los controladores de cámara y las herramientas de desarrollo de Linux funcionan igual que en cualquier Raspberry Pi. Eso reduce el tiempo de puesta en marcha y evita depender de un fabricante concreto para el software.
Un módulo bien conocido y su refrigeración
El rendimiento térmico de la CM5 ya se ha estudiado a fondo. CNX Software publicó en 2024 una prueba sobre distintas soluciones de refrigeración para este módulo. Es una lectura útil para entender el reto que supone enfriar este chip sin ventilador. Una caja de aluminio ayuda mucho, pero el comportamiento bajo carga sostenida dependerá del diseño interno y del contacto térmico con el módulo. Habrá que esperar a pruebas independientes para saberlo con exactitud.
Competencia y disponibilidad
Zotac llega tarde a un segmento que ya tiene varios actores. Waveshare ofrece el IPCBOX-CM5, con doble Ethernet, RS485, RS232, bus CAN, entradas y salidas digitales y módulo celular opcional. La serie ED-IPC3100 de EDATEC también ofrece interfaces industriales similares.
Frente a ellos, Zotac apuesta por otra cosa: doble salida 4K, puertos en un solo lateral y un tamaño de bolsillo. No compite en número de interfaces industriales, sino en vídeo y compacidad.
La compañía mostró el equipo en la feria ISE 2026. Un distribuidor japonés, Ask Corporation, ya lo lista, pero el precio y la disponibilidad se consultan directamente. Zotac promete un ciclo de suministro hasta enero de 2036, es decir, unos diez años desde su presentación. Para proyectos industriales ese dato pesa tanto como la potencia.
Reflexiones adicionales
El ZBOX PRO CM5-PICO confirma que la Raspberry Pi ya no es solo un producto para aficionados. Fabricantes con experiencia en mini PC la adoptan como base para equipos con ciclos de vida largos y diseños cerrados.
Hay dos preguntas abiertas. La primera es el precio, que decidirá si tiene sentido frente a un mini PC x86 de gama baja o frente a un sistema de Waveshare con más interfaces. La segunda es la refrigeración pasiva con las cuatro Cortex-A76 al máximo durante horas.
Para quien trabaje con domótica local esta caja encaja bien como cerebro de la instalación gracias a la compatibilidad con Home Assistant OS. La ranura M.2 permite añadir un disco o un acelerador y la pila de reloj mantiene la hora ante un corte de luz.
Lo analizaremos en cuanto haya unidades disponibles.
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