Hat & Hammer ha lanzado OpenMote, un mando universal programable con el aspecto de un Wiimote de Nintendo. Por dentro lleva un ESP32-S3 con WiFi, Bluetooth LE, emisor y receptor de infrarrojos y un sensor de movimiento de seis ejes. Funciona en local, sin nube, y llegará con ESPHome preinstalado para Home Assistant. Se ofrece en dos versiones: una ya montada por 99 dólares y una placa desnuda por 59 dólares para reutilizar una carcasa original. También puede actuar como mando de juego por Bluetooth. Es un proyecto de financiación colectiva en Crowd Supply, con entregas previstas para finales de febrero de 2027. En este artículo repasamos su hardware, su software y el papel que puede tener en una casa conectada.
Un diseño con memoria
El Wiimote salió junto a la Wii en 2006. Casi veinte años después, su forma sigue siendo reconocible. Es alargada y cabe en una mano. Los botones quedan justo bajo el pulgar.
Hat & Hammer ha decidido aprovechar ese diseño. OpenMote no imita la carcasa. La reutiliza. La placa tiene los contactos preparados para la membrana y los botones de un Wiimote original.
De ahí salen las dos versiones. La primera, llamada «Ready To Go», llega montada. La segunda, «Mod Your Own», es solo la placa. Tú aportas la carcasa y la montas.
Las medidas son las del mando original: 148 x 36,2 x 30,8 mm. Según CNX Software, esa compatibilidad física es el rasgo más llamativo del proyecto. Tiene sentido. Un mando que ya sabes sostener no exige aprendizaje.
Qué lleva dentro
El corazón es un módulo ESP32-S3-WROOM-1. El chip ESP32-S3 de Espressif integra dos núcleos Tensilica LX7 que alcanzan 240 MHz. Incluye extensiones vectoriales para cargas de aprendizaje automático.
La memoria es generosa para un mando. Hay 512 KB de SRAM y 8 MB de PSRAM. La PSRAM es dieciséis veces mayor que la SRAM. Además, el módulo trae 16 MB de flash para el programa y los datos.
La conectividad incluye WiFi 4 en la banda de 2,4 GHz y Bluetooth 5.0 LE. La antena es de tipo impreso en la propia placa. No hay conector para antena externa.
En cuanto a los controles, el mando tiene 12 botones. Once son programables y uno es el de encendido. Hay además un botón de reinicio y sincronización. Cuatro LED indican el estado y la carga.
El sensor de movimiento es una unidad inercial de seis ejes. Dispone de dos líneas de interrupción. Sirven para despertar el mando cuando alguien lo levanta. Es una función útil para ahorrar batería.
Infrarrojos sin nube
El apartado infrarrojo es el más práctico. OpenMote incluye un emisor de 940 nm y un receptor de 38 kHz. Ambos valores son habituales en mandos de televisores y equipos de sonido.
Una portadora de 38 kHz tiene un periodo de unos 26,3 microsegundos. El receptor filtra la señal a esa frecuencia. Así ignora la luz ambiental y se centra en los pulsos del mando.
El mando puede aprender códigos de otros mandos y retransmitirlos. No necesita una base de datos en la nube. Apuntas el mando antiguo hacia OpenMote, pulsas un botón y el código queda guardado.
Esto tiene una ventaja clara. Si un fabricante cierra su servicio, tu mando sigue funcionando. Los códigos están en tu dispositivo y no en un servidor ajeno.
También hay una limitación. Los infrarrojos exigen línea de vista. Si el televisor está dentro de un mueble cerrado, la señal no llega. Para esos casos se necesita un repetidor o un enlace por radio.
Sobre este terreno ya hay antecedentes. El ESP 360 Remote controla aparatos por infrarrojos y por 433 MHz con integración en Home Assistant. OpenMote elige otro camino. Sustituye la cobertura de 360 grados por un mando que se sostiene con la mano y tiene botones físicos.
Integración con Home Assistant
El fabricante anuncia que OpenMote saldrá con firmware ESPHome ya instalado. ESPHome genera el firmware de un ESP32 a partir de ficheros de configuración en YAML. Después se integra con Home Assistant sin escribir código en C++.
En la práctica, cada botón puede lanzar una acción. Puede encender una luz, subir una persiana o pausar el reproductor multimedia. También puede reaccionar a gestos, gracias al sensor de movimiento.
Todo ocurre en la red local. No hay cuenta de usuario ni servidor externo. Para quien cuida su privacidad, este punto pesa mucho.
En nuestro caso, ya trabajamos con ese flujo de trabajo en el Apollo ESPHome Starter Kit, que analizamos en su día. Sabemos que la curva de aprendizaje es corta. Con unas pocas líneas de configuración se obtiene un dispositivo útil.
OpenMote añade otras vías de comunicación. Admite ESP-NOW, el protocolo de Espressif para enlazar dispositivos sin router. La documentación de ESP-NOW describe una comunicación directa entre placas. Es ideal para mandos y receptores cercanos, con poca latencia.
El fabricante indica también emparejamiento directo con Apple Home y con Amazon Alexa a través de WiFi. Así, el mando no queda atado a un solo ecosistema.
Mando de juego y expansión
OpenMote no solo sirve para la casa. El ESP32-S3 admite BLE HID, el perfil que usan los teclados y los mandos de juego Bluetooth. Por eso puede emparejarse con cajas Android TV, con una Steam Deck o con un ordenador.
El mando funciona como teclado o como mando de juego. Según los desarrolladores, el movimiento y los botones también responden en el emulador Dolphin. Es un guiño evidente a su origen.
Para ampliar el hardware hay un conector Qwiic o STEMMA QT. Es un bus I2C con conector estándar. Permite enchufar placas de Adafruit y de SparkFun sin soldar. También admite accesorios compatibles con el Nunchuk.
El audio completa el conjunto. Hay un altavoz mono con un amplificador MAX98357A de clase D y 3,2 W. Hay también un micrófono MEMS de salida PDM. Y hay un motor de vibración para dar respuesta táctil.
Con esos elementos se pueden construir cosas útiles. Un botón puede emitir un pitido de confirmación. El micrófono puede servir para órdenes de voz procesadas en local. La vibración puede avisar de un timbre o de una alarma.
El producto en detalle
Conviene fijar qué es OpenMote y a quién se dirige. Es un mando universal para quien programa. No es un producto cerrado para el gran público. El propio fabricante lo presenta como una plataforma para aficionados a la electrónica.
La programación admite tres vías. Se puede usar el entorno Arduino IDE. También PlatformIO o ESP-IDF, el entorno oficial de Espressif. Hay un puerto USB-C para cargar, programar y usar la aplicación de configuración.
Esa aplicación se llama OpenMote Studio. Todavía está en desarrollo. Pretende ofrecer configuración sin código. Será clave para quien no quiera tocar YAML ni C++.
La batería es de iones de litio, de 1.200 mAh, con conector JST. Con una tensión nominal típica de 3,7 V, equivale a unos 4,4 Wh de energía. La carga admite una fuente USB de 5 V o una fuente con USB PD.
El fabricante no detalla la autonomía en la información disponible. Es un dato que habrá que medir. El consumo dependerá de la conexión WiFi, del uso del altavoz y de la frecuencia de despertar.
El proyecto promete publicar esquemas, diseño de la placa y firmware con licencia abierta antes de enviar las unidades. Es una buena señal. Aun así, hay que esperar a ver los ficheros.
Precios, versiones y plazos
La versión montada cuesta 99 dólares. La placa sin carcasa cuesta 59 dólares. La diferencia es de 40 dólares. Cubre la carcasa, la membrana, los botones y el montaje.
Los envíos son gratuitos dentro de Estados Unidos. Al resto del mundo se suman 12 dólares. Esto incluye a España. Habrá que sumar posibles impuestos de importación.
La fabricación corre a cargo de Elecrow. Las entregas empiezan a finales de febrero de 2027. La campaña está abierta en Crowd Supply.
Quien opte por la placa desnuda necesita un Wiimote original o una carcasa compatible. Ese coste no está incluido. Conviene comprobar el precio de una carcasa antes de decidir.
Reflexiones adicionales
OpenMote acierta en una idea sencilla. Muchos mandos inteligentes usan pantallas táctiles. Son vistosas, pero obligan a mirar. Los botones físicos se manejan a ciegas, en la oscuridad, con una sola mano. Es una ventaja real en el salón.
Otro acierto es el enfoque local. En los últimos años han desaparecido servicios en la nube y han dejado inservibles aparatos que funcionaban bien. Un mando que aprende códigos infrarrojos y habla con Home Assistant en la red local evita ese riesgo.
También hay motivos para la prudencia. Es un proyecto de financiación colectiva. El calendario puede cambiar. Los plazos de fabricación se retrasan con frecuencia. Y la aplicación OpenMote Studio aún no existe en forma final.
Hay otra duda. El uso de una carcasa de Nintendo depende de que haya unidades disponibles. Si el proyecto tiene éxito, la demanda de Wiimotes usados puede subir su precio. Es una consecuencia lógica que no conviene ignorar.
Como alternativa dentro del mismo ámbito, existen otros dispositivos con ESP32 y foco en infrarrojos, como el XIAO Smart IR Mate, que combina un sensor táctil, respuesta háptica y cobertura de 360 grados. Cada propuesta resuelve un problema distinto.
Nuestra valoración es positiva, con cautela. Los componentes elegidos son sensatos. El precio es razonable para lo que ofrece. Y la promesa de código abierto encaja con lo que valoramos en PcDeMaNo. Lo confirmaremos cuando lleguen las primeras revisiones con unidades reales.
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