Editar una captura de pantalla, retocar una foto o montar una anotación rápida no debería obligar a elegir entre una herramienta demasiado simple o un programa profesional con curva de aprendizaje pronunciada. Microsoft Paint ha mejorado con los años y ahora incorpora capas, transparencias y eliminación de fondos, pero sigue quedándose corto en cuanto el retoque se complica un poco. En el otro extremo está GIMP, capaz de sustituir a Photoshop en flujos de trabajo profesionales, pero con un paquete de herramientas que resulta excesivo para tareas cotidianas. En ese punto intermedio aparece LazPaint, un editor gratuito y ligero, disponible para Windows, Linux y macOS, que cubre con solvencia la franja de uso que ni Paint ni GIMP resuelven bien. La versión actual, LazPaint 7.3, lleva desde mayo de 2025 sin una actualización mayor, aunque sigue recibiendo ajustes de usabilidad. El programa apuesta por la sencillez de instalación, la compatibilidad con varios formatos y un conjunto de herramientas de edición que va mucho más allá de lo que su aspecto desactualizado sugiere a primera vista.
Una interfaz sin ceremonias ni asistentes de bienvenida
LazPaint se instala sin necesidad de crear una cuenta, sin lanzador adicional y sin asistente de configuración inicial. En Windows existe tanto un instalador como versiones portátiles sin instalación, mientras que en Linux se distribuye en paquetes DEB y en formato AppImage. También hay una compilación oficial para PortableApps, pensada para quienes prefieren llevar sus herramientas en una memoria USB sin dejar rastro en el sistema. Esta filosofía de «abrir y trabajar» se nota en el diseño general: los iconos son pequeños, los menús están comprimidos y cada zona de la pantalla cumple una función concreta. Las herramientas de dibujo se sitúan en un lateral, los comandos habituales ocupan la parte superior y los controles de color junto con la pila de capas rodean el lienzo de trabajo. Los paneles se pueden anclar, dejar flotando o directamente ocultar, según las preferencias de cada persona. Los menús —organizados en categorías como Imagen, Colores, Herramientas, Filtro y Render— facilitan encontrar rápidamente la función necesaria sin perderse en submenús interminables. Para tareas frecuentes, como recortar una captura, cambiar su tamaño o ajustar el color, LazPaint no interpone pasos innecesarios entre abrir el archivo y ponerse a trabajar; el redimensionado está en los controles de imagen y la caja de herramientas cubre pincel, borrador, relleno, cuentagotas, formas, texto y selección, con una barra de estado que muestra indicaciones cuando una herramienta no resulta evidente a simple vista.
Las capas, el verdadero punto fuerte del programa
Donde LazPaint empieza a diferenciarse de un editor básico es en su gestión de capas. Paint en Windows 11 ya permite reordenar, ocultar, duplicar y fusionar capas, pero LazPaint va un paso más allá al ofrecer control de opacidad por capa y modos de fusión como Multiplicar, además de permitir que capas de tipo ráster y vectorial convivan dentro de la misma imagen. Esta combinación resulta especialmente útil en tareas de anotación: es posible colocar una captura de pantalla en una capa, añadir un rectángulo o una flecha encima y sumar texto al lado, todo ello sin fundir cada cambio de forma permanente sobre la imagen original. El texto y las formas se mantienen como objetos vectoriales editables, de modo que se puede modificar la redacción, cambiar el tamaño de los elementos o reajustar una figura en cualquier momento posterior. Eso sí, si se empieza a pintar directamente sobre esa capa vectorial con una herramienta de tipo píxel, LazPaint la rasteriza de forma automática, momento en el que esas propiedades editables desaparecen.
El apartado de selecciones también sorprende para tratarse de una aplicación tan compacta. Además de las selecciones rectangulares y elípticas habituales, el programa incluye selección poligonal, por curva, de forma libre y varita mágica, esta última con un umbral de tolerancia ajustable para capturar píxeles vecinos de tono similar. A esto se suma la herramienta Selection Pen, que permite pintar una selección como si fuera una máscara, un recurso muy práctico cuando una selección automática captura de más o de menos. El Clone Stamp completa el catálogo de herramientas imprescindibles: basta con hacer clic derecho sobre una zona para fijarla como origen y después pintar esos píxeles en otro punto de la imagen, ya sea para eliminar un icono suelto de una captura o para retocar una pequeña imperfección en una fotografía. Más allá de estas funciones cotidianas, LazPaint incorpora filtros de desenfoque y enfoque, reducción de ruido, distorsiones, degradados, herramientas de perspectiva, una rejilla de deformación y hasta scripting en Python, un abanico que roza terreno propio de editores más avanzados.
LazPaint como protagonista: potencia sin convertirse en un proyecto paralelo
El propio LazPaint reconoce sus límites: no sustituye a GIMP en trabajos de composición seria, en flujos profesionales complejos ni en escenarios que dependan de un ecosistema de plugins maduro. Su interfaz conserva algunas asperezas propias de un desarrollo con recursos limitados, y el hecho de que la versión 7.3 date de mayo de 2025 confirma que no se trata de un proyecto con lanzamientos frecuentes. Aun así, la inmensa mayoría de ediciones cotidianas nunca llegan a ese nivel de complejidad, y es precisamente ahí donde LazPaint destaca. El programa permite guardar proyectos en capas con extensión .LZP, trabajar con el formato abierto OpenRaster, importar archivos creados en Paint.NET y exportar contenido vectorial en formato SVG, lo que permite mantener una edición flexible sin necesidad de aplanarla en cuanto el proyecto se complica ligeramente. Puede consultarse toda la documentación técnica y las descargas oficiales en la web del proyecto, donde también se detallan los formatos de importación y exportación soportados en cada plataforma. Para quien venga de GIMP y quiera comparar enfoques, la propia página oficial de GIMP resulta útil como referencia del extremo más profesional del espectro, mientras que quienes usen Windows y ya conozcan Paint.NET pueden consultar sus características en el sitio oficial de Paint.NET para entender mejor la compatibilidad de importación que ofrece LazPaint.
Reflexiones finales
LazPaint no pretende reinventar la edición de imágenes ni competir de tú a tú con las suites profesionales, y ese es precisamente su mayor acierto. Se dirige a un tipo de usuario muy concreto: quien necesita anotar capturas, corregir pequeños defectos en fotografías, trabajar con capas sin complicaciones y exportar en formatos flexibles, todo ello sin pasar por una curva de aprendizaje larga. Su ritmo de actualizaciones es lento y su interfaz no ha recibido un lavado de cara reciente, pero la solidez de sus herramientas de selección, su gestión de capas mixtas y funciones como el Clone Stamp demuestran que la sencillez visual no está reñida con la capacidad real. Para tareas de retoque cotidiano, LazPaint cumple exactamente lo que promete: ni tan básico como Paint, ni tan abrumador como GIMP.
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OpenReel es un editor de vídeo gratuito que funciona íntegramente en el navegador, sin necesidad de instalación ni cuenta de usuario.
Ofrece un montaje por líneas de tiempo similar al de iMovie, con importación de clips, transiciones y funciones asistidas por IA como subtítulos automáticos y texto a voz. Todo el procesamiento ocurre en local: los archivos nunca salen del dispositivo, lo que refuerza la privacidad aunque penaliza el rendimiento en equipos modestos.
Está disponible también como app para Android e iOS, y su código es abierto, consultable en GitHub.
Es un complemento natural a LazPaint: mientras uno cubre el retoque de imagen sin complicaciones, OpenReel resuelve el montaje de vídeo básico con la misma filosofía de accesibilidad inmediata y coste cero.