El Openterface KeyMod propone una idea sencilla, pero bastante más potente de lo que parece: utilizar el teléfono como teclado, ratón, gamepad o terminal para controlar directamente otro equipo mediante USB. No necesita instalar software en el ordenador que se quiere manejar y puede funcionar incluso antes de que arranque el sistema operativo, por lo que resulta especialmente interesante para administrar servidores, miniPC, Raspberry Pi y otros equipos que no siempre tienen teclado y monitor conectados.
El dispositivo se presenta en dos versiones y combina USB, Bluetooth, HID y, en determinados escenarios, una conexión de red virtual. Su objetivo no es sustituir a un escritorio remoto tradicional, sino ofrecer una herramienta física y portátil para intervenir sobre un equipo cercano. La propuesta encaja especialmente bien con administradores, aficionados a los SBC y usuarios que mantienen pequeños servidores domésticos. Además, el proyecto apuesta por el hardware y software de código abierto, aunque algunas funciones todavía están en desarrollo.
Un pequeño dispositivo con una idea bastante grande
Openterface vuelve a ampliar su familia de herramientas KVM con KeyMod, un dispositivo diminuto pensado para resolver un problema muy concreto: ¿qué hacemos cuando tenemos delante un ordenador, servidor, Raspberry Pi o dispositivo similar, pero no tenemos un teclado y un ratón disponibles?
La respuesta de KeyMod es utilizar el teléfono. El pequeño adaptador se conecta al equipo que queremos controlar y el móvil ejecuta la aplicación KeyCmd. Desde ella podemos escribir, mover el puntero, utilizar atajos de teclado o enviar secuencias de comandos. El ordenador no necesita instalar ningún programa específico porque KeyMod se presenta mediante interfaces USB estándar.
Aquí está una de las características más interesantes. El dispositivo implementa HID, es decir, Human Interface Device, de forma que el equipo de destino lo interpreta como un teclado o un ratón convencional. Esto permite utilizarlo incluso durante las primeras fases del arranque. En otras palabras, no hace falta esperar a que Windows, Linux o macOS carguen sus controladores para empezar a utilizarlo.
La información publicada por Openterface confirma precisamente esta orientación. El fabricante describe KeyMod como un emulador USB + Bluetooth HID programable y destaca su capacidad para trabajar a nivel de BIOS.
El producto se ofrece inicialmente en dos formatos. KeyMod Mini utiliza un conector USB-C y está pensado para conseguir el menor tamaño posible. Sus dimensiones son de aproximadamente 25 × 15 × 5 mm y pesa unos 2,4 gramos. KeyMod Plus es mayor, con 44 × 20 × 10 mm y unos 8,9 gramos, pero incorpora USB-A para conectarse al equipo y USB-C para establecer la comunicación con el teléfono mediante cable.
La diferencia no es únicamente mecánica. El Mini utiliza Bluetooth 5.3 LE para comunicarse con el teléfono y mantiene el USB-C como interfaz hacia el equipo controlado. El Plus puede establecer también una conexión USB cableada con el móvil, lo que proporciona mayor ancho de banda y menor latencia.
Según los datos publicados, la conexión Bluetooth tiene un alcance óptimo aproximado de 5 metros y puede llegar hasta unos 10 metros en espacio abierto. En la conexión USB, KeyMod Mini alcanza hasta 2 Mbps, mientras que KeyMod Plus llega hasta 10 Mbps. Son cifras modestas para los estándares actuales de USB, pero más que suficientes para transmitir eventos de teclado, movimientos del ratón y comandos de control.
El hardware utiliza un microcontrolador WCH CH32V208 basado en RISC-V, capaz de funcionar hasta 144 MHz e integrado con Bluetooth LE y USB 2.0. El dispositivo recibe además su alimentación directamente del puerto USB del equipo controlado, por lo que no incorpora batería. Técnicamente esto simplifica mucho el diseño y elimina otro elemento que habría que cargar.
La arquitectura USB es especialmente interesante porque KeyMod puede actuar como dispositivo compuesto. Además del HID para teclado y ratón, puede proporcionar una interfaz USB CDC-ECM que el sistema operativo reconoce como un adaptador de red. En Linux y macOS esto permite crear una pequeña red directamente entre el teléfono, KeyMod y el ordenador.
La configuración documentada utiliza las direcciones 192.168.11.1 y 192.168.11.2. No se trata de una conexión a Internet ni de una red doméstica convencional. Es un enlace de red creado sobre USB. Precisamente por eso puede utilizarse para tareas como SSH, VNC, SCP o rsync sin que el equipo de destino tenga necesariamente una conexión de red operativa. Windows, en cambio, requiere soporte RNDIS, que todavía estaba en desarrollo en la información publicada.
Mucho más que un teclado para emergencias
La aplicación KeyCmd es la que convierte el pequeño adaptador en algo más que un simple teclado inalámbrico. Desde el teléfono se pueden seleccionar diferentes modos de funcionamiento. Entre ellos aparecen teclado, touchpad, gamepad, macros, presentación y terminal.
El modo más sencillo es probablemente el teclado inalámbrico. El usuario escribe en el móvil y KeyMod transmite las pulsaciones al equipo conectado. El teléfono también puede funcionar como touchpad, permitiendo mover el cursor, hacer clic y desplazarse por la pantalla.
La posibilidad de utilizar macros resulta más interesante para trabajos técnicos. Una secuencia de teclas puede almacenarse y ejecutarse posteriormente desde el teléfono. Esto puede resultar útil para acceder a menús de BIOS, lanzar combinaciones de teclas o repetir operaciones habituales en equipos que se administran físicamente.
También existe un modo de presentación que convierte el teléfono en un mando para diapositivas. Y el dispositivo puede utilizarse como gamepad para juegos que acepten entrada mediante teclado o controles compatibles.
Pero probablemente sea el modo Terminal el que más posibilidades ofrece para quienes trabajan con Linux, servidores o SBC. KeyMod puede proporcionar una conexión de red virtual mediante USB y KeyCmd incorpora funciones SSH. Así, un teléfono puede utilizarse para abrir una sesión en un equipo conectado físicamente al pequeño adaptador.
Esto tiene una consecuencia práctica importante. Un administrador podría conectar KeyMod a un miniPC situado en un rack, utilizar el teléfono como teclado para las primeras operaciones de arranque y, una vez disponible Linux, pasar a una sesión SSH sobre el propio enlace USB. No sería necesario disponer de teclado, monitor, Wi-Fi o Ethernet funcionales en el equipo.
La propia página del producto muestra ejemplos relacionados con servidores y sistemas Linux, incluyendo el envío de comandos, scripts y textos guardados. También contempla la posibilidad de utilizar el teléfono para enviar directamente bloques de texto o comandos al terminal.
KeyCmd incorpora además entrada de voz basada en Whisper AI. La idea es convertir lo que decimos en pulsaciones de teclado. También existen perfiles para aplicaciones como Blender, VS Code o KiCad, donde los atajos de teclado tienen especial importancia.
Otra característica anunciada es un futuro modo Agent. La propuesta consiste en combinar comandos de terminal, macros e interacción HID para automatizar determinadas tareas de diagnóstico. Es una función todavía en desarrollo y conviene diferenciarla de las prestaciones disponibles actualmente.
El proyecto mantiene además una filosofía de código abierto. Openterface afirma que publicará las aplicaciones KeyCmd y los diseños de hardware, incluyendo esquemas y archivos de la PCB.
En cuanto a disponibilidad, KeyMod se encuentra actualmente en una campaña de financiación colectiva en Crowd Supply. El objetivo inicial es de 15.000 dólares. Tanto Mini como Plus aparecen con un precio de 42 dólares, al que se añade el transporte. La información publicada indica que las primeras unidades están previstas para febrero de 2027.
Reflexiones adicionales
Lo interesante de KeyMod no está tanto en convertir un teléfono en un teclado. Eso puede hacerse de muchas otras maneras. La diferencia está en dónde coloca el dispositivo la frontera entre el teléfono y el equipo controlado.
Una aplicación convencional de control remoto necesita que el ordenador funcione, tenga red y ejecute algún software. KeyMod intenta situarse más abajo en la cadena. Al utilizar HID, puede funcionar cuando el sistema operativo todavía no está disponible. Esa característica lo acerca conceptualmente a un KVM, aunque sin transmitir vídeo.
Para un usuario doméstico que únicamente necesita controlar ocasionalmente un PC, probablemente sea una solución demasiado específica. Para alguien que administra varios Raspberry Pi, miniPC, NAS o servidores, la situación cambia. Un dispositivo de menos de 9 gramos puede sustituir a un teclado y, en determinados casos, también proporcionar una vía de administración independiente de la red.
También conviene mantener cierta cautela. El producto todavía está en desarrollo. Algunas funciones anunciadas no están terminadas y el soporte de iOS, Windows y determinadas modalidades de conexión puede evolucionar antes de la llegada de las unidades comerciales.
La combinación de HID, USB y una interfaz de red virtual es, sin embargo, una propuesta técnicamente interesante. El uso de un CH32V208 RISC-V a 144 MHz, la alimentación desde USB y la ausencia de batería permiten mantener un dispositivo muy pequeño. Al mismo tiempo, la interfaz CDC-ECM abre posibilidades que van bastante más allá de enviar simples pulsaciones.
En definitiva, KeyMod parece especialmente pensado para ese tipo de situaciones en las que un teclado físico ocupa demasiado espacio, no está disponible o simplemente no merece la pena tenerlo conectado permanentemente. Para administrar un servidor, instalar un sistema en una Raspberry Pi, acceder a una BIOS o recuperar un equipo que está delante de nosotros, llevar el teclado y el ratón dentro del teléfono puede ser una solución sorprendentemente práctica.
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