Homey era hasta hace poco una caja cerrada. Llevaba las antenas de radio dentro y se configuraba desde una aplicación. Desde finales de 2025 existe también como software puro. Se llama Homey Self-Hosted Server y se ejecuta en un contenedor Docker. Eso lo acerca a la Raspberry Pi, la plataforma que muchos usuarios ya emplean para Home Assistant. La propuesta es clara: una domótica local, fácil de montar y que no depende de la nube para el uso diario. Pero no es gratuita y tiene límites que conviene conocer antes de pagar. En este artículo repasamos cómo se instala, cuánto cuesta, qué recursos consume y en qué se diferencia de su gran rival. También vemos en qué casos compensa y en cuáles es mejor seguir con Home Assistant.
Un servidor sin antenas propias
Homey Self-Hosted Server es el sistema Homey empaquetado como contenedor. Por sí solo no incluye radios. Para Zigbee, Z-Wave, Bluetooth, 433 MHz e infrarrojos hace falta el Homey Bridge. Es un disco con un anillo de luz y alimentación propia. Se une a la red doméstica por Wi-Fi de 2,4 GHz y habla con el servidor de la Raspberry Pi. En su interior lleva tres chips: un TI CC2530 para Zigbee, un SD3503 para Z-Wave y un CC1101 para 433 MHz.
Los dispositivos que ya están en la red no necesitan el Bridge. Es el caso de los de Wi-Fi, los de cable y los Matter. Si usan Thread, hace falta además un enrutador de borde Thread en la red. Según la página del fabricante esta versión ofrece las mismas funciones que la Homey Pro. Incluye Flows, Flows avanzados, histórico de datos, resumen de energía y HomeyScript.
Sin embargo hay una trampa que evitar. Si emparejas el Bridge antes de tener el servidor, la aplicación lo convierte en un Homey Cloud y queda atado a él. Para salir de ahí hay que eliminarlo desde la aplicación del móvil y empezar de nuevo.
Instalación en la Raspberry Pi
El requisito es un Linux de 64 bits con Docker. No sirve una Raspberry Pi que ya ejecute Home Assistant OS, porque es un sistema operativo propio. Para probar Homey hay que usar otra placa o cualquier equipo con Docker. Los requisitos oficiales, publicados aquí piden un procesador de 64 bits, 1 GB de RAM libre y 1 GB de almacenamiento. En la práctica conviene contar con 2 GB, porque el consumo crece con cada aplicación instalada. Para un uso continuo es preferible un SSD a una tarjeta SD.
El proceso es corto. Se graba Raspberry Pi OS Lite de 64 bits, se activa SSH y se fija una IP en el router. Después se instala Docker con el script oficial y se crea un archivo de configuración con la imagen de Athom. Ese archivo usa el modo de red host, concede privilegios al contenedor y guarda los datos en una carpeta local. La imagen ocupa unos 1,3 GB. Al arrancar, el registro avisa de que el servidor está listo para activarse.
El resto se hace en la aplicación Homey del móvil, que debe estar en la misma red. Se elige «Self-Hosted Server» y la app localiza el servidor. Si no lo encuentra, se introduce a mano la dirección con el puerto 4859. La app pide entonces las plantas y las habitaciones de la casa y la dirección postal, que se usa para el tiempo y la hora del amanecer. Por defecto el servidor arranca en inglés. El idioma se cambia después en los ajustes.
Cuánto cuesta realmente
El software de Homey Self-Hosted se puede probar 30 días sin facilitar datos de pago. Después hay que elegir entre una suscripción de 4,99 dólares al mes y una licencia vitalicia de 149 dólares. La licencia se amortiza a los 30 meses de suscripción. Si se suma el Bridge, que cuesta 69 dólares, el total con licencia vitalicia es de 218 dólares. Una Homey Pro cuesta 449 dólares, más del doble. En Europa se cobran las mismas cifras en euros, salvo la Homey Pro mini, que sale a 279 euros.
Sin licencia, el servidor deja de ser accesible desde la aplicación. La licencia cubre las versiones futuras y se puede transferir a otra instalación de la misma cuenta, por ejemplo al cambiar de placa. El límite de cinco dispositivos solo afecta a Homey Cloud. En las pruebas del medio original, el servidor funcionó con once dispositivos sin ningún aviso de suscripción.
Home Assistant, en cambio, es gratuito. Solo necesita comprar adaptadores USB de radio (dongles Zigbee o Z-Wave)y si los necesitases aunque si se quiere acceso remoto sencillo, la suscripción opcional de Nabu Casa.
Homey frente a Home Assistant
La diferencia de fondo está en cómo se añaden los dispositivos. Homey usa aplicaciones, normalmente una por fabricante, y algunas las mantiene la comunidad. Home Assistant usa integraciones y, además, ofrece HACS como segunda vía para lo que no tiene soporte oficial. El análisis original de raspberry.tips lo ilustra con Homematic.
La aplicación de Homematic para Homey conecta un concentrador CCU y maneja bien los termostatos antiguos. Muestra el modo, el refuerzo y la posición de la válvula. Pero solo admite 105 modelos, de los que 39 son de Homematic IP. El termostato HmIP-eTRV-E no está en la lista y no se puede añadir. Además, la app solo encuentra la CCU por difusión en la red local, de modo que falla si el concentrador está en otra subred. Los dispositivos aparecen con su número de serie y no con el nombre que tenían en la CCU.
En automatizaciones, Homey ofrece Flows: un disparador, unas condiciones y unas acciones. Para lógica más compleja hay Flows avanzados y HomeyScript, que usa JavaScript. El límite lo marcan las tarjetas que publica cada aplicación. Home Assistant llega más lejos, porque cada entidad está disponible en automatizaciones, scripts y paneles, y admite YAML y Node-RED. A cambio, la curva de aprendizaje es mayor.
También hay diferencias entre la app móvil y la web de Homey. El resumen de energía solo existe en el móvil, y los usuarios locales solo se crean en el navegador. Quien trabaje sobre todo en el ordenador tendrá que coger el teléfono con frecuencia.
Sin internet y con poco consumo
Una duda habitual es qué pasa si falla la conexión. En las pruebas, el Bridge estuvo desenchufado y la red sin internet durante cinco minutos. Aun así, un botón Zigbee siguió encendiendo y apagando un enchufe. El Bridge tardó unos 25 segundos en estar operativo al volver a conectarse. El acceso remoto tardó en recuperarse unos 6,5 minutos, porque Homey alarga las pausas entre reintentos hasta más de seis minutos.
Para entrar por navegador sin internet hay que crear antes un usuario local. Se activa desde la web my.homey.app, en Ajustes y Familia e invitados. La dirección local, con el puerto 4859, no acepta la cuenta de Homey y devuelve un error sin explicación.
El consumo de recursos es bajo. La carga de CPU se mantuvo cerca de cero en la Raspberry Pi 5. La RAM del contenedor pasó de unos 250 MB justo tras la activación a unos 255 MB con el Bridge. Subió a unos 455 MB con una aplicación y a unos 565 MB con cuatro aplicaciones y once dispositivos. Cada aplicación se ejecuta como un proceso independiente, y por eso la cifra de 200 a 300 MB del fabricante solo vale para un sistema vacío. La carpeta de datos ocupaba unos 106 MB con esas cuatro aplicaciones.
Reflexiones adicionales
Homey Self-Hosted resuelve bien lo que promete. La instalación es rápida, la aplicación es clara y el funcionamiento local es sólido. Lo que decide la compra no es el hardware ni la conexión, sino el catálogo. Si las aplicaciones de Homey cubren tus dispositivos y te bastan los Flows, es una opción cómoda y más barata que una Homey Pro.
Si tienes aparatos variados o te gusta ajustarlo todo, Home Assistant sigue siendo más flexible. También gana cuando necesitas soporte rápido para modelos nuevos. El caso de Homematic es una señal de aviso: la aplicación lleva años en beta y en el foro de Homey ya se recomienda a esos usuarios que se pasen a Home Assistant.
Antes de gastar dinero, busca en la tienda de aplicaciones cada dispositivo importante por su modelo exacto. Comprueba quién mantiene la aplicación y cuándo se actualizó por última vez. Los 30 días de prueba bastan para verificarlo en tu propia Raspberry Pi. Conviene recordar que esta comparación se apoya en las pruebas de un tercero, que además recibió el Bridge y la licencia del fabricante, aunque declara que el texto no es patrocinado. Merece la pena contrastarlo con tu propia instalación.
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