Un sensor de lluvia Tuya con panel solar, caja IP65 y Zigbee 3.0 llega desde AliExpress por poco dinero. Sobre el papel lo tiene todo: no necesita pilas, se instala con dos tornillos y se integra sin esfuerzo en Home Assistant. El análisis de SmartHomeScene lo pone a prueba con agua, lo abre y revisa su electrónica. El resultado es un dispositivo que funciona bien en banco, pero cuya estanqueidad real está por demostrar. Los comentarios de varios compradores añaden una duda seria: algunos dicen que dejó de detectar la lluvia tras las primeras precipitaciones. En este artículo repasamos qué hay dentro, cómo se empareja, qué tal resistió el chorro de agua y qué conviene tener en cuenta antes de ponerlo en la fachada.
Un detector binario con ambición de exterior
El Tuya XFY es un detector de lluvia de tipo binario. Solo distingue dos estados: placa mojada o placa seca. No mide milímetros por hora ni acumula litros por metro cuadrado. Para eso hace falta un pluviómetro de cazoleta basculante.
Su misión es sencilla. Avisa de que ha empezado a llover y de que ha dejado de hacerlo. Con esa información se pueden recoger toldos, cerrar ventanas o parar el riego. Es un uso muy habitual en domótica.
El análisis original, publicado por SmartHomeScene en su revisión del Tuya Zigbee Solar Rain Sensor XFY, parte de una decepción previa. El autor había probado un detector Tuya sin protección contra el agua. Para sellarlo, el fabricante incluía una tira de cinta impermeable. Era un sensor para exteriores que no aguantaba el exterior. Este modelo nace para corregir ese defecto.
Las cifras básicas son claras. Mide 80 x 80 x 26 mm. Usa Zigbee 3.0. Lleva una batería recargable de 1200 mAh a 1,2 V y un panel solar en la mitad superior. Se vende con la referencia XFY en AliExpress y en tiendas europeas como Domadoo.
Qué hay dentro de la caja
El embalaje es una caja blanca sin marca. Dentro van el sensor, un par de tornillos y un manual. No hay nada más.
El panel solar ocupa la parte alta y está cubierto por una resina, probablemente epoxi o silicona. Debajo se encuentra la placa de detección. Esta queda sellada desde el interior, no desde la superficie.
En la parte trasera hay un adhesivo de montaje ya colocado. El análisis recomienda no usarlo. Con los tornillos el sensor se retira y se vuelve a emparejar sin dañar nada. Con el adhesivo, el soporte queda inservible al despegarlo. Ahí también están el botón de emparejamiento y el LED, protegidos por una tapa de plástico.
Al abrir la carcasa se ven cuatro tornillos. Bajo ellos aparece la electrónica. La batería de 1,2 V y 1200 mAh almacena unos 1,44 Wh. Es poca energía, pero suficiente para un equipo que pasa casi todo el tiempo dormido. El panel solar la mantiene cargada.
El cerebro es el módulo Tuya ZTU, cuya hoja de datos está publicada por Tuya. Es el mismo módulo que usan otros sensores de la marca alimentados a pilas. Es una plataforma conocida y bien soportada.
La estanqueidad depende de dos elementos. Uno es una junta de goma semirrígida que recorre el marco. Los tornillos la comprimen al cerrar la carcasa. El otro es una capa de silicona bajo la placa principal, que protege la zona de detección. Sobre el papel es un diseño razonable.
Integración con Home Assistant
El sensor funciona sin necesidad de ajustes en Zigbee2MQTT y en ZHA. Ambos lo reconocen de inmediato.
El emparejamiento tiene un truco. Hay que mantener pulsado el botón trasero durante 5 segundos, hasta que el LED parpadee. Tras ser descubierto, el LED se apaga un momento. Entonces conviene pulsar el botón una vez cada 2 o 3 segundos. Así el equipo envía datos y termina de registrarse. Si no se hace, el alta puede quedarse a medias.
En Zigbee2MQTT aparece como modelo TS0207, con identificador de fabricante _TZ3000_mqiev3jk. Si la instalación está desactualizada, se muestra como un sensor genérico de fugas de agua. Funciona como dispositivo final dentro de la malla.
Expone cuatro entidades: un sensor binario de agua, el porcentaje de batería, una alarma de batería baja y un interruptor antisabotaje. Este último no corresponde a este aparato. Es un resto reciclado de otro convertidor, porque el sensor no tiene esa función.
En ZHA ocurre algo parecido. Se identifica con los mismos datos y ofrece el sensor de agua y el nivel de batería. No existe un «quirk» personalizado para etiquetar mejor los puntos finales. En la práctica no hace falta, porque el dispositivo es muy simple.
La prueba del agua
La norma IEC 60529 define el código IP. El 6 indica protección total contra el polvo. El 5 indica resistencia a chorros de agua lanzados desde una boquilla de 6,3 mm en cualquier dirección. No equivale a poder sumergirlo. Eso exigiría IP67 o IP68.
El autor colgó el sensor en la puerta de su despacho, a la vista. Después vertió agua desde una botella por todos los lados durante aproximadamente un minuto. El adhesivo cedió y el sensor cayó al suelo. Es una advertencia clara: hay que usar los tornillos.
El aparato, en cambio, aguantó. Al desmontarlo de nuevo no había agua en la carcasa. La junta de goma cumplió su función.
Esa prueba tiene límites. Un minuto de agua con una botella no equivale a meses de lluvia, sol y cambios de temperatura. El propio autor lo reconoce. Dejó el sensor instalado y prometió actualizar el análisis tras un par de meses y algo de lluvia real.
Un dispositivo sensible
La placa de detección reacciona al contacto y a la menor gota. Cuando se cortocircuita, el sensor lo comunica de inmediato. Cuando se seca, también envía un aviso al instante.
Esa rapidez es útil, pero tiene un efecto secundario. Una llovizna ligera puede producir cambios de estado repetidos. Si una automatización recoge un toldo con cada cambio, el resultado será molesto. Conviene añadir un retardo de algunos minutos antes de actuar.
La cobertura también importa. Si el sensor queda lejos del coordinador, es mejor emparejarlo a través de un router cercano. Así se evitan cortes de conexión. En una vivienda con paredes gruesas, esto marca la diferencia.
Lo que cuentan los compradores
Los comentarios del artículo original añaden una nota de cautela. Un lector indicó que su unidad no traía junta de goma. El autor respondió que entonces habría que sellarla por otros medios. Otro usuario compró el sensor tras leer el análisis. Su unidad sí tenía junta, pero se llenó de agua en la primera lluvia. Después de secarla seguía funcionando, aunque de forma poco fiable. Un tercero afirmó que dejó de detectar lluvia tras una semana.
Son tres casos sueltos. No permiten sacar conclusiones estadísticas. Pero apuntan a un problema típico de los productos baratos de marketplace: la calidad puede variar entre lotes. Que una unidad aguante el chorro de una botella no garantiza que otra lo haga.
Otro lector preguntó por la carga solar en invierno. En zonas con poca luz, los paneles pequeños pueden quedarse cortos. El autor contestó que en su caso carga bien con luz mediocre. Pero reconoció que no puede evaluar otras latitudes.
Comparación con otros modelos de la serie
Este sensor forma parte de una serie de pruebas. El autor ha analizado ya el detector de lluvia Tuya no estanco. Frente a él, el XFY sale claramente ganando. Es lo mínimo que se le pedía a un equipo diseñado para exteriores.
También compró otros modelos, entre ellos el RB-SRAIN01, con su propio análisis en SmartHomeScene. Comparten el mismo módulo ZTU. Por tanto, la diferencia entre ellos estará sobre todo en la construcción: sellado, calidad del panel y resistencia de los materiales.
Reflexiones adicionales
El XFY demuestra que un sensor de lluvia solar con Zigbee puede ser sencillo y barato. La parte electrónica no plantea problemas. El soporte en Zigbee2MQTT y ZHA es inmediato. La autonomía, gracias al panel, parece resuelta en condiciones normales de luz.
La incógnita es la durabilidad. Un sensor de exterior debe soportar meses de humedad, radiación solar y variaciones térmicas. Una junta de goma bien comprimida ayuda, pero no es un seguro. Si la unidad que llega a casa carece de ella, el riesgo aumenta mucho.
Si decidimos comprarlo, conviene revisarlo nada más recibirlo. Hay que abrirlo y comprobar que la junta existe y asienta bien. También podemos reforzar la zona con silicona neutra en los puntos expuestos. Y es preferible instalarlo con tornillos, en una posición algo protegida del agua directa pero con luz suficiente.
Para quien busque medir cuánto llueve, este no es el aparato. Para quien solo necesite saber si llueve, puede ser una opción económica, siempre que se asuma cierto riesgo. Habrá que esperar a las pruebas a largo plazo para saber si el sellado resiste de verdad.
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