Apple ha renovado el MacBook Pro con dos cambios que no habíamos visto juntos. El modelo de gama alta estrena una pantalla OLED táctil llamada PROLED XDR, la primera de un portátil de la marca. El de acceso monta el nuevo chip M6 y mantiene el diseño de siempre. Entre uno y otro hay 900 dólares de diferencia, y en medio queda una pregunta incómoda: cuánto cuesta equivocarse al comprar en un momento tan incierto. Ars Technica lo resume diciendo que es un momento raro para elegir portátil, aunque la calidad del aparato no se discute. Repasamos qué ofrece cada versión, qué dicen las primeras pruebas y a quién le conviene cada una.
Un momento raro para comprar un portátil
Comprar un ordenador ya no es lo que era. Los precios suben, la inteligencia artificial cambia los requisitos y nadie sabe bien cómo será el trabajo dentro de unos años. Esa es la idea de fondo del análisis de Ars Technica, que plantea la compra como una apuesta con incertidumbre.
El contexto ayuda a entender el dilema. Apple vende ahora dos líneas de MacBook Pro a la vez. Una conserva el diseño clásico. La otra estrena pantalla y cuerpo. Elegir mal puede costar cientos de euros, o dólares, según el mercado.
El nuevo MacBook Pro con pantalla táctil
La novedad principal es la pantalla PROLED XDR. Según Apple, llega en versiones de 14 y 16 pulgadas. Usa tecnología OLED en tándem, con un brillo máximo de 2.000 nits tanto en contenido HDR como SDR. La relación de contraste declarada es de 10.000.000 a 1.
La frecuencia de refresco es variable. Va de 10 Hz hasta 120 Hz, con tecnología ProMotion. Apple añade que el motor de la pantalla controla cada píxel en menos de un milisegundo.
Es también el primer portátil de Apple con pantalla táctil. Admite gestos multitáctiles, como pellizcar para ampliar o deslizar los dedos para modificar una imagen. Además, incorpora la Dynamic Island, que sirve de sede para Spotlight, las actividades en directo y Siri AI.
El peso baja. La versión de 16 pulgadas pesa 1,82 kg, es decir, 317 gramos menos que la generación anterior. La de 14 pulgadas ronda los 1,36 kg, frente a los 1,54 kg del modelo clásico.
En el apartado de energía, Notebookcheck señala que Apple sigue limitando el consumo máximo a 96 vatios. Con la CPU a plena carga y el brillo alto, la batería puede bajar un 15 % por hora. Son cifras de carga extrema, no de uso normal.
El M6, por dentro
El modelo de acceso lleva el chip M6. La reseña de Engadget entra en detalle. El M6 tiene una CPU de 12 núcleos y una GPU de 12 núcleos. La CPU combina dos núcleos superiores para tareas de un solo hilo, cuatro de rendimiento y seis de eficiencia. El M5 de la generación anterior tenía 10 núcleos de cada tipo.
Incluye por primera vez dos motores neuronales de 16 núcleos. Apple asegura que ejecuta tareas de inteligencia artificial el doble de rápido que el M5.
La memoria es un límite claro. El M6 llega a 32 GB a 170 GB/s. El M5 Pro admite hasta 64 GB a 307 GB/s, es decir, un 81 % más de ancho de banda. Quien trabaje con modelos grandes o vídeo pesado notará la diferencia.
Rendimiento real y batería
Las pruebas de Engadget muestran mejoras discretas. En Geekbench 6, el M6 logró 4.458 puntos en un solo hilo y 19.077 en varios. El M5 de 14 pulgadas había marcado 4.310 y 18.003. Son subidas del 3,4 % y del 6 %.
La GPU sí avanza más. El M6 consiguió 64.115 puntos frente a los 48.840 del M5, un 31 % más. En Cinebench R24, el M6 fue alrededor de un 30 % más rápido en multihilo.
Con juegos, el efecto es menor de lo que parece. Lies of P corrió entre 90 y 100 fotogramas por segundo a 3.024 por 1.890 píxeles. Son 25 más que en el M5. Pero ese salto apenas se nota al jugar.
La batería aguantó nueve horas y 35 minutos en una prueba que simula flujos de programación. Tras seis horas seguidas de trabajo, con decenas de pestañas, edición de imágenes y videollamadas, aún quedaba la mitad.
El autor de la reseña añade un matiz curioso. No echó en falta la pantalla táctil. El trackpad grande de Apple le resultó más cómodo para desplazarse por páginas y documentos. Y la pantalla MiniLED del M6, aunque menos brillante, se ve bien incluso al sol.
Precios: la subida que duele
El precio es el punto más delicado. El M6 de 14 pulgadas cuesta 1.999 dólares. Hace un año costaba 1.599. Es una subida del 25 %.
Tom’s Guide lo refleja en su prueba del MacBook Pro M6. Señala que cuesta 400 dólares más que el modelo anterior y que sigue valiendo la pena para quien no quiera gastar casi 3.000.
El resto de la gama sube con rapidez. El modelo con chip M5 Pro, sin pantalla táctil, cuesta 2.499 dólares. El PROLED de 14 pulgadas con M5 Pro, 24 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento arranca en 2.899. Una unidad con 64 GB y 4 TB llega a 5.599.
La diferencia entre el M6 y el PROLED es de 900 dólares. A cambio, se obtiene OLED, tacto y menos peso. También, según Engadget, un chip M5 Pro más potente. Es una cuenta que cada usuario debe hacer con calma.
Para quién es cada modelo
El M6 sirve a quien busca un portátil serio sin gastar de más. Edición de contenido, juegos y tareas exigentes le sientan bien. Y tiene un puerto para cada necesidad: tres Thunderbolt 4, MagSafe, HDMI, toma de auriculares y lector de tarjetas SD.
El PROLED encaja con quien valora la pantalla. Fotógrafos, editores de vídeo y personas que consumen mucho contenido visual notarán la mejora. Quien necesite tacto, también.
Si la intención es subir al M5 Pro, el consejo de Engadget es claro: por poco más, el PROLED compensa. Cuesta más, pero ofrece un diseño nuevo y más ligero.
Reflexiones adicionales
El mercado de portátiles atraviesa un momento extraño, como dice Ars Technica. Los precios suben y las novedades llegan de golpe. Es normal dudar.
El M6 demuestra que no hace falta rediseñarlo todo para ofrecer un buen equipo. Mejora poco, pero lo hace bien. La subida de precio, eso sí, pesa más que la mejora técnica.
El PROLED, en cambio, abre una nueva etapa. Un Mac táctil era impensable hace pocos años. Habrá que ver si la gente lo usa o si, como el autor de Engadget, prefiere el trackpad.
Mi consejo es esperar a las primeras semanas de uso real. Las pruebas iniciales rara vez muestran problemas de calor, de batería o de durabilidad. Y los precios en euros todavía no están claros.
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