Lexar ha presentado en la IFA 2026 de Berlín un disco SSD portátil que rompe con la forma habitual de este tipo de accesorios. Se llama Muse Ultra-Slim Portable SSD y su gran baza es el grosor. La pieza mide apenas 3,8 milímetros en su punto más ancho y se afina hasta 1 milímetro en los bordes. Lexar lo presenta como el SSD portátil más fino del mundo. El objetivo es claro: que el disco desaparezca visualmente pegado a la trasera de un iPhone, sin el bulto habitual de un SSD externo colgando de un cable USB-C. La marca celebra además su treinta aniversario con este lanzamiento, que combina diseño minimalista, imanes de alta potencia y una conexión propietaria que sustituye al puerto USB-C tradicional. A continuación repasamos sus características técnicas, cómo funciona su sistema de conexión y qué implica renunciar a un puerto estándar a cambio de este formato tan compacto.
Un cuerpo casi tan fino como una tarjeta de crédito
El Lexar Muse mide 80 por 48 por 3,8 milímetros y pesa 26,5 gramos. Esas dimensiones lo acercan mucho a las de una tarjeta bancaria estándar, sobre todo en los bordes, donde el grosor cae hasta 1 milímetro. Para lograrlo, Lexar ha recurrido a una carcasa unibody mecanizada a partir de una sola pieza de metal, lo que reduce juntas y uniones visibles. En el interior monta un circuito impreso ultrafino diseñado a medida y memorias NAND apiladas en alta densidad. Esta combinación permite meter electrónica de almacenamiento en un espacio muy reducido sin recurrir a un chasis modular como el de los SSD portátiles convencionales. El resultado es un accesorio pensado para pasar desapercibido durante una grabación, en lugar de sumar peso y volumen al teléfono.
En cuanto a rendimiento, Lexar declara velocidades de hasta 1050 MB/s en lectura y 1000 MB/s en escritura. Esas cifras se apoyan en una interfaz USB 3.2 Gen 2, con un ancho de banda teórico de 10 Gb/s. Es una cifra relevante porque, según recoge PetaPixel, el disco no es el más rápido del mercado, pero sí suficiente para grabar vídeo Apple ProRes en 4K a 120 fotogramas por segundo en los modelos de iPhone Pro más recientes. Para ese modo de grabación se necesita un caudal sostenido de al menos 440 MB/s, así que el margen que ofrece el Muse es amplio incluso en escrituras prolongadas.
SnapLink: la conexión magnética que sustituye al USB-C
El cambio más llamativo no está en la carcasa, sino en cómo se conecta el disco. Un grosor de apenas un milímetro en los bordes deja fuera cualquier puerto USB-C convencional, así que Lexar ha optado por una solución propia bautizada como SnapLink. Se trata de una interfaz PogoPin: un conjunto de contactos con resorte que hacen de puente entre el SSD y un cable magnético incluido en la caja. Ese cable sí lleva un conector USB tipo C en el extremo opuesto, y Lexar añade también un adaptador a USB tipo A para quien todavía trabaje con puertos antiguos. La sujeción se refuerza con imanes de neodimio de grado N52, tanto en el propio conector de datos como en la funda de transporte que acompaña al disco.
Esa funda es la pieza que permite fijar el Muse a la parte trasera de los iPhone compatibles con MagSafe. El sistema también funciona, según Lexar, con iPad, Mac y otros dispositivos con USB-C, aunque el enganche magnético directo está pensado sobre todo para el ecosistema de Apple. La compañía no ha detallado todavía cómo resolverá la fijación en teléfonos sin MagSafe, aunque su gama SL500 ya usa un anillo magnético adicional para casos similares, lo que sugiere una solución parecida para el Muse. Prescindir de un puerto estándar tiene una contrapartida evidente: si se pierde el cable SnapLink, no hay forma de sustituirlo por uno genérico de la cajonera de casa, algo que ya señalaba TechSpot al analizar el anuncio.
Capacidades, disponibilidad y el hueco que ocupa en el catálogo de Lexar
El Muse llegará en dos versiones de capacidad, 512 GB y 1 TB, pensadas para cubrir jornadas de grabación intensiva sin necesidad de vaciar tarjetas de memoria a mitad de trabajo. Lexar sitúa su lanzamiento en el cuarto trimestre de 2026, aunque todavía no ha confirmado el precio. Es un dato importante, porque el mercado de memoria NAND y DRAM atraviesa una fase de subida de costes que probablemente se traslade al precio final del producto. Según detalla el propio fabricante, el nombre Muse busca transmitir la idea de un accesorio que inspira creatividad, orientado a grabación con el teléfono en mano, viajes, edición sobre la marcha y copias de seguridad rápidas.
Dentro del propio catálogo de Lexar, el Muse ocupa una posición muy específica. No sustituye a los SSD portátiles clásicos de la marca, como el SL500M, que ofrece velocidades bastante superiores sobre el papel, del orden de 2000 MB/s en lectura y 1800 MB/s en escritura. La diferencia práctica entre ambos modelos se reduce bastante en el uso real con iPhone o Mac, porque estos dispositivos rara vez saturan ese ancho de banda extra. El Muse, en cambio, gana en algo que ningún SSD portátil convencional puede ofrecer: pasar casi inadvertido pegado al teléfono mientras se graba. Es un planteamiento de nicho, dirigido a creadores de contenido móvil y videógrafos que ya trabajan con iPhone como cámara principal, más que a quien busca un disco de propósito general para copias de seguridad domésticas.
Un accesorio pensado para el vídeo móvil, no para todo el mundo
Conviene situar el Muse dentro de la tendencia más amplia de accesorios pegados al teléfono que ha crecido con la llegada de la grabación ProRes a los iPhone. Hasta ahora, quien quería grabar vídeo en alta resolución directamente sobre un SSD externo tenía que asumir un pequeño bloque atornillado o pinzado al teléfono, unido por un cable USB-C convencional. Lexar plantea una alternativa distinta: en vez de disimular el bulto, lo reduce hasta casi eliminarlo. El compromiso es razonable si el usuario acepta las limitaciones de un conector propietario y un precio todavía por confirmar, pero probablemente alto dado el contexto de mercado. Para un uso más generalista, con múltiples dispositivos y sin necesidad de fijación magnética, un SSD portátil convencional con USB-C estándar sigue siendo la opción más práctica y menos dependiente de un accesorio único e insustituible.
Reflexión final
El Lexar Muse resume bien hacia dónde se dirige una parte del accesorio de vídeo móvil: menos volumen, más integración física con el teléfono y, a cambio, una dependencia mayor de piezas propietarias. La apuesta por SnapLink tiene sentido técnico dado el grosor objetivo, pero traslada al usuario un riesgo real si pierde el cable incluido. Habrá que esperar al precio final y a pruebas independientes de rendimiento sostenido para saber si esos 1050 MB/s de lectura se mantienen en grabaciones largas de ProRes 4K a 120 fps, o si el diseño ultrafino termina limitando la disipación térmica en sesiones prolongadas. De momento, el Muse deja claro que todavía hay margen para repensar la forma física de un SSD portátil, más allá de simplemente encoger la carcasa de los modelos ya existentes.
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