HackyPi 2.0 es la evolución de una herramienta USB compacta creada inicialmente para introducir a usuarios en el hacking ético y la automatización a nivel de periféricos HID (Human Interface Device). Construido sobre el microcontrolador ESP32-S3 con conectividad Wi-Fi 4 y Bluetooth 5 LE, este dispositivo permite emular teclados y ratones USB, automatizar secuencias de entrada, ejecutar scripts y controlar sistemas remotos sin necesidad de escribir código gracias a una interfaz visual sin código (no-code). La campaña del proyecto en Kickstarter ha recibido un apoyo considerable de la comunidad tecnológica, lo que refleja el interés por herramientas de hardware accesibles y versátiles para pruebas de seguridad, automatización de flujos de trabajo y aprendizaje práctico. HackyPi 2.0 complementa las funciones del modelo original ofreciendo conectividad inalámbrica y capacidades de control remoto desde cualquier red. La entrega está prevista para marzo de 2026, y representa un punto de entrada sólido tanto para principiantes como para profesionales de ciberseguridad que desean experimentar con dispositivos USB avanzados.

De la primera versión a HackyPi 2.0

Hace un par de años, la primera versión de HackyPi destacó como una herramienta de bolsillo para aprender hacking ético y programación en entornos reales. Basada en el microcontrolador Raspberry Pi RP2040 con procesador ARM Cortex-M0+ de doble núcleo, esta versión original permitía a los usuarios ejecutar comandos preprogramados, simular entradas de teclado y ratón, acceder a sistemas de archivos a través de una tarjeta SD integrada y explorar técnicas de seguridad básicas. En aquella campaña, el objetivo de financiación era relativamente modesto, pero HackyPi captó la atención de estudiantes, entusiastas de la seguridad y makers interesados en comprender mejor cómo funcionan los ataques basados en USB. Entre las posibilidades que ofrecía el dispositivo original estaban tareas como activar dispositivos, copiar archivos desde/para una microSD o incluso controlar aplicaciones mediante secuencias automatizadas de teclas cuando se conectaba a un ordenador.

Comparado con la versión anterior, HackyPi 2.0 representa un claro avance en términos de funcionalidad y conectividad, ya que incorpora un SoC más potente (ESP32-S3) además de capacidades inalámbricas que amplían el rango de operaciones posibles sin depender únicamente del puerto USB. Mientras que el modelo inspirado en el RP2040 era óptimo para aprender conceptos básicos de hacking USB y automatización simple, la nueva iteración introduce la posibilidad de ejecutar acciones desde dispositivos remotos, integrarse con servicios externos y gestionar workflows más complejos sin intervención física constante.

Arquitectura técnica y capacidades clave

En el corazón de HackyPi 2.0 se encuentra el ESP32-S3, un microcontrolador de doble núcleo que puede alcanzar hasta 240 MHz de frecuencia de reloj y cuenta con hardware de conectividad inalámbrica integrado. Esto incluye Wi-Fi 4 (802.11n) y Bluetooth 5 con soporte para LE/Mesh, lo que permite no solo comunicación directa con otros dispositivos cercanos, sino también conectividad a redes locales y control a través de protocolos estandarizados. La presencia de una pequeña pantalla LCD (posiblemente de ~1.1 pulgadas con resolución de 240 × 135) ofrece retroalimentación visual en tiempo real sobre el estado del dispositivo, perfiles activos y datos de ejecución.

Las funciones de emulación HID y BadUSB permiten a HackyPi 2.0 “hacerse pasar” por un teclado o ratón estándar ante un ordenador anfitrión, enviando secuencias de teclas o clics de ratón para automatizar tareas o probar respuestas de seguridad. Estas técnicas son ampliamente utilizadas en auditorías de seguridad y pruebas de penetración controladas, donde comprender cómo un sistema responde a entradas automatizadas es crítico para identificar vulnerabilidades en configuraciones y protecciones. El soporte de scripting y workflows configurables sin necesidad de programar en lenguajes tradicionales hace que estas funciones estén al alcance de usuarios con distintos niveles de experiencia técnica.

Aplicaciones reales y escenarios de uso

HackyPi 2.0 se presta a una variedad de escenarios prácticos. En entornos de ciberseguridad, los profesionales pueden usarlo para simular ataques de ingeniería social o probar la resistencia de estaciones de trabajo ante comandos automatizados que emulan entradas humanas repetitivas o maliciosas. Por ejemplo, una secuencia automatizada de atajos de teclado podría desencadenar un script de mantenimiento del sistema o activar procesos de auditoría sin intervención directa.

Para la automatización personal de tareas repetitivas, HackyPi 2.0 puede conectarse a un ordenador y ejecutar flujos de trabajo predefinidos al detectar condiciones específicas o recibir señales desde una red local. Esto incluye abrir aplicaciones, rellenar formularios, gestionar ventanas o sincronizar datos entre sistemas sin interacción directa del usuario. La conectividad Wi-Fi integrada permite que estas acciones se desencadenen desde servicios en la nube o dispositivos móviles, creando puentes entre automatización local y control remoto.

En el ámbito educativo, la plataforma ofrece un entorno tangible para aprender sobre protocolos USB, arquitectura de microcontroladores, comunicaciones inalámbricas y conceptos de seguridad. La capacidad de visualizar flujos de trabajo en la pantalla integrada y modificar comportamientos sin escribir código extenso abre la puerta a estudiantes y entusiastas para experimentar con seguridad y automatización de forma segura y controlada.

Comparativa técnica con otras herramientas

Dentro del ecosistema de herramientas USB para pruebas de seguridad y automatización existen otros productos como el USB Rubber Ducky de Hak5, el Bash Bunny o dispositivos basados en microcontroladores como RP2040 y variantes de ESP32. En general, estos dispositivos ofrecen capacidades similares en términos de emulación HID o automatización, pero difieren en facilidad de uso, conectividad y ecosistema de software.

HackyPi 2.0 destaca por su interfaz no-code, que reduce la barrera de entrada para configurar comportamientos complejos sin escribir firmware personalizado, y por la integración de Wi-Fi y Bluetooth que permite control remoto y acciones basadas en red. Eso contrasta con versiones anteriores más simplificadas o con dispositivos enfocados únicamente en automatización local sin conectividad inalámbrica.

Ética y mejores prácticas

Aunque el término “hacking” en contextos tecnológicos puede evocar actividades malintencionadas, plataformas como HackyPi 2.0 están diseñadas para uso ético, aprendizaje y pruebas controladas. Las técnicas de HID y BadUSB que ofrece deben aplicarse únicamente en entornos donde se tenga permiso explícito para evaluar sistemas, con el objetivo de identificar y remediar vulnerabilidades y no para explotación no autorizada. El uso responsable de herramientas de seguridad informática implica comprender y respetar las leyes y regulaciones locales, así como los principios de privacidad y consentimiento.

Conclusión: un dispositivo versátil para aprender y probar

En resumen, HackyPi 2.0 representa una evolución significativa respecto al modelo original basado en RP2040, añadiendo conectividad inalámbrica, control remoto y un conjunto ampliado de herramientas para automatización y pruebas de seguridad. Gracias a su interfaz accesible y hardware potente, puede servir tanto a quienes se inician en ciberseguridad como a profesionales que buscan una plataforma compacta para experimentar con flujos de trabajo avanzados. La comunidad de usuarios y desarrolladores puede incrementar aún más su potencial mediante extensiones personalizadas, contribuyendo a un ecosistema más rico de herramientas de aprendizaje y auditoría.

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