Snap ha presentado esta semana una tanda de novedades para Specs, sus gafas de realidad aumentada, en un evento celebrado en Los Ángeles. Tras un lanzamiento inicial en junio que generó más burlas que interés, la compañía ha optado por reforzar el dispositivo con contenido de entretenimiento, un programa empresarial y, sobre todo, un nuevo sistema de inteligencia artificial llamado Specs Intelligence. El objetivo es claro: justificar un precio de partida de 2.195 dólares que sigue siendo, con diferencia, el más alto del segmento de gafas inteligentes. En este artículo repasamos qué trae exactamente esta actualización, cómo funciona la nueva IA y qué papel juega Specs en el terreno corporativo, además de valorar si el enfoque tiene alguna posibilidad de cuajar entre el público general.

Un relanzamiento después de un tropiezo sonado

Cuando Snap enseñó Specs por primera vez, la acogida fue mala. El diseño recuerda a un equipo de buceo, pesa más de lo que cualquier usuario habitual toleraría en el día a día y el precio de salida generó un aluvión de críticas, hasta el punto de que parte de la comunidad pidió la dimisión del consejero delegado, Evan Spiegel. Las acciones de la compañía cayeron con fuerza en los días posteriores a aquella presentación de junio, tal y como recogió entonces techcrunch.com en un artículo específico sobre el desplome bursátil. El evento de esta semana funciona, en la práctica, como un segundo intento de convencer al mercado de que el hardware tiene sentido más allá de la etiqueta de precio.

Desde el punto de vista técnico, Specs es un ordenador autónomo que se lleva puesto: no necesita un teléfono conectado para ejecutar aplicaciones ni para procesar contenido, a diferencia de otros competidores directos. Incorpora una pantalla independiente en cada lente, frente a la solución de pantalla única que monta Meta en sus Ray-Ban Display, un modelo que cuesta 799 dólares y que sí depende de un smartphone compatible para funcionar. Esa diferencia de planteamiento —ordenador completo frente a periférico de un móvil— es la base sobre la que Snap intenta sostener la diferencia de precio, que ronda los 1.400 dólares respecto al modelo de Meta.

Specs Intelligence, el verdadero protagonista del evento

La novedad de mayor calado es Specs Intelligence, un sistema que Snap describe como una IA «anticipatoria». No se limita a responder preguntas puntuales: la compañía asegura que construye un perfil de los objetivos, las prioridades, las relaciones y las rutinas del usuario a partir de las aplicaciones que este decide conectar. El sistema no está encerrado en las gafas, ya que también estará disponible en iPhone y en Mac, lo que lo convierte más en una capa de software transversal que en una función exclusiva del hardware. Spiegel lo definió como un sistema operativo nativo en IA organizado en torno a los proyectos del usuario, capaz de conectar distintos Lenses —el nombre que recibe la tecnología de realidad aumentada de Snap tanto en móvil como en gafas— para avanzar en tareas concretas.

En la práctica, las demostraciones mostradas durante la presentación resultan más ilustrativas que la definición oficial. En un vídeo, una usuaria en el aeropuerto pregunta a Specs por el estado de su vuelo y el sistema le informa de un cambio de puerta de embarque, precisando además que dispone de tiempo suficiente para llegar. En otra demostración, un usuario recurre a Specs Intelligence desde el Mac para comprar entradas de cine: la IA navega hasta la web correspondiente, selecciona las entradas y pregunta antes de confirmar el pago. La plataforma se conecta con aplicaciones de mensajería, correo y herramientas de trabajo como Gmail o Slack, lo que sitúa a Specs Intelligence más cerca de un asistente de productividad multiplataforma que de una función pensada en exclusiva para gafas.

Entretenimiento, deporte y una carcasa con conexión móvil propia

Junto a la IA, Snap ha añadido integración con HBO Max y con Spotify, dos servicios que aportan un uso más recreativo al dispositivo y que hasta ahora brillaban por su ausencia en las gafas inteligentes. También ha presentado, junto a la NBA y la WNBA, una aplicación de entrenamiento de tiro que utiliza la realidad aumentada para ayudar a mejorar la técnica de lanzamiento; resulta, cuando menos, difícil imaginar a alguien jugando al baloncesto con un armazón de gafas voluminoso sobre la cabeza.

Más relevante en términos prácticos es el nuevo paquete de conectividad para usar Specs fuera del alcance de una red wifi. Se trata de una funda de carga con módulo celular integrado, desarrollada junto con Verizon, que se vende por separado y que tiene un coste mensual de 10 dólares para clientes de Verizon y de 20 dólares para el resto de usuarios. Es un dato que conviene tener en cuenta a la hora de calcular el coste total de propiedad del dispositivo, porque suma un gasto recurrente a una inversión inicial ya de por sí elevada.

El salto al entorno corporativo

Snap ha anunciado además Specs for Enterprise, un programa orientado a integrar el dispositivo en flujos de trabajo empresariales, con acuerdos ya cerrados con Amazon, Salesforce y Nvidia. El caso de uso más citado durante la presentación fue el de un técnico de mantenimiento reparando hardware con ayuda visual de las gafas, aunque los escenarios concretos que mostró la compañía resultaron bastante genéricos. Con Salesforce, según explicó Snap, los trabajadores de campo podrán identificar objetos y obtener información relevante sobre ellos directamente en su campo de visión. Con Nvidia, la colaboración se centra en llevar agentes de IA de la compañía de chips a las gafas para ayudar a interpretar el entorno del usuario. Spiegel habló también de gestión de dispositivos móviles y de controles de seguridad pensados para que los departamentos de TI puedan desplegar y administrar flotas de gafas con cierta tranquilidad, un discurso que recuerda al de cualquier proveedor de hardware corporativo tradicional.

Este giro hacia la empresa no es casual: el consumidor medio difícilmente va a pagar 2.195 dólares por un accesorio de este tipo, mientras que una empresa con presupuesto de TI y un caso de uso claro sí puede justificar la inversión por unidad, sobre todo si el retorno se mide en menos desplazamientos de personal técnico o en menos errores de mantenimiento. Snap necesita ese segundo mercado si quiere que Specs sobreviva más allá del ruido mediático inicial.

Privacidad, competencia y el discurso de fondo

El sector de las gafas inteligentes arrastra un problema de fondo relacionado con la privacidad, y Specs no es una excepción. Tanto las gafas de Snap como las de Meta incorporan una luz indicadora que se enciende cuando el dispositivo está grabando, pero esa protección tiene truco: la periodista especializada Joanna Stern documentó cómo, en Facebook Marketplace, había personas dispuestas a modificar gafas como las de Meta para desactivar dicha luz, tal y como recoge finance.yahoo.com. Meta respondió retirando los anuncios de ese tipo de servicios y emprendiendo acciones legales contra quienes los ofrecen, pero el episodio deja claro que el problema no está resuelto solo con un piloto luminoso.

Snap tampoco está sola en esta carrera. Samsung y Google preparan sus propios modelos de gafas inteligentes, y se da por hecho que Apple trabaja en un dispositivo similar, aunque todavía sin fecha confirmada. El propio Spiegel intentó situar Specs en un terreno filosófico durante su intervención, defendiendo una visión de la computación centrada en las personas frente al discurso dominante sobre la sustitución de tareas humanas por IA. Es un mensaje que encaja bien en una keynote, pero que no resuelve por sí solo la pregunta de fondo: si un dispositivo de 2.195 dólares, pesado y todavía dependiente de casos de uso muy específicos, puede encontrar hueco fuera de los primeros adoptantes y de las flotas corporativas. Snap ha anunciado un pop-up en Los Ángeles para octubre y prevé empezar a enviar las unidades a finales de este otoño, así que la respuesta del mercado no tardará en llegar.

Reflexiones finales

Lo interesante de este relanzamiento no es tanto el hardware en sí, que apenas ha cambiado desde junio, como el intento de Snap de tejer un ecosistema de software alrededor de él. Specs Intelligence funcionando también en iPhone y Mac es, de hecho, un reconocimiento implícito de que las gafas por sí solas no bastan para sostener el proyecto. La apuesta por el entorno empresarial parece, a día de hoy, más sólida que la apuesta por el consumidor doméstico, y es ahí donde probablemente se jugará la viabilidad real de Specs a medio plazo. Conviene seguir de cerca cómo evoluciona esta plataforma, sobre todo si otros fabricantes como Google o Apple terminan de entrar en el mercado con propuestas más asequibles.

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