Ultrahuman ha cerrado una ronda de financiación de 70 millones de dólares con Qualcomm Ventures como inversor destacado. El dinero no llega para mejorar la puntuación de sueño. Llega para que el anillo deje de limitarse a medir y empiece a ejecutar software propio, con desarrolladores externos escribiendo aplicaciones para él. La compañía india plantea así un cambio de categoría: de rastreador de constantes a plataforma informática que se lleva puesta en el dedo.

La ronda combina 65 millones en capital y 5 millones en deuda. Participan, además de Qualcomm Ventures, el grupo de diagnóstico Labcorp, Alpha Wave, Blume Ventures, Nexus Venture Partners y Alteria Capital. La valoración resultante sitúa a Ultrahuman en torno a los 365 millones de dólares, casi el triple de la cifra que manejaba en 2023. El dato relevante no es tanto la cantidad como quién firma el cheque: Qualcomm Ventures ya estuvo presente en los primeros pasos de Ring y de Fitbit antes de que ambas categorías se consolidaran.

Un anillo pensado para ejecutar código, no solo leer datos

El plan pasa por un nuevo anillo construido sobre silicio de Qualcomm, que convivirá con los chips de Nordic Semiconductor que Ultrahuman usa actualmente. Esa capacidad de proceso adicional permite mover tareas del teléfono o de la nube al propio dispositivo. Mohit Kumar, fundador y consejero delegado de la empresa, lo resumió sin rodeos en declaraciones recogidas por TechCrunch: todos los anillos del mercado se comportan hoy como simples rastreadores, y su objetivo es que el suyo funcione como un ordenador en miniatura, con programas que corren de forma nativa sobre el hardware.

Los usos que baraja la compañía se alejan del terreno estrictamente sanitario. Habla de convertir el anillo en puntero, en mando de videojuegos, en llave de coche y en interfaz para interactuar con asistentes de inteligencia artificial. Parte de esa hoja de ruta no depende de hardware nuevo. Una actualización de software prevista para finales de septiembre permitirá que los modelos Ring Air y Ring Pro, ya en el mercado, funcionen como mandos de juego, se conecten a aplicaciones de inteligencia artificial y queden abiertos a desarrolladores externos.

La ventaja que reivindica Ultrahuman frente a un reloj inteligente es el contacto continuo con la piel. Kumar puso el ejemplo del mando de videojuegos: ninguno mide frecuencia cardiaca ni temperatura corporal, pero el anillo sí, lo que abre la puerta a juegos que reaccionen a esas señales fisiológicas además de al movimiento del jugador.

El producto que de verdad les interesa: unas gafas

El objetivo final de esta apuesta no es el propio anillo, sino un dispositivo distinto. En una intervención en el IFA de Berlín recogida por CNET, el director de negocio Bhuvan Srinivasan describió un anillo capaz de controlar gafas inteligentes mediante gestos durante el día y de medir el sueño por la noche, poniendo como ejemplo las gafas de Meta. Reconoció que el modelo actual no está preparado para esa función y anunció una nueva generación de anillo, desarrollada junto a Qualcomm, orientada precisamente a ese escenario.

La jugada encaja con la estrategia que Qualcomm viene anunciando desde hace un año. En junio lanzó un kit de referencia de marca blanca para gafas de inteligencia artificial junto con una línea de chips específica, apostando por que la próxima plataforma dominante no sea el teléfono. Unas gafas necesitan un método de entrada que no dependa de hablar en voz alta en un espacio público, y un anillo que ya lee constantes fisiológicas resulta un candidato razonable. Con esta ronda, Qualcomm se asegura una posición dentro de esa opción.

De la prohibición en Estados Unidos al 45% de la facturación

Ultrahuman llega a este anuncio después de pasar buena parte del último año fuera de su mercado más importante. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos falló en su contra en septiembre de 2025, en un litigio de patentes iniciado por Oura, y el Ring Air tuvo que retirarse de la venta mientras la compañía rediseñaba el producto. El regreso llegó este año con el Ring Pro. Según Kumar, la demanda estadounidense actual multiplica entre 18 y 20 veces la capacidad de suministro disponible, y la empresa espera recuperar los volúmenes previos a la prohibición el próximo trimestre, con una previsión de triplicarlos en los cuatro trimestres siguientes.

Estados Unidos representó aproximadamente el 45% de la facturación de este trimestre, frente a un 11% correspondiente a India. Parte de la nueva financiación se destinará a abrir tiendas físicas en India y en los Emiratos Árabes Unidos, mercados donde, según la compañía, el espacio físico convierte visitas en ventas que el canal online no logra por sí solo.

Un negocio que crece pero que aún no gana dinero

Ultrahuman declara una tasa de facturación anualizada de 140 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 45%, y prevé alcanzar los 200 millones en enero de 2027. La compañía ha vendido alrededor de 800.000 anillos, frente a los 700.000 que contabilizaba en febrero. El catálogo se ha ido ampliando más allá del anillo: incluye un monitor continuo de glucosa, origen de la empresa en 2019 antes de que el anillo tomara el protagonismo, sensores ambientales y Blood Vision, un servicio de análisis de sangre preventivo desarrollado durante dos años, motivo por el que Labcorp figura entre los socios y no solo entre los inversores de la ronda.

Ambas compañías exploran si las señales de flujo sanguíneo captadas por el anillo, contrastadas con resultados de análisis clínicos, pueden anticipar riesgos cardiovasculares o de fertilidad. Es una promesa más difícil de sostener que una puntuación de sueño y necesitará evidencia clínica sólida antes de convertirse en argumento comercial. El coste de toda esta expansión es que Ultrahuman prevé cerrar el año en pérdidas, tras el gasto en tiendas físicas, marca e investigación clínica. Kumar quiere acumular ocho trimestres de rentabilidad antes de plantear una salida a bolsa, un proceso que calcula en entre ocho y diez trimestres, lo que sitúa cualquier OPV en 2028 como fecha más temprana.

Toda la categoría compite ya por software, no por sensores

El momento elegido no es casual. Días antes del anuncio de Ultrahuman, Circular presentó en el mismo IFA dos anillos con pagos sin contacto y alertas hápticas. Garmin había llegado en julio con una pulsera sin pantalla que prescinde de cuota de suscripción. Los dispositivos sin pantalla llevan dos años ganando cuota a los relojes inteligentes, y los modelos que aparecen ahora compiten por lo que el dispositivo es capaz de hacer, no solo por lo que es capaz de medir.

Ultrahuman cobra por PowerPlugs, sus complementos de software, y asegura que en torno al 12% de los usuarios paga por ellos, sin exigir suscripción para usar el anillo en sí. Esa es precisamente la presión que Oura, líder de la categoría, reconoció ante los inversores en su documentación de salida a bolsa: compite con anillos más baratos y sin cuota mensual, lo que tensiona los precios de todo el mercado. Con esta ronda, Ultrahuman intenta desplazar esa competencia del precio hacia las funciones.

Reflexiones finales

En PcDeMaNo llevamos tiempo siguiendo cómo los anillos inteligentes se abren camino frente a los relojes, y este movimiento de Ultrahuman marca un punto de inflexión claro en esa pugna. La entrada de Qualcomm no es un gesto financiero cualquiera: es la misma jugada que hizo con Ring y con Fitbit antes de que ambos productos definieran su categoría, y aquí apunta directamente hacia unas gafas de inteligencia artificial que aún no existen en el catálogo de Ultrahuman. El anillo, en ese esquema, pasa a ser el mando a distancia de un dispositivo que todavía está por llegar. Queda por ver si abrir el hardware a desarrolladores externos genera el mismo efecto de plataforma que tuvieron en su día los relojes con aplicaciones, o si el usuario medio prefiere seguir viendo el anillo como lo que ha sido hasta ahora: un sensor discreto y nada más.

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