OpenAI ha reescrito las reglas de su plan gratuito. A partir de la semana del 10 de agosto de 2026, cualquier persona con una cuenta gratuita o de nivel Go puede enviar mensajes de texto a ChatGPT sin restricción de cantidad. Hasta ahora, el chatbot imponía un tope de conversaciones dentro de una ventana temporal, y superarlo obligaba a esperar horas para seguir escribiendo. Ese freno desaparece para el texto, aunque otras funciones del asistente —generación de imágenes, subida de archivos, investigación profunda, modo de voz— siguen sujetas a cuotas semanales. El cambio sitúa a OpenAI en una posición distinta frente a Anthropic y Google, que mantienen límites más estrictos en sus respectivos planes sin coste. A continuación se explica qué modelo usa la versión gratuita, qué funciones incluye, dónde siguen existiendo restricciones y cómo afecta todo esto a la privacidad de los datos del usuario.
Qué modelo mueve la cuenta gratuita
La cuenta gratuita de ChatGPT ejecuta un único modelo: GPT-5.6 Luna. Se trata de la variante más ligera de la familia GPT-5.6, presentada por OpenAI el 9 de julio de 2026 y descrita con más detalle en la cobertura del lanzamiento. Los modelos intermedio y superior de esa misma familia, Terra y Sol, quedan reservados a quienes pagan una suscripción o consumen la API bajo tarifa por token. La diferencia no es solo de nombre: Luna prioriza la velocidad de respuesta y el coste de inferencia, mientras que Terra y Sol están pensados para tareas que exigen razonamiento más profundo o contextos más largos. En la práctica, esto significa que dos personas escribiendo el mismo prompt en la versión gratuita y en la de pago pueden recibir respuestas de calidad distinta, aunque el usuario gratuito ya no tenga que preocuparse por quedarse sin turnos de conversación.
El modo de razonamiento también está recortado en el nivel gratuito. Pulsar el botón «Think» activa un único modo de pensamiento extendido, sin la posibilidad de ajustar la intensidad mediante un deslizador, algo que sí está disponible en los planes de pago. Ese razonamiento adicional no consume una cuota aparte, siempre que el usuario no combine la petición con procesamiento de archivos u otras herramientas al mismo tiempo.
Funciones incluidas y sus límites reales
Pese al recorte de modelo, la cuenta gratuita conserva un catálogo amplio de funciones. Incluye búsqueda web integrada, generación de imágenes y una Biblioteca personal donde se almacenan automáticamente los documentos e imágenes subidos, con un tope de 500 MB de espacio para las cuentas sin coste. El modo de voz también está disponible, aunque por defecto recurre al modelo más pequeño de la gama, Live-1 mini, en lugar de la versión completa que usan los suscriptores. Además, el plan gratuito da acceso limitado a Codex, la herramienta de programación asistida de OpenAI, y a Work, un asistente de productividad que solo puede utilizarse a través de la aplicación de escritorio de ChatGPT, no desde el navegador.
Las funciones con cuota semanal —y no diaria, como ocurría antes— son la subida de archivos e imágenes, la generación de imágenes, la herramienta Deep Research, el modo de voz, Codex y Work. OpenAI dejó de organizar sus límites en torno a una ventana móvil de cinco horas en algún momento de julio de 2026, y ahora aplica un contador semanal único que cada usuario puede consultar desde el menú Settings, en el apartado Usage. La compañía no publica las cifras exactas de esas cuotas, una opacidad que comparte con Anthropic en el diseño de su propio plan gratuito de Claude. También hay recorte en el tamaño de la ventana de contexto y en las capacidades de memoria a largo plazo del asistente, que quedan por debajo de lo que ofrecen los niveles de pago.
El producto en el centro: ChatGPT como plataforma gratuita
ChatGPT sigue siendo el producto insignia de OpenAI y el punto de entrada de la mayoría de usuarios nuevos a la inteligencia artificial generativa. La decisión de eliminar el límite de mensajes de texto responde a una lógica de retención: cuantas menos fricciones encuentre alguien al usar el chatbot todos los días, más probable es que acabe pagando por las funciones que sí siguen limitadas o que se familiarice con el ecosistema antes de dar el salto a un plan superior. El anuncio original de este cambio, publicado el 6 de agosto de 2026, detalla que la compañía seguirá aplicando restricciones separadas para el resto de usos, tal como recoge la nota sobre el anuncio de OpenAI. Conviene recordar que ChatGPT gratuito no es un producto aislado: comparte infraestructura, modelos base y políticas de datos con los planes Go, de 8 dólares al mes, y Pro, de 20 dólares al mes, lo que convierte a la versión sin coste en un escaparate permanente de las capacidades de pago. Esa arquitectura escalonada, común ya en el sector, explica por qué el texto —el uso más barato de generar por token— es la primera barrera que cae, mientras que la generación de imágenes y el modo de voz, mucho más costosos en cómputo, mantienen sus topes.
Publicidad y entrenamiento de modelos con datos del usuario
El uso gratuito de ChatGPT tiene una contrapartida que va más allá de las cuotas técnicas. Las cuentas sin coste pueden ver anuncios dentro de la conversación, presentados en una sección marcada como patrocinada justo debajo de la respuesta principal del chatbot. Estos anuncios suelen guardar relación directa con el contenido de la consulta; por ejemplo, una pregunta sobre cómo preparar una ensalada César puede ir acompañada de la recomendación de una marca concreta de aliño. OpenAI afirma que no mostrará publicidad cuando la conversación trate temas sensibles, como salud personal o bienestar mental, según detalla la política de anuncios de OpenAI. La publicidad también está presente en el plan Go, pero desaparece a partir del nivel Pro.
Además de los anuncios, existe otro punto que conviene revisar: por defecto, OpenAI inscribe todas las cuentas gratuitas en el programa de mejora de modelos, lo que implica que las conversaciones pueden usarse para entrenar futuras versiones de ChatGPT. Desactivar esa opción es sencillo pero no automático. Hay que acceder a ChatGPT desde un ordenador, abrir el icono de perfil, entrar en Settings, seleccionar Data Controls y desactivar la opción «Improve the model for everyone». El proceso no está disponible, de momento, desde la aplicación móvil con la misma claridad que en la versión web.
Reflexiones finales
El fin del límite de mensajes de texto es una mejora tangible para quien usa ChatGPT como herramienta de consulta diaria, redacción o apoyo puntual en tareas de programación. Sin embargo, no debe leerse como una apertura total: el modelo asignado a la cuenta gratuita sigue siendo el más modesto de la familia, el modo de voz recurre a una versión reducida y funciones intensivas en cómputo, como la generación de imágenes o Deep Research, continúan racionadas semana a semana. La opacidad sobre las cifras exactas de esas cuotas obliga a los usuarios a fiarse del contador interno de la aplicación, sin posibilidad de planificar con precisión su consumo. A esto se suma que el uso gratuito tiene un coste indirecto: la exposición a publicidad contextual y la inclusión automática en el entrenamiento de modelos, algo que exige una gestión activa por parte de quien quiera preservar su privacidad. En conjunto, el movimiento de OpenAI encaja en una tendencia del sector donde el texto se convierte en el recurso más barato de ofrecer sin coste, mientras que el resto de modalidades —voz, imagen, razonamiento avanzado— siguen actuando como palanca de conversión hacia los planes de pago.
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