El Celestron StarSense Explorer DX 130AZ es un reflector newtoniano de 130 mm pensado para quien quiere observar el cielo sin depender de una montura motorizada. El tubo óptico se apoya en un trípode altazimutal manual. Un soporte para el teléfono convierte el smartphone en un localizador de objetos celestes. El sistema, llamado StarSense Explorer, compara imágenes del cielo con una base de datos interna y calcula la posición exacta del telescopio. No hace falta conexión a internet ni motores para que funcione. El resultado es un equipo ligero, portátil y con un campo de visión amplio, ideal para observar la Luna, los planetas y objetos de cielo profundo bajo cielos razonablemente oscuros. El precio de partida ronda los 500 dólares, aunque conviene revisar las ofertas antes de comprar. A continuación repasamos su diseño, su rendimiento y su funcionalidad con detalle.
Diseño y montaje
El tubo óptico de este DX 130AZ (430 EUR en Amazon) monta un espejo primario parabólico de 130 mm de apertura y una distancia focal de 650 mm, lo que arroja una relación focal f/5. El foco es de tipo cremallera y piñón, con un tubo portaocular metálico de 2 pulgadas y cuerpo de plástico. Acepta tanto los oculares de 1,25 pulgadas incluidos como oculares de 2 pulgadas de campo amplio, aunque a f/5 conviene añadir un corrector de coma para aprovechar estos últimos. El conjunto completo pesa 8,16 kilogramos, un dato relevante para quien transporte el equipo con frecuencia.
La montura altazimutal manual incorpora controles de movimiento lento con engranajes pequeños. Tienen cierto juego mecánico, pero no supone un problema real porque el telescopio está pensado para trabajar hasta unos 200 aumentos. Existe una limitación física digna de mención: el tubo no puede apuntar por encima de los 70 u 80 grados de altura porque choca contra el trípode. La solución habitual pasa por nivelar el trípode de forma deliberadamente irregular, lo que libera el recorrido hacia el cenit sin afectar al sistema StarSense.
Se incluyen dos oculares de 1,25 pulgadas: uno de 25 mm que ofrece 26 aumentos y otro de 10 mm que ofrece 65 aumentos, ambos con un campo aparente de 50 grados. Son oculares de tres elementos, con cuerpos de plástico y bastantes reflejos internos. Cumplen su función, pero cualquier propietario notará enseguida que unos oculares de mejor calidad óptica marcan una diferencia notable en nitidez y contraste.
Rendimiento óptico
La óptica parabólica del DX 130AZ ofrece imágenes nítidas de la Luna, con detalle visible en formaciones de apenas unos kilómetros de tamaño. En los planetas, el telescopio permite seguir los tránsitos de sombra de las lunas de Júpiter, distinguir la Gran Mancha Roja y observar los anillos de Saturno junto a media docena de sus satélites. Urano aparece como un disco diminuto de tono verdoso, mientras que Neptuno resulta más difícil de diferenciar de una estrella cercana sin ayuda de la aplicación.
El fabricante sitúa el aumento útil máximo en torno a 260x, aunque en la práctica las mejores vistas lunares y planetarias se logran entre 150x y 220x, ya que la montura empieza a mostrar vibración por encima de ese rango. Con un ocular redline de 6 mm y una lente Barlow 2x se puede llegar hasta 216 aumentos, cerca del límite práctico del instrumento.
En cielo profundo, los brazos espirales de la galaxia de Andrómeda y de M33 se aprecian con claridad bajo cielos oscuros, aunque bajo contaminación lumínica solo el núcleo resulta visible. Cúmulos globulares como M13 y M3 comienzan a resolverse en estrellas individuales, mientras que objetos más exigentes como M53 dependen mucho de la calidad del cielo local. Aquí conviene recordar el concepto de la escala Bortle, un sistema de nueve niveles que clasifica la oscuridad del cielo nocturno y que Celestron explica con detalle. Bajo cielos de Bortle 5, ciertos objetos tenues resultan casi imposibles de localizar, mientras que en zonas de Bortle 2 se distinguen sin apenas esfuerzo.
La aplicación StarSense y su funcionalidad
El corazón tecnológico del equipo es la aplicación StarSense Explorer. El teléfono se coloca en un soporte específico integrado en la montura, alineado con el eje óptico del telescopio. Un breve proceso de calibración, de apenas un par de minutos, sincroniza la cámara del móvil con la posición real del tubo. A partir de ahí, la aplicación genera una lista de objetos visibles esa misma noche y muestra flechas en pantalla que indican hacia dónde mover el telescopio.
El sistema utiliza una técnica de reconocimiento de patrones estelares conocida como plate solving, comparable en concepto al reconocimiento facial, pero aplicada a campos de estrellas. VentureBeat recogió en su día el anuncio de esta tecnología, destacando que no requiere conexión Wi-Fi ni datos móviles para funcionar.. Esta independencia de la red resulta especialmente útil en zonas rurales alejadas de cualquier cobertura.
Un detalle práctico que conviene tener en cuenta: la pantalla del móvil debe mantenerse atenuada y en modo rojo mientras se usa el sistema. Una notificación inesperada o el bloqueo automático del teléfono puede iluminar la pantalla e interrumpir la adaptación a la oscuridad de los ojos. Un filtro rojo físico o una aplicación de filtrado adicional resuelve el problema sin complicaciones.
Lo más interesante del planteamiento es que la tecnología StarSense resulta completamente opcional. El telescopio puede usarse de forma manual, sin teléfono ni aplicación, como cualquier otro instrumento altazimutal clásico. El amplio campo de visión que ofrece esta configuración óptica perdona buena parte de los errores de puntería manual, lo que facilita bastante la observación casual.
El producto principal bajo la lupa
Centrándonos en el DX 130AZ como conjunto, se trata de uno de los modelos más equilibrados dentro de la serie StarSense Explorer de Celestron. La marca ofrece también variantes Dobsonianas de sobremesa con la misma óptica, un modelo refractor DX 102 con más aberración cromática y peor rendimiento lumínico, así como un Schmidt-Cassegrain de 5 pulgadas más tolerante con oculares económicos pero incapaz de ofrecer un campo de cielo profundo tan amplio.
Frente a un Dobsoniano manual de 6 u 8 pulgadas al mismo precio, el DX 130AZ pierde apertura y, por tanto, capacidad de captar luz en objetos débiles. A cambio, gana en portabilidad y en amplitud de campo con cualquier ocular montado. La decisión entre ambas familias depende sobre todo del tipo de cielo disponible y de cuánto peso se esté dispuesto a cargar en cada sesión de observación. Celestron no incluye ninguna herramienta de colimación en la caja, algo que sorprende dado el precio del conjunto, aunque una tapa de colimación básica resulta barata, fácil de imprimir en 3D o de improvisar con un bote de carrete fotográfico.
En nuestro caso, este tipo de instrumentos ópticos siempre nos recuerda a las pruebas de hardware que solemos publicar en PcDeMaNo, donde intentamos aportar datos concretos y no solo impresiones superficiales. Seguro que a nuestro amigo Òscar le habría gustado revisar este producto con calma, cronómetro en mano, apuntando al cielo desde algún rincón sin demasiada contaminación lumínica. Ese tipo de análisis paciente, centrado en cifras y en comportamiento real más que en apariencias, es justo el que este telescopio necesita para lucirse.
Reflexiones finales
El Celestron StarSense Explorer DX 130AZ cumple bien su papel dentro de un segmento muy concreto: telescopios manuales, montados en trípode, con ayuda opcional de smartphone. No es la opción con más apertura por el precio, ni ofrece seguimiento motorizado. Tampoco resulta la mejor herramienta para explorar en detalle galaxias lejanas o cúmulos globulares muy débiles. Sin embargo, para quien busque un instrumento ligero, versátil y con una curva de aprendizaje suave, el planteamiento resulta sólido.
La combinación de óptica parabólica nítida, campo amplio y localización asistida por teléfono cubre bien las necesidades de un aficionado que empieza o de alguien que valora la sencillez de uso por encima de las prestaciones técnicas más avanzadas. Quien busque más apertura y no le importe cargar con más peso, siempre puede mirar hacia los Dobsonianos clásicos de la propia marca o de otros fabricantes. Quien prefiera automatización total, tiene la alternativa de la serie Astro Fi, con especificaciones ópticas idénticas pero seguimiento motorizado completo.
En definitiva, el DX 130AZ no busca deslumbrar por sus números, sino ofrecer una experiencia de observación honesta, accesible y bien resuelta técnicamente.
6
Por Dios! Carísimo para lo que ofrece!!!