Durante casi una década la familia RX10 permaneció prácticamente congelada, convirtiéndose en una referencia para quienes buscaban una cámara capaz de cubrir desde un gran angular hasta un potente teleobjetivo sin necesidad de cambiar de objetivo. Ahora Sony ha decidido renovar por completo la gama con la nueva RX10 V, un modelo que mantiene la filosofía de sus predecesoras pero incorpora un diseño actualizado, un sistema de enfoque basado en inteligencia artificial y unas prestaciones de vídeo claramente orientadas a los creadores de contenido más exigentes.

El problema es que todas esas mejoras llegan acompañadas de un precio que la sitúa en un segmento muy exclusivo. La nueva RX10 V cuesta alrededor de 2.300 dólares, una cifra que hace inevitable compararla con muchas cámaras de objetivos intercambiables. Aun así, su enorme rango focal y su facilidad de uso siguen siendo argumentos muy difíciles de igualar para determinados fotógrafos y videógrafos.

Una renovación muy esperada

Han pasado casi nueve años desde que Sony presentó la RX10 IV, un periodo extraordinariamente largo en un mercado donde los fabricantes acostumbran a renovar sus productos cada dos o tres años. Durante ese tiempo los sensores, los procesadores de imagen y los sistemas de enfoque han evolucionado de forma notable, por lo que la llegada de la RX10 V era una de las actualizaciones más esperadas dentro del segmento de las cámaras compactas avanzadas.

La filosofía del producto apenas cambia. Sony continúa apostando por una cámara «todo en uno», pensada para quienes desean viajar ligeros sin renunciar a disponer de un impresionante rango de zoom. Frente a una cámara sin espejo con varios objetivos, aquí todo queda integrado en un único cuerpo, evitando cambios de óptica y reduciendo el riesgo de que entre polvo en el sensor.

Un zoom que sigue siendo su gran argumento

La auténtica protagonista de esta cámara continúa siendo su óptica equivalente a 24-600 mm, con una apertura variable de f/2.4 a f/4.0. Este rango focal permite fotografiar paisajes, arquitectura o escenas urbanas en su posición más angular y, apenas unos segundos después, acercarse a sujetos muy alejados como aves, fauna salvaje o competiciones deportivas.

En términos físicos, la lente ofrece una distancia focal real de 9,1 a 210 mm, que gracias al sensor de una pulgada equivale al citado rango de 24-600 mm en formato completo. Esa versatilidad convierte a la RX10 V en una herramienta especialmente interesante para fotografía de naturaleza, viajes y eventos.

Aunque Sony mantiene el sensor apilado (stacked CMOS) de 20,1 megapíxeles ya utilizado en la generación anterior, sigue siendo una solución muy competente. Este tipo de sensor incorpora una memoria de alta velocidad integrada que acelera la lectura de datos, reduciendo significativamente el conocido efecto «rolling shutter» cuando se utilizan obturadores electrónicos o se graban vídeos con movimientos rápidos.

Resulta, sin embargo, algo decepcionante que Sony no haya incrementado la resolución después de tantos años. En un mercado donde muchos competidores ya superan ampliamente los 24 o incluso los 30 megapíxeles, mantener los 20 MP puede parecer una decisión demasiado conservadora.

Más rápida y mucho más inteligente

Donde sí encontramos una evolución importante es en el procesador de imagen. Gracias al nuevo hardware, la RX10 V puede disparar ráfagas de hasta 30 fotografías por segundo utilizando el obturador electrónico, frente a las 24 imágenes por segundo de la RX10 IV.

Más interesante aún resulta la incorporación de una función heredada de las cámaras Alpha más recientes denominada «Continuous Shooting Speed Boost«. Mediante un control específico el fotógrafo puede activar instantáneamente la máxima velocidad de disparo únicamente cuando realmente la necesita, facilitando capturar ese instante decisivo sin mantener continuamente la cámara trabajando al máximo rendimiento.

Técnicamente, el sistema de autoexposición (AE) y el autofoco (AF) actualizan sus cálculos hasta 60 veces por segundo durante el seguimiento continuo, duplicando la velocidad de procesamiento respecto al modelo anterior. Además, la cobertura del sistema AF alcanza aproximadamente el 70 % de la superficie del sensor mediante 575 puntos de enfoque, frente a los 315 disponibles anteriormente.

Inteligencia artificial para seguir cualquier sujeto

La inteligencia artificial también juega un papel protagonista en esta nueva generación.

Mientras que la RX10 IV era capaz de identificar principalmente personas y animales, la nueva RX10 V amplía considerablemente el catálogo de sujetos reconocibles. Ahora puede detectar rostros, ojos, cabeza y cuerpo completo de personas, aves y animales, además de automóviles, trenes, aviones e incluso insectos.

La incorporación de un procesador específico dedicado exclusivamente a tareas de IA permite mantener el seguimiento incluso cuando el sujeto gira la cabeza, se oculta parcialmente o realiza movimientos impredecibles. En la práctica, esto debería traducirse en un porcentaje mucho mayor de fotografías perfectamente enfocadas, especialmente durante fotografía deportiva o de fauna.

El vídeo da un salto importante

Si existe un apartado donde la RX10 V marca realmente diferencias respecto a su antecesora es en la grabación de vídeo.

Ahora puede registrar vídeo 4K a 60 fotogramas por segundo utilizando toda la anchura del sensor y sin recurrir al denominado pixel binning, una técnica que combina varios píxeles para reducir la resolución efectiva. Al evitar este proceso, la imagen conserva un mayor nivel de detalle y nitidez.

También permite grabar en 10 bits utilizando códecs profesionales como XAVC S, XAVC HS y All-Intra, proporcionando una profundidad de color muy superior a la tradicional codificación de 8 bits y ofreciendo mucha mayor flexibilidad durante la edición.

Los usuarios que busquen efectos espectaculares encontrarán igualmente soporte para grabación 4K a 120 fps, aunque con un ligero recorte del sensor, o Full HD a 240 fps para obtener cámaras lentas muy fluidas.

Sony incorpora además compatibilidad con S-Log3, uno de sus perfiles logarítmicos más populares entre videógrafos profesionales, junto con la posibilidad de cargar hasta 16 LUT personalizadas para visualizar durante la grabación el aspecto aproximado que tendrá la imagen una vez editada.

YouTube player

La estabilización integrada también ha sido revisada para suavizar mejor las vibraciones al grabar caminando, una mejora especialmente interesante para quienes producen contenido sin utilizar estabilizadores externos.

Un diseño mucho más moderno

Visualmente la RX10 V cambia bastante respecto a la estética algo voluminosa de la generación anterior.

El cuerpo adopta líneas más rectas inspiradas claramente en la familia Alpha, incorpora una empuñadura mucho más pronunciada y reorganiza completamente sus controles físicos. Sony mantiene varios diales independientes, añade un joystick para mover el punto de enfoque, un botón AF-ON para usuarios avanzados y un nuevo selector superior que permite alternar rápidamente entre fotografía, vídeo y los modos de cámara lenta o rápida.

También mejoran tanto el visor electrónico como la pantalla trasera. El visor alcanza una resolución de 3,69 millones de puntos, frente a los 2,36 millones del modelo anterior, mientras que la pantalla LCD asciende hasta 1,62 millones de puntos.

No obstante, Sony ha decidido mantener una pantalla únicamente abatible en lugar de completamente articulada. Para quienes crean contenido frente a la cámara, realizan vlogging o simplemente desean hacerse autorretratos, esta decisión puede resultar difícil de justificar en un producto de este nivel.

Conectividad y autonomía

La RX10 V incorpora una batería NP-FZ100, ampliamente utilizada en numerosas cámaras Alpha de Sony, que ofrece una autonomía aproximada de 630 fotografías por carga según los datos facilitados por el fabricante.

En conectividad encontramos un puerto USB-C de alta velocidad para transferencia de archivos y carga, salida micro HDMI, además de conexiones independientes de 3,5 mm para micrófono y auriculares.

La cámara utiliza una única ranura compatible con tarjetas SD UHS-II, suficiente para la mayoría de usuarios aunque probablemente algunos profesionales hubieran preferido una doble ranura para realizar copias de seguridad simultáneas.

Como complemento, Sony añade soporte para retransmisiones en directo con resolución de hasta 4K a 30 imágenes por segundo, una característica cada vez más demandada por creadores de contenido.

Una gran cámara… con un precio difícil de asumir

La Sony RX10 V representa una evolución importante respecto a una cámara que llevaba casi una década sin renovarse. Mejora claramente en velocidad, inteligencia artificial, grabación de vídeo, ergonomía y calidad del visor, manteniendo además uno de los zoom más versátiles disponibles en una cámara compacta.

Sin embargo, resulta inevitable cuestionar algunas decisiones del fabricante. La ausencia de un sensor con mayor resolución, la desaparición del flash integrado o la utilización de una pantalla no totalmente articulada contrastan con un precio que alcanza los 2.300 dólares.

Reflexiones finales

La RX10 V no pretende competir con las cámaras compactas tradicionales, sino ofrecer una solución extremadamente versátil para quienes necesitan cubrir prácticamente cualquier situación fotográfica sin cargar con varios objetivos. Su combinación de un zoom equivalente a 24-600 mm, ráfagas de 30 fps, enfoque asistido por inteligencia artificial y vídeo 4K de alta calidad la convierten en una herramienta muy atractiva para fotografía de viajes, naturaleza, deporte y producción audiovisual.

El verdadero obstáculo será convencer a los compradores de que una cámara compacta con sensor de una pulgada merece una inversión cercana a la de muchas cámaras sin espejo de formato APS-C o incluso Full Frame. La respuesta dependerá de cuánto valore cada usuario la comodidad de disponer de todo ese alcance óptico en un único cuerpo.

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