Spiny 2 es un kit de asistencia eléctrica que se engancha a la bicicleta que ya tienes. Pesa 2,2 kg. Se fija a la tija del sillín y empuja la rueda trasera por fricción. Según el fabricante, tras una instalación inicial se coloca y se retira en unos 3 segundos. La versión europea ofrece 250 W nominales y asistencia hasta 25 km/h. La versión estadounidense llega a 750 W de pico. La batería de 266 Wh promete hasta 90 km en condiciones ideales. La campaña en Kickstarter arrancó el 30 de septiembre de 2026. Repasamos qué propone, cómo funciona y qué dudas deja.
Una bici de siempre, con motor cuando quieras
La idea de Spiny 2 es sencilla. Quieres asistencia eléctrica, pero no quieres cambiar de bicicleta. El kit se queda en la tija del sillín. Lo enganchas cuando lo necesitas. Lo quitas al aparcar.
Detrás está Spiny EV Solutions SL, una empresa con sede en Alicante. Esta es su segunda generación. Según EVSHIFT, el diseño parte de los comentarios de unos 500 usuarios europeos del primer modelo. La campaña salió el 30 de septiembre de 2026 y, según el seguimiento público del proyecto, cierra el 11 de noviembre. El objetivo de financiación es de 8.000 dólares.
El planteamiento es distinto al de una bicicleta eléctrica completa. No cambias el cuadro. No cambias las ruedas. No cambias la transmisión. Conservas la bici que ya conoces y añades una pieza externa. Esa pieza se puede mover a otra bicicleta o compartir con otra persona.
Cómo funciona el sistema
El conjunto es una unidad compacta que reúne motor y batería. Se sujeta a la tija mediante un soporte. Esa parte se instala una sola vez. Según la prensa especializada, el montaje inicial ronda los cinco minutos. Incluye el soporte y dos sensores inalámbricos, uno de cadencia y otro de velocidad.
Después llega lo importante. La unidad se engancha y se desengancha en unos 3 segundos. Así lo afirma el fabricante. Bikerumor recoge la misma condición: esa cifra solo vale una vez hecho el montaje y el ajuste de los sensores.
El motor actúa por fricción sobre el neumático trasero. No hay cadena auxiliar ni motor en el buje. Cuando pedaleas, los sensores lo detectan y el rodillo se apoya en la rueda. Según Gadgetflow, el motor tarda 0,25 segundos en entrar. Cuando dejas de pedalear, se separa del neumático. La bicicleta rueda sin arrastre añadido.
El control es doble. Una aplicación Bluetooth permite elegir entre cinco niveles de asistencia y consultar datos de batería y ruta. También hay un mando opcional para el manillar. Los niveles se numeran del 1 al 5.
Las cifras del producto
Veamos los datos técnicos con calma. Algunos los da el fabricante. Otros los calculamos nosotros a partir de ellos.
La potencia nominal es de 250 W. El pico llega a 750 W, es decir, tres veces la nominal. El par máximo es de 35 Nm. La velocidad máxima asistida es de 25 km/h en Europa y de 32 km/h en la versión estadounidense. En el Reino Unido y la UE, según road.cc, la potencia queda limitada a 250 W.
La batería es de 266 Wh. Se carga por USB-C en unas 4 horas. Eso supone una potencia media de carga de unos 66 W. Es un valor moderado, compatible con cargadores habituales de portátil.
La vida útil declarada supera los 800 ciclos de carga. Con 266 Wh por ciclo, eso equivale a unos 213 kWh de energía acumulada a lo largo de la vida de la batería. Es un cálculo teórico, pero da una idea de la escala.
La autonomía anunciada es de hasta 90 km. Hay que leerla con cautela. Los 266 Wh repartidos en 90 km exigen un consumo cercano a 3 Wh/km. Eso solo se logra con asistencia baja, terreno llano y mucho esfuerzo del ciclista. A 250 W constantes, la batería duraría poco más de una hora, unos 64 minutos. A 25 km/h, serían unos 27 km. La cifra real estará entre ambos extremos y dependerá del nivel elegido.
El peso es de 2,2 kg. Una bicicleta eléctrica completa suele superar los 20 kg. El kit pesa, por tanto, en torno a una décima parte. Cabe en una mochila.
El producto, de cerca
Conviene detenerse en lo que hace único a Spiny 2. No es una rueda motor. No es una batería de cuadro. Es un módulo que se lleva puesto y se retira.
Esa característica tiene una ventaja clara contra el robo. Si te llevas el motor y la batería, la bici queda como una bici cualquiera. También tiene una ventaja de uso. Puedes pedalear sin asistencia cuando quieras, con el peso añadido de apenas 2,2 kg si dejas el kit puesto.
Otra ventaja es la compatibilidad. Según la ficha de la campaña, funciona en casi cualquier cuadro estándar: carretera, ciudad, paseo o híbrida. Se puede cambiar de una bicicleta a otra. Esa flexibilidad es lo que busca el fabricante. Su mensaje es que el ciclista no debería elegir entre su bici y la ayuda eléctrica.
El primer Spiny ya existe y se vende. Su web, getspiny.com, indicaba entre 25 y 50 km por carga y cinco niveles con hasta 250 W. El salto a 90 km, 750 W de pico y 35 Nm es notable. Solo las pruebas independientes dirán cuánto de eso se mantiene fuera del laboratorio.
Precio, plazos y financiación
Según EVSHIFT, la oferta de lanzamiento se fijó en 339 dólares durante 72 horas. Después sube a 409 dólares. La diferencia es de 70 dólares, un 17 % sobre el precio posterior. Eso es lo habitual en este tipo de campañas: premiar a quien apuesta pronto.
Para el primer modelo, la prensa italiana cita precios de venta de entre 499 y 599 euros. Para Spiny 2, el fabricante promete descuentos de entre el 30 y el 43 % sobre el futuro precio de venta. Son datos de campaña. No sabemos aún cuánto costará en tienda.
La entrega mundial está prevista para abril de 2027. Pasarían unos cinco meses desde el cierre de la campaña. Es un plazo razonable para hardware nuevo. Aun así, conviene recordar el riesgo de cualquier proyecto de micromecenazgo: los plazos pueden moverse y el producto final puede cambiar.
Dudas razonables
Hay tres puntos que merecen atención antes de pagar nada.
El primero es el desgaste del neumático. Un rodillo que presiona la cubierta la va rozando. Road.cc lo señala sin rodeos. Recuerda que los sistemas por fricción son delicados de ajustar y que gastan neumáticos con rapidez. No hay datos públicos sobre cuántos kilómetros aguanta una cubierta con este kit. Es la cifra que más nos interesa.
El segundo es el comportamiento en mojado. Un rodillo sobre goma húmeda puede patinar. No hay pruebas independientes que lo descarten. El fabricante habla de asistencia fiable, pero no aporta mediciones públicas en lluvia.
El tercero es la ergonomía. Un usuario del primer modelo, citado en la web del fabricante, decía que el mando era muy pequeño, de unos 3 por 2 cm. Añadía que era difícil de manejar con guantes. Decía también que los indicadores luminosos de nivel eran poco visibles desde la posición del ciclista. Spiny 2 ofrece aplicación y mando opcional. No sabemos si ha corregido esos detalles.
Además, la cifra de los 3 segundos exige que el montaje inicial esté bien hecho. Si el soporte o los sensores quedan mal colocados, el sistema no funcionará como se promete.
Reflexiones finales
Spiny 2 ocupa un hueco interesante. No compite con una bicicleta eléctrica de 2.000 euros. Tampoco con un motor de buje instalado en taller. Su rival real es el ciclista que duda entre seguir con su bici o comprar otra.
Para ese perfil, la propuesta tiene sentido. Son 2,2 kg, una batería que se carga por USB-C y una instalación que no toca el cuadro. Si se confirma, además, que la asistencia es suave y que el sistema se quita en segundos, resulta práctico para trayectos mixtos. Un trayecto con cuestas se hace con ayuda. Otro llano se hace sin ella.
También hay que mirar la normativa. En Europa, el límite de 250 W y 25 km/h coloca al kit en la categoría de bicicleta de pedaleo asistido. Los 750 W solo valen para otros mercados. Quien lea las cifras de portada debe saber que, en España, el pico no se aplica.
No hemos podido probar el kit. Por eso no damos veredicto. Lo que sí haremos es seguir la campaña. Si llega a nuestras manos, las mediciones que más nos importan son tres: desgaste real del neumático, autonomía a nivel medio y comportamiento con lluvia. Sin esos datos, las cifras de portada son promesas.
La campaña en Kickstarter sigue abierta hasta el 11 de noviembre. Quien se plantee apoyarla debería leer las preguntas frecuentes y los comentarios de los mecenas. Y debería asumir que el hardware nuevo, financiado por adelantado, siempre conlleva riesgo.
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