La empresa californiana Dart Solar ha presentado un sistema de paneles solares plegables pensado para montarse sobre el techo de cualquier vehículo. El objetivo es sencillo: generar electricidad mientras el coche circula o está aparcado, y reducir así la dependencia de los puntos de recarga tradicionales. El sistema se adapta tanto a un Tesla como a cualquier otro eléctrico, híbrido, furgoneta o incluso vehículo de combustión que disponga de baca. Se despliega en cuestión de segundos y, según el fabricante, puede aportar varios kilómetros de autonomía adicional cada día solo con la energía captada del sol. En este artículo repasamos cómo funciona el dispositivo, qué cifras técnicas maneja y qué papel puede jugar en el futuro de la movilidad eléctrica, un sector que sigue buscando formas de aliviar la ansiedad de autonomía sin depender exclusivamente de la red de carga pública.

Qué es exactamente el Dart Solar

El Dart Solar es un panel solar modular que se instala directamente sobre la baca del vehículo. La empresa asegura que se abre o se cierra en unos 10 segundos, un dato que quiere subrayar la sencillez de uso frente a otros sistemas solares para automóviles, mucho más rígidos y difíciles de manipular. Desplegado, el sistema puede alcanzar unos 4,5 metros de longitud. Plegado, se reduce a poco más de metro y medio, lo que permite que el coche siga circulando con normalidad sin perder aerodinámica ni maniobrabilidad. Los módulos individuales se acoplan entre sí como piezas de construcción, de forma que el propietario puede ampliar o reducir la superficie solar según el tamaño del techo disponible. Dependiendo de esa superficie, la potencia generada oscila entre 500 y 2.000 vatios.

La compañía, fundada por el ingeniero californiano Omid Sadeghpour, lleva más de un año perfeccionando el diseño. Las primeras versiones del prototipo eran más voluminosas y sobresalían bastante del techo del coche, lo que penalizaba la aerodinámica. En las revisiones más recientes, ese perfil se ha reducido de forma notable, con paneles de menor grosor y una estructura más compacta que se pliega sobre sí misma cuando el vehículo está en marcha. Según recoge la información publicada en newatlas.com, la configuración de producción incorpora un conjunto de paneles fotovoltaicos con recubrimiento ETFE montados sobre marcos de aluminio, un material elegido por su resistencia a la intemperie y su bajo peso.

Cómo transfiere la energía al coche

El proceso de carga no conecta el panel solar directamente a la batería del vehículo. En su lugar, la energía captada pasa primero por un combinador situado en las ranuras tipo T de la estructura. Ese combinador alimenta de forma continua una estación de energía portátil independiente, similar a las que se usan para acampada o emergencias domésticas. El cargador habitual del coche se conecta después a esa estación portátil, que es la que finalmente suministra la corriente al vehículo. Es, en la práctica, como llevar un cargador externo permanentemente enchufado al coche mientras se conduce.

Este diseño en dos pasos tiene una ventaja técnica relevante: evita modificar la electrónica de carga original del vehículo. El coche recibe la energía exactamente igual que si estuviera conectado a un cargador doméstico convencional, solo que la fuente de esa electricidad es la estación portátil alimentada por el sol. Según los datos aportados por la propia empresa y recogidos en el comunicado publicado en dartsolar.com, la versión más potente del sistema, con 2.000 vatios de capacidad, sería suficiente para generar unos 10 kilovatios-hora de energía al día, una cantidad comparable a la que necesitaría una vivienda pequeña durante varias horas.

Cifras de autonomía y rendimiento

Un módulo de 500 vatios puede producir entre 2.000 y 2.500 vatios-hora de energía diarios en condiciones favorables de radiación solar. Esa cantidad de electricidad equivale, según los cálculos del fabricante, a unos 32 kilómetros de autonomía adicional. Si se opta por la configuración más grande, de 2.000 vatios, la cifra sube hasta los 64 kilómetros diarios aproximadamente. Son datos que dependen mucho de variables externas: horas de sol disponibles, orientación del vehículo, latitud geográfica y eficiencia del panel en cada momento del día. La empresa reconoce que la producción real varía en función del clima y de los hábitos de conducción de cada usuario, así que estas cifras deben tomarse como una referencia máxima antes que como una garantía fija.

El peso total del conjunto ronda los 41 kilogramos, una cifra nada desdeñable si se compara con el peso de una baca convencional, pero asumible para la mayoría de vehículos preparados para cargar equipaje en el techo. Pese a ese peso propio, el sistema soporta hasta 23 kilogramos adicionales de carga mediante un adaptador, lo que permite seguir transportando bultos sin renunciar a la generación solar. Esta combinación de peso, potencia y capacidad de carga es la que la compañía utiliza como argumento de venta frente a otros sistemas de recarga solar más rígidos y menos versátiles.

El papel del Tesla en la presentación

El vídeo de presentación de Dart Solar utiliza precisamente un Tesla como vehículo de referencia, algo lógico teniendo en cuenta que el propio fundador de la empresa es conductor habitual de la marca. En el material promocional se muestra cómo el sistema se despliega sobre el techo del coche en cuestión de segundos, sin necesidad de herramientas adicionales ni de modificar la carrocería. El hecho de que se pueda instalar directamente sobre un Tesla, sin necesidad de baca previa, es uno de los puntos que la empresa destaca con más insistencia, ya que amplía el público potencial a una de las marcas de eléctricos más numerosas en circulación.

Aun así, conviene ser precisos: el sistema no está limitado a Tesla. Puede instalarse en cualquier vehículo eléctrico, híbrido, furgoneta o incluso remolque, siempre que cuente con un sistema de baca compatible. La versatilidad es, de hecho, uno de los argumentos técnicos más repetidos por la compañía, que insiste en que su objetivo no es competir con la marca de Elon Musk, sino ofrecer una solución universal de carga solar aplicable a cualquier flota de vehículos, con independencia del fabricante.

Reparabilidad y evolución futura del producto

Uno de los aspectos menos visibles, pero técnicamente más interesantes, es el enfoque de reparabilidad del sistema. Según ha explicado la propia compañía en varias entrevistas, muchas de las piezas estructurales del Dart Solar están impresas en 3D, y los planos de esos componentes se pondrán a disposición de los clientes para que puedan repararlos por su cuenta. Esta filosofía de diseño abierto contrasta con la opacidad habitual de otros fabricantes de accesorios para vehículos, y busca alargar la vida útil del producto reduciendo la dependencia de piezas de recambio propietarias.

De cara al futuro, la empresa ya trabaja en una revisión que incorporaría células solares en tándem con perovskitas, un material que promete una eficiencia de conversión cercana al 30 %, frente al 20 % habitual de las células de silicio convencionales que se usan hoy en la mayoría de paneles comerciales. Según recoge interestingengineering.com, esta mejora de eficiencia permitiría aumentar la generación de energía sin necesidad de ampliar la superficie física de los paneles, lo que resultaría clave para vehículos con techos de dimensiones reducidas.

Reflexiones finales

Sistemas como el Dart Solar no van a sustituir a los puntos de carga rápida en viajes largos, pero sí pueden aportar un colchón de autonomía interesante en el día a día, sobre todo para desplazamientos cortos y repetidos. La posibilidad de recuperar entre 30 y 60 kilómetros diarios sin pasar por un cargador tiene un valor evidente para quien hace trayectos urbanos o suburbanos de forma habitual. El reto sigue siendo el mismo de siempre en la energía solar aplicada a vehículos: la superficie disponible en un techo de coche es limitada, y con ella también lo es la cantidad de energía que se puede captar por muy eficiente que sea la célula fotovoltaica utilizada. Aun así, la combinación de un despliegue rápido, un diseño modular y reparable, y la posibilidad de instalarlo en cualquier vehículo con baca convierte a este tipo de propuestas en una opción a seguir de cerca, especialmente si la eficiencia de las células mejora en los próximos años tal y como promete la propia empresa.

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