Petoi ha presentado en Kickstarter su nuevo robot cuadrúpedo Quaddle, un dispositivo pensado para quienes quieren aprender robótica, programación e inteligencia artificial sin necesidad de montar un laboratorio completo. Es la continuación natural del Bittle, el perro robot que la propia Petoi lanzó en 2020 y que sentó las bases de su firmware de código abierto. Quaddle mantiene la filosofía educativa de aquel proyecto, pero añade un núcleo de IA opcional, control por voz y compatibilidad con el ecosistema de domótica de Tuya. El robot puede caminar, desplazarse lateralmente, girar sobre sí mismo y reaccionar al tacto gracias a sus cuatro servomotores. Se ofrece en tres configuraciones distintas —Builder, Buddy y Scout— pensadas para públicos diferentes, desde niños que se inician en la robótica hasta educadores e investigadores que necesitan un cuerpo físico sobre el que probar algoritmos de IA. A continuación repasamos su arquitectura de hardware, sus prestaciones y qué ofrece cada variante dentro de la campaña.
Arquitectura de hardware repartida en núcleos independientes
Lo más interesante de Quaddle es su enfoque modular a nivel de silicio. En lugar de depender de un único microcontrolador para todo, Petoi ha separado las funciones en núcleos independientes que se pueden combinar según el modelo elegido. El núcleo de movimiento se basa en un ESP32-S3FN8 encargado de gestionar cinco salidas PWM para los servos, el zumbador, el LED y un giroscopio que se ocupa del equilibrio y de detectar los toques del usuario. Por encima de este, los modelos Buddy y Scout incorporan un segundo núcleo de IA basado en un ESP32-S3R8 con 16 MB de memoria flash, responsable de las órdenes de voz, la integración con el hogar inteligente y una función de privacidad que permite desactivar físicamente el micrófono. A esto se suma un núcleo de sensores con dos sensores de distancia por infrarrojos, sensores de luz, reconocimiento de gestos y visión artificial opcional. La placa de extensión añade cuatro almohadillas táctiles, cuatro LEDs RGB, dos micrófonos, dos conectores Grove, un sensor de presencia PIR y un puerto UART pensado específicamente para conectar una Raspberry Pi Zero, que puede sustituir al núcleo de IA basado en ESP32 si el usuario prefiere trabajar con Linux en lugar de firmware embebido.
Movilidad, autonomía y diferencias entre modelos
En términos de movilidad, los tres modelos comparten las mismas cifras de rendimiento: una velocidad de trote de 1,8 longitudes de cuerpo por segundo, hasta 3 longitudes de cuerpo por segundo en modo deslizante y un giro sobre el propio eje de 90 grados por segundo. La energía corre a cargo de una batería intercambiable BL10C de 1800 mAh, compatible además con la más pequeña BL5C para experimentos donde el peso sea un factor crítico. La autonomía varía según el modelo: 1,5 horas en el Builder, 1,3 horas en el Buddy y una hora en el Scout, una diferencia lógica si se tiene en cuenta que este último añade un servomotor adicional para mover una cabeza con radar. El peso también escala con la complejidad de cada versión, desde los 170 gramos del Builder hasta los 198 gramos del Scout, mientras que las dimensiones se mantienen en 11 por 7 por 7 centímetros en los dos primeros modelos y crecen a 11 por 7 por 11 centímetros en el Scout por el mismo motivo. Todos incorporan conectividad Wi-Fi, Bluetooth y un puerto USB tipo C que sirve tanto para cargar como para programar el dispositivo.
El modelo Buddy, la opción pensada para la mayoría de usuarios
Dentro de las tres variantes disponibles, Petoi señala explícitamente al Buddy como la opción recomendada para el usuario medio, y tiene sentido revisar por qué. Frente al Builder, que se limita a los servos básicos y una biblioteca de habilidades sin el núcleo de IA, el Buddy suma la posibilidad de hablar, actuar de forma autónoma y controlar dispositivos domésticos compatibles con Tuya, además de contar con el deslizador físico de privacidad del micrófono. A diferencia del Scout, orientado a makers y centros educativos con una cabeza giratoria menos ágil pero equipada con radar, el Buddy conserva la agilidad completa de los cuatro servos con retroalimentación de posición. Es, en definitiva, el punto intermedio entre el juguete educativo básico y la plataforma de investigación, y probablemente el que mejor demuestre en el día a día las posibilidades del firmware de código abierto OpenCat, disponible en GitHub, que ya se utilizaba en el Bittle original y que ahora da soporte también a Quaddle.
Programación, simulador y compatibilidad con Raspberry Pi
Uno de los aspectos que más valor añade a Quaddle de cara a la enseñanza es la variedad de formas de programarlo. El robot admite un entorno de programación visual basado en bloques de arrastrar y soltar, pensado para quienes se inician, pero también puede programarse en Python, MicroPython, Arduino, C++ y ROS para quienes buscan un control más fino. Para trabajar con estos lenguajes hace falta o bien una Raspberry Pi Zero conectada por UART, o bien un ordenador conectado por Wi-Fi o Bluetooth, lo que amplía considerablemente el rango de proyectos que se pueden montar alrededor del robot. Antes de recibir la unidad física, Petoi ofrece un simulador online donde ya es posible probar movimientos como una voltereta frontal completa, algo especialmente útil para quienes quieran familiarizarse con la lógica de movimiento antes de que llegue el hardware. La documentación oficial sigue en construcción, pero ya está disponible online para quien quiera revisarla mientras avanza la campaña.
Financiación, precios y disponibilidad
Quaddle se ha lanzado en Kickstarter con un objetivo de financiación de 50 000 dólares. Las recompensas principales sitúan el modelo Builder en 99 dólares, con un precio de venta recomendado posterior de 149 dólares, mientras que el Buddy se ofrece por 139 dólares y el Scout por 199 dólares. Cada unidad puede pedirse en formato kit para montar o ya ensamblada, y los gastos de envío añaden 15 dólares para la mayor parte del mundo y 18 dólares para la Unión Europea. Petoi tiene previsto comenzar los envíos en diciembre de 2026, un plazo relativamente ajustado si se compara con otras campañas similares de robótica educativa que suelen retrasarse varios meses.
Reflexión final
Quaddle no reinventa el concepto de perro robot educativo, pero sí lo perfecciona con una arquitectura de hardware más flexible que la de su predecesor Bittle, separando claramente movimiento, inteligencia artificial y sensores en núcleos independientes que se pueden activar según necesidad. La posibilidad de sustituir el núcleo de IA por una Raspberry Pi Zero es especialmente interesante para quien quiera experimentar con modelos propios más allá del firmware de fábrica. Como con cualquier campaña de crowdfunding, conviene mantener las expectativas ajustadas hasta ver las primeras unidades en manos de usuarios reales, pero el planteamiento técnico y el precio de entrada hacen de Quaddle una propuesta atractiva dentro del nicho de la robótica educativa de bajo coste.
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