Insta360 se ha ganado su nombre a base de cámaras capaces de capturarlo todo en 360 grados, desde las populares X hasta la Luna Ultra con óptica Leica. Ahora, unas imágenes de patente filtradas en julio de 2026 apuntan a que la compañía china quiere dar el salto definitivo al sector de los drones plegables, un terreno donde DJI lleva años sin apenas competencia real. El diseño mostrado en la documentación oficial revela brazos abatibles, un anillo protector para las hélices y un mecanismo de bloqueo dedicado, es decir, un aparato pensado tanto para volar como para guardarse en un bolsillo sin complicaciones. El movimiento llega justo cuando DJI defiende su posición dominante con el Neo 2, y todo apunta a que el nuevo dron de Insta360 buscará competir directamente por peso, precio y portabilidad en la categoría de los drones de menos de 250 gramos.
Qué revela la patente de Insta360
El documento de patente, registrado bajo el número CN223865117U y detectado a mediados de julio, no deja demasiado margen para la especulación. Las ilustraciones muestran un chasis con el logotipo de Insta360 grabado, brazos que se pliegan completamente sobre el cuerpo del dron y una carcasa circular que envuelve las hélices a modo de jaula protectora. Ese anillo no es un detalle estético: en drones ultraligeros, la protección de las hélices suele marcar la diferencia entre un aparato apto para volar cerca de personas y uno que necesita más distancia de seguridad. Lo llamativo es que la patente incluye un sistema de bloqueo específico para las bisagras de los brazos, algo poco habitual en drones de este tamaño y que sugiere que Insta360 se ha tomado muy en serio la fase de plegado, no solo la de vuelo. En la práctica, esto convierte al aparato en un candidato directo a sustituir el actual formato rígido de una sola pieza que caracteriza al DJI Neo 2.
El precedente: Antigravity y el dron A1
Antes de estampar su propio nombre en un dron, Insta360 ya había probado el terreno con su submarca Antigravity y el modelo A1, un aparato de menos de 249 gramos equipado con doble lente capaz de grabar vídeo 360 grados en 8K, un despliegue técnico que dejaba prácticamente invisible al propio dron en las tomas finales gracias al procesado automático. Aquel lanzamiento funcionó como un globo sonda: permitió a la compañía medir la respuesta del mercado sin arriesgar su marca principal y, de paso, demostrar que sus ingenieros podían competir en un segmento tan exigente como el de los drones selfie. Con la nueva patente, ese ensayo parece haber dado paso a una ofensiva mucho más directa, esta vez firmada con el nombre que todo el mundo asocia a la imagen 360.
El gran enigma: ¿dónde está la lente 360?
Aquí está el detalle que más preguntas genera entre quienes siguen de cerca el sector: ninguna de las imágenes de la patente muestra una lente de ojo de pez, el elemento característico de las cámaras 360 de Insta360. Es decir, la empresa que ha construido su identidad entera alrededor de la captura esférica podría estar preparando un dron que prescinda precisamente de esa función. Las hipótesis se dividen entre dos escenarios: que la compañía esté ocultando deliberadamente esa parte del diseño en la documentación de patente, o que realmente planee lanzar un modelo de entrada sin cámara 360, apostando por un precio de partida rumoreado por debajo de los 200 dólares. Si el objetivo es competir en el segmento más accesible del mercado, renunciar al sensor esférico —uno de los componentes más caros de fabricar— podría ser la única vía realista para alcanzar ese precio.
DJI Neo 2, el rival a batir
El terreno que pisa Insta360 no está precisamente vacío. El DJI Neo 2 domina hoy la categoría de drones selfie sub-250 gramos con un cuerpo rígido de una sola pieza, un peso de 151 gramos (160 con el módulo transceptor opcional) y una autonomía anunciada de hasta 19 minutos por batería, ampliable a cerca de 57 minutos con el pack Fly More de tres baterías, según recoge un análisis detallado del modelo. Su sensor de 12 megapíxeles graba en 4K a 60 fotogramas por segundo, con un modo ralentizado en 4K a 100 fps, y el aparato incorpora sensores omnidireccionales con LiDAR frontal para evitar obstáculos, algo poco frecuente en un dron tan pequeño. En cuanto a precio, las cifras oficiales sitúan el modelo en torno a los 249 euros en Europa y 229 dólares en Estados Unidos, aunque las ofertas de lanzamiento en algunas tiendas han llegado a rebajarlo por debajo de los 200 dólares. La velocidad máxima ronda los 12 metros por segundo, casi el doble que la del Neo original, y la resistencia al viento alcanza los 10,7 metros por segundo, cifras que consolidan al Neo 2 como referencia técnica de la categoría.
Conviene matizar, eso sí, que las pruebas independientes no siempre confirman los datos de la ficha técnica. Un análisis en profundidad del aparato apunta que, en condiciones reales de vuelo, la autonomía efectiva se queda más cerca de los 13 a 15 minutos una vez se tiene en cuenta el peso añadido del módulo transceptor y el uso continuado de las funciones de seguimiento automático. Ese mismo análisis señala que las baterías de repuesto han duplicado su precio respecto a la generación anterior, pasando de 69 a 129 dólares, un dato relevante para cualquiera que valore el coste total de propiedad del aparato, no solo el precio de salida.
Un mercado de solo dos jugadores, a punto de tener un tercero
Hasta ahora, la competencia real en drones plegables y ultraligeros se ha limitado prácticamente a DJI y a Zero Zero Robotics con su gama HoverAir, dejando el resto del mercado en un segundo plano. La entrada de Insta360 con un producto propio, y no bajo una submarca de pruebas, cambiaría ese equilibrio de forma bastante directa. El argumento estructural es claro: un chasis plegable ocupa menos espacio en cualquier mochila que el cuerpo rígido del Neo 2, y eso pesa mucho en un segmento pensado precisamente para viajeros, creadores de contenido y usuarios que valoran la portabilidad por encima de las prestaciones de vuelo puras. Si a eso se suma la posibilidad, aún no confirmada, de recuperar la captura 360 en una versión superior de gama, Insta360 tendría además un argumento creativo que DJI no puede replicar con facilidad, dado que su ecosistema de cámaras esféricas es bastante más limitado.
Una rivalidad que ya se libra en los tribunales
El contexto no es precisamente amistoso. Insta360 y DJI mantienen actualmente varios litigios abiertos en China, un frente legal que convierte esta carrera de patentes en algo más que una simple competencia de producto. Insta360 ya había entrado en terreno de DJI con sus estabilizadores y gimbals, después probó el mercado de drones con Antigravity, y ahora, según todo lo que sugiere esta patente, prepara un ataque más directo sobre el segmento más accesible de la gama DJI. Las estimaciones apuntan a una ventana de lanzamiento entre finales de 2026 y principios de 2027, aunque como suele ocurrir con los documentos de patente, el diseño final podría variar respecto a lo mostrado en estos primeros bocetos.
Reflexiones finales
Lo interesante de este movimiento no es solo la competencia técnica, sino lo que revela sobre hacia dónde se dirige el mercado de drones de consumo: cada vez más plegable, cada vez más barato y cada vez más orientado a quien simplemente quiere sacar el aparato del bolsillo y grabar sin pensar en configuraciones complejas. Que una marca tan asociada a la imagen esférica como Insta360 pueda lanzar un dron sin esa función resulta paradójico a primera vista, pero tiene sentido económico si el objetivo real es arrebatarle a DJI la franja de precio más sensible. Habrá que esperar a ver si la patente se traduce en un producto final fiel a estos bocetos, o si, como ocurre a menudo, el diseño registrado acaba siendo solo un punto de partida.
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