Samsung acaba de presentar la SmartTag 3, la tercera generación de su localizador Bluetooth. La novedad más llamativa es que por fin funciona con iPhone, aunque con menos funciones que en un Galaxy. El dispositivo también es más pequeño y más ligero, y mejora la autonomía respecto al modelo anterior. Además, estrena un sistema de guiado más preciso para encontrar objetos a corta distancia y un aviso por zonas que avisa cuando la etiqueta entra o sale de un área definida por el usuario. El precio de partida en Estados Unidos es de 29,99 $ y la llegada al mercado está prevista para principios de noviembre. Repasamos qué cambia, cómo funciona la parte técnica y qué límites conserva.
Un localizador que ya no es solo para Galaxy
Hasta ahora, los dos modelos anteriores solo servían dentro del ecosistema de Samsung. Quien tenía un iPhone no podía usarlos. Con la SmartTag 3, eso cambia. La etiqueta se puede gestionar desde la aplicación SmartThings en iOS, donde ofrece las funciones básicas de localización y de compartición con otras personas.
No es una experiencia idéntica. En el iPhone faltan la vista de brújula, la función de hacer sonar el teléfono y los avisos de objeto olvidado. Son carencias importantes si se compara con Android, pero la apertura tiene sentido práctico. En un hogar donde conviven móviles de ambos sistemas, una sola etiqueta sirve para todos. Y quien pase de Galaxy a iPhone no tendrá que tirar un localizador que sigue funcionando.
La cobertura de la prensa especializada coincide en el matiz. Android Authority señala que el producto no debería ser la primera opción de un usuario de iPhone, pero que su compatibilidad abre un abanico de usos nuevos.
Más pequeña, más ligera y con más autonomía
El rediseño es considerable. La SmartTag 3 elimina la anilla integrada, algo que reduce su tamaño un 35 % y su peso un 33 %. También es más fina que sus predecesoras. Quien necesite colgarla de las llaves o de una mochila tendrá que comprar una funda con lazo, que se vende aparte, igual que la de silicona.
La batería también mejora. La SmartTag 2 declaraba 500 días de uso normal y 700 con el modo de ahorro. La nueva generación sube a 550 y 790 días, respectivamente. Son cifras de laboratorio, así que conviene tomarlas con cautela, pero la mejora es de un 10 % en uso normal y de algo más de un 12 % con el ahorro activado.
El modo de ahorro tiene un precio. Desactiva la vista de brújula y el control de volumen y tono. Solo queda la localización básica por Bluetooth de baja energía. Es una buena opción para una etiqueta que viaja en una maleta durante meses, pero no tanto para algo que se pierde a menudo en casa.
La parte técnica: de 20 a 60 metros
Aquí está el cambio más interesante. La búsqueda direccional, la que guía al usuario hacia el objeto con una flecha en pantalla, alcanza ahora unos 60 metros, es decir, unos 200 pies. Es aproximadamente el triple que en la generación anterior. Samsung atribuye la mejora a la combinación de banda ultraancha, o UWB, con la medición de canal de Bluetooth 6.0, conocida como Channel Sounding.
Esta tecnología merece una explicación. Hasta ahora, los dispositivos Bluetooth estimaban la distancia a partir de la intensidad de la señal, un método muy sensible a paredes, cuerpos y reflejos.De acuerdo a Silicon Labs, Channel Sounding usa dos técnicas independientes. Una mide el desfase de fase de la señal en distintas frecuencias. La otra calcula el tiempo de ida y vuelta de los paquetes.
Las cifras teóricas son llamativas. Según un análisis técnico de Embedded, el sistema puede llegar a 150 metros con un error de unos 20 centímetros. Hay que recordar que la banda de 2,4 GHz tiene una longitud de onda de unos 12,5 centímetros, lo que explica que la precisión por fase sea tan fina.
Hay un límite que conviene señalar. En la SmartTag 3, Channel Sounding solo está disponible en algunos teléfonos Galaxy. Samsung tampoco ha publicado cifras de precisión en condiciones reales. Habrá que comprobar si el triple de alcance se mantiene en un edificio con tabiques y no solo en campo abierto.
La red de localización y los avisos por zona
Cuando la etiqueta sale del alcance directo del teléfono, entra en juego la red Galaxy Find Network. Samsung asegura que cuenta con más de 900 millones de dispositivos, que detectan la etiqueta de forma anónima y envían su ubicación al propietario. El tamaño de esa red determina en buena medida la utilidad real de un localizador. Cuantos más dispositivos pasen cerca de un objeto perdido, mayor es la probabilidad de encontrarlo.
La otra novedad es la función de notificaciones por lugar. Funciona como una geovalla: el usuario define un área y la aplicación avisa cuando la etiqueta entra o sale de ella. Los ejemplos que propone el fabricante son sencillos. Saber si una mascota ha salido del jardín o si la bicicleta de un hijo se aleja del barrio. Es un uso distinto al de encontrar las llaves y acerca el producto a un sistema de vigilancia básico.
Precio y disponibilidad
Una unidad cuesta 29,99 dólares y el paquete de cuatro, 99,99. La salida en Estados Unidos está prevista para principios de noviembre y se vende en negro y blanco. Por ahora no hay precio ni fecha confirmados para España. Es un detalle relevante, porque la disponibilidad europea de los productos de Samsung suele llegar con algo de retraso.
Con ese precio, la SmartTag 3 queda en la franja habitual del sector. El paquete de cuatro rebaja el coste unitario a unos 25 dólares, algo que puede interesar a familias con varios objetos que localizar.
Reflexiones adicionales
La apertura al iPhone es la decisión más inteligente de esta generación. Un localizador vale lo que valga su red, y limitarlo a un solo sistema operativo reducía su público. Aun así, las funciones recortadas en iOS dejan claro que Samsung sigue reservando lo mejor a sus propios teléfonos. Es una estrategia comprensible, pero limita el interés para quien no tenga un Galaxy.
También hay que ser prudentes con las cifras. El triple de alcance y los 790 días de batería son datos del fabricante. Hasta que se publiquen pruebas independientes, conviene tratarlos como una referencia y no como una garantía. En PcDeMaNo estaremos atentos a su llegada para ponerla a prueba en un entorno doméstico real.
Por último, la integración de Bluetooth 6.0 apunta a una tendencia más amplia. La medición precisa de distancia va a llegar a muchos más productos: llaves digitales, auriculares, sensores del hogar. La SmartTag 3 es un primer ejemplo accesible de lo que esa tecnología puede aportar a un objeto que cuesta menos de 30 dólares.
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