La predicción del clima no es un asunto sencillo y a pesar de los supercomputadores que se dedican a ello todavía queda mucho por hacer.

Por ejemplo, esta misma mañana leía que el cambio climático podría acabar con los estratocúmulos, un tipo de nube que refrigera el planeta al reflejar la luz solar de vuelta al espacio … con lo que el calentamiento global sería incluso más rápido de lo que nos tememos.

De ahí el interés de start-ups como ClimaCell que propone utilizar la cantidad de que disponemos de nuestros teléfonos móviles (y resto de dispositivos inalámbricos) para actuar de millones de sensores con lo que la predicción de los modelos mejoraría de forma sustancial.

Esta empresa fundada en 2015 no utiliza las medidas de presión y temperatura de los propios móviles sino la calidad de la transmisión que debe estar correlacionada con las condiciones atmosféricas locales. Acaban de abrir un centro de investigación en Colorado para integrar todos estos datos en un modelo matemático que están entrenando con datos de hace diez años en adelante y lo han validado en Israel para un período de lluvias severas con resultados del orden de un 60% mejores que las predicciones del servicio de meteorología de aquél pais.

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