Aparte del calentamiento global tenemos un gravísimo problema en nuestro planeta y es la falta de recursos para mantener su población con lo que el sistema alimentario se ha convertido en uno de los grandes desafíos del siglo XXI y a la vez, en una nueva oportunidad económica.

Seguir con los actuales modelos de producción para satisfacer las futuras necesidades alimentarias comportaría un crecimiento insostenible de consumo de recursos naturales, aumentando en un 50% el consumo de energía y en un 40% el consumo de agua para 2050.

Fundada por Patrick O. Brown, profesor de bioquímica en Stanford durante 25 años, Imposible Foods es una startup ubicada en el corazón de Silicon Valley, California. Está financiada, por Khosla Ventures, Horizons Ventures, Bill Gates, Google Ventures, UBS y Viking Global Investors. El equipo cuenta con científicos de nivel mundial, ingenieros, cocineros, agricultores, desarrolladores de alimentos, biólogos moleculares, profesionales de los negocios y amantes de la cocina.

Su primer producto es la Impossible Burger. Sus creadores dicen que parece y sabe a hamburguesa, pero está hecha de plantas.

Esta “Hamburguesa de plantas” pretende reemplazar a la hamburguesa de ternera convencional, proporcionando una experiencia sensorial idéntica o mejorada. Pero su ingrediente estrella, la heme (leghemoglobina de soja), el cual marca la diferencia con el resto de hamburguesas vegetarianas, es la pieza clave que determinará el futuro comercial de este producto en Europa.

En USA ya se sirve en miles de restaurantes y está prevista la salida de la versión 2.0 en las próximas semanas empezando a venderse en las carnicerías dentro de este mismo año.

Sin embargo en Europa (y según esta excelente Tesina de Máster en Alimentación, Ética y Derecho, Universitat de Barcelona la situación no es tan clara ya que la heme se obtiene mediante manipulación genética de la correspondiente levadura … por lo que debería acogerse a la Directiva 2001/18/CE donde se define un “organismo modificado genéticamente (OMG)”. Evidentemente la alternativa de obtener la “heme” directamente de las raices de la soja requeriría grandes plantaciones de soja y un consumo de agua tan grande que no lograría nada sad

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