Mucho ha cambiado la robótica en los últimos años lo que, por ejemplo, se ve claramente en la forma de interaccionar con los humanos.

Antes los viejos robots (que todavía se siguen empleando en líneas de montaje) se introducían en “jaulas” para evitar que las personas pudiesen acercarse por error y sufrir daños. Ahora los robots colaborativos incluyen sus propios enclavamientos para evitar accidentes y normalmente no necesitan de ser instalados en zonas protegidas.

El problema puede venir en casos muy particulares como el de Amazon que utiliza cientos de miles de robots que se desplazan “libremente” por sus grandes almacenes moviendo paquetes sin fin. Hasta ahora para proteger al personal humano que tenía que entrar en las áreas robotizadas (o sea casi todas) para hacer tareas de mantenimiento o simplemente para recoger un paquete caido, se marcaba en un mapa móvil su ubicación para que los algoritmos marcasen dicha área como de exclusión.

Ahora y para optimizar el funcionamiento de sus almacenes aumentando la seguridad de los mismos acaban de dotar del cinturón Robotic Tech Vest que alerta a los robots de los almacenes de Amazon sobre la presencia de un empleado para evitar colisiones.

Las pruebas con el cinturón han tenido un “gran éxito” en los 25 almacenes en los que se ha implementado registrando más de un millón de activaciones únicas.

Está claro que las cosas están cambiando y que los almacenes del futuro deberán ser diseñados teniendo en cuenta que los robots serán los dueños y señores de los mismos mientras que los humanos tan solo tendrán que penetrar en los mismos de forma muy esporádica.

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