El término biohacking (biología do it yourself) “nace de la unión de las palabras biología y hacking, que contextualmente se refiere a la gestión de la propia biología utilizando una serie de técnicas médicas, nutricionales y electrónicas con el objetivo de ampliar las capacidades físicas y mentales del sujeto”.

Rich Lee es un grinder, es decir, un biohacker que hace modificaciones extremas del cuerpo. En sus dedos tiene imanes y dos chips de Comunicación de Campo Cercano (NFC, por sus siglas en inglés) que pueden programarse para ver páginas web o abrir puertas, entre otras cosas.

Tiene un chip en su antebrazo que monitoriza de forma constante su temperatura corporal (que normalmente se usa en mascotas) e implantes de auriculares en sus oídos.

Más recientemente ahora quiere ir un paso más allá y su objetivo pasa por mejorar las relaciones sexuales de las parejas gracias a realizar un implante en el pubis del hombre para dotar su pene con las funciones propias de un vibrador y es que “emana una vibración apasionada que le conecta a su pareja”, explica a través de la página web de su proyecto Lovetron 9000.

El Lovetron 9000 consiste en un dispositivo háptico del tamaño aproximado de la segunda falange del pulgar y está ideado para “proporcionar estimulación en los centros de placer de su pareja, y mejorar la experiencia compartida de hacer el amor”, explica Lee.

La implantación del mismo se realiza justo debajo de la piel del pubis, en la piel grasa justo por encima del pene. El proceso requiere afeitar, desinfectar y anestesiar localmente el área, será entonces cuando se perfora la zona, en la que se realizará una incisión de 2,50 centímetros para crear un pequeña bolsa en la que se coloca el dispositivo y después se cose. Tras esta intervención, el paciente necesitará dos semanas de reposo para poder volver a plena actividad.

Su autonomía es de unos 30 minutos recargándose a través de inducción inalámbrica en 20 minutos.

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