La empresa rusa 3D Bioprinting Solutions consiguió allá por el año 2015 hacer el primer trasplante con éxito de una glándula tiroidea «impresa 3D» a un ratón vivo. Sin embargo, como ellos mismos declararon que tardarán «tardarán «no menos de 15 años» en lograr «imprimir» un órgano humano.

Ahora es esta misma empresa rusa la que ha conseguido que una de sus «bio»impresoras 3D sea embarcada en una nave Soyuz para instalarla en la ISS (Estación Espacial Internacional) para poder seguir realizando sus experimentos en microgravedad para la obtención de tejidos más complejos… destinados a humanos, por ejemplo.

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