Biohax es una joven startup sueca que, desde su creación en 2013, ha implantado más de 4000 chips bajo su piel.

El chip se inserta entre los dedos pulgar e índice, mediante un pequeño corte y una inyección que inserta el chip (del tamaño de un grano de arroz) debajo de la piel. Es completamente biocompatible, no molesta ni produce ningún transtorno.

Al igual que en los “chips” que se emplean para localizar a nuestras mascotas, su contenido se lee mediante un escáner de radiofrecuencia RFID, que es compatible con la conexión NFC que llevan casi todos los móviles. Al apuntar con el lector al microchip recibe energía para activarse, y entonces el lector RFID puede leer su contenido.

Su función más practica es poder prescindir de las llaves. Pueden abrir cerrojos electrónicos cuando acercas la mano, tanto en casa como en el trabajo (muchas empresas ya los usan). También sirven para pagar en máquinas expendedoras de comida, o para comprar billetes de metro o autobús, simplemente acercando la mano al lector.

A priori, estos chips bajo la piel son privados porque al no tener batería solo son detectables cuando estás a unos pocos centímetros del lector, y la información personal está encriptada. Pero aún así levantan sospechas porque podrían contener funciones ocultas, o ser hackeados.

Por otra parte ya empiezan a aparecer los primeros problemas ya que los primeros chips bajo la piel que se implantaron, hace tres años, no se pueden actualizar. La única solución es recurrir a la cirugía (superficial) para extraerlos e insertar la nueva versión.

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