SLIM es el acrónimo de Smart Lander for Investigating Moon, un módulo de aterrizaje lunar desarrollado por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Su objetivo es demostrar la capacidad de aterrizar con alta precisión en un lugar específico de la superficie lunar, usando tecnologías innovadoras como el control autónomo y la navegación óptica.

SLIM fue lanzado el 19 de enero de 2024 desde el Centro Espacial Tanegashima, junto con otros dos satélites pequeños. El 20 de enero, SLIM se separó de la etapa superior del cohete y entró en una órbita lunar elíptica. El 25 de enero, SLIM inició su descenso hacia el cráter Shioli, un lugar de interés científico por su geología y su exposición al sol. Durante el descenso, SLIM liberó dos robots exploradores, LEV-1 y LEV-2, que debían aterrizar cerca del módulo y realizar mediciones del entorno lunar.

Sin embargo, el aterrizaje de SLIM no fue tan exitoso como se esperaba. Según la JAXA, SLIM se posó suavemente sobre la Luna, pero quedó mal orientado, probablemente boca abajo, lo que impidió que sus paneles solares generaran energía suficiente para operar. La comunicación con SLIM se perdió poco después del aterrizaje, y la JAXA solo pudo confirmar su ubicación gracias a las imágenes tomadas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA. La JAXA expresó su esperanza de que SLIM pudiera reactivarse cuando cambiara el ángulo del sol … justo lo que acaba de pasar ahora.

Los robots exploradores LEV-1 y LEV-2, en cambio, sí lograron aterrizar correctamente y enviar datos e imágenes a la Tierra. Estos robots, de unos 10 centímetros de diámetro y 300 gramos de peso, están equipados con cámaras, sensores de temperatura y acelerómetros. Su misión es estudiar las características del terreno lunar, como la rugosidad, la pendiente y la reflectividad, así como medir la radiación y el campo magnético.

Luz al final del túnel lunar

Volviendo al SLIM, ha pasado por un viaje tumultuoso desde su aterrizaje en Mare Nectaris, al sur del cráter Theophilus. A pesar del éxito al convertirse en la quinta nación en aterrizar en la Luna, una serie de complicaciones dejaron al aterrizador en una posición comprometida. El bote inesperado durante el aterrizaje y la consecuente posición desfavorable del panel solar dejaron al SLIM con solo tres horas de carga de batería.

Regreso a la acción lunar

La situación parecía sombría para el SLIM cuando se colocó en modo de suspensión, con la esperanza de que la luz solar eventualmente alcanzaría el panel. Ahora, con la confirmación de que la posición del Sol permite que la luz incida en el panel solar, el SLIM ha regresado a la plena operatividad. La transmisión de datos y las imágenes, incluyendo las primeras fotos de la Multi-Band Camera (MBC) desde el aterrizaje, marcan un renacimiento emocionante para esta misión lunar.

Desafíos y futuro lunar

A pesar de este resurgimiento, la duración operativa futura del SLIM está condicionada a la capacidad de su panel solar para mantener la carga. Con la llegada de la noche lunar, la baja temperatura y la oscuridad intensa podrían dañar irreparablemente la electrónica del aterrizador. Esta situación plantea la incertidumbre sobre cuánto más podremos aprender y descubrir gracias a las operaciones de SLIM en la Luna.

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