Vivimos en un mundo en constante evolución, donde cada acción que tomamos repercute de alguna forma en el entorno. Y, a propósito de acciones, ¿te has detenido a pensar en el impacto ambiental que tiene tu dieta? Si eres de los que disfruta un buen filete, tal vez deberías reconsiderar tus opciones.

El alto costo de la carne… y no hablo de dinero

La investigación ya ha demostrado cómo el consumo de carne contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero ahora, un estudio reciente ha puesto cifras concretas sobre la mesa: sustituir el 50% del consumo mundial de leche y carne de origen animal por alternativas basadas en plantas podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 31%.

Publicada por Nature Communications, esta investigación utilizó un complejo modelo de simulación llamado Global Biosphere Management Model (GLOBIOM) para examinar los efectos de las sustituciones de alimentos a base de plantas a nivel mundial. Tomando como punto de partida una simulación donde el consumo de productos animales seguía creciendo al ritmo actual, se estudiaron los efectos potenciales de introducir gradualmente más y más sustituciones basadas en plantas en la dieta global entre 2020 y 2050.

Las sorprendentes cifras tras la sustitución

Comparado con la simulación de referencia, los escenarios con sustituciones mostraron mejoras significativas. Por ejemplo, una sustitución del 25% ya tendría un impacto notable en los precios de los alimentos, la restauración de tierras y la biodiversidad. Llevar esta sustitución al 50% no solo disminuiría las emisiones en un 31%, sino que prácticamente detendría la deforestación, reduciría a más de la mitad la pérdida de biodiversidad proyectada y, por si fuera poco, reduciría el uso de agua.

Sin embargo, las cosas no son tan simples. A pesar de estos datos alentadores, la industria de la carne a base de plantas está pasando por un momento difícil. Después de la publicación del estudio, dos startups basadas en plantas cerraron debido a la disminución de la demanda y la incapacidad de generar ingresos.

El reto del alt-meat

Aunque los autores del estudio creen que una sustitución del 50% para 2050 es un objetivo realista, la realidad actual de la carne a base de plantas no es muy alentadora. Entre la inflación de los precios de los alimentos y la pérdida gradual de la fe del consumidor, parece que se elige menos y menos los productos alt-meat.

Pero no todo son malas noticias. Algunos países como Francia ya están cerca de la paridad de precios con el alt-meat. Solo podemos esperar que la industria global a base de plantas pueda sobrevivir lo suficiente para llegar a ser asequible y lograr el cambio que este planeta necesita.

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