En un artículo que se publicará el próximo mes de octubre en la revista Biomaterials, investigadores de la Universidad de Toronto nos mostrarán un nuevo método para inyectar células sanas en los ojos dañados y que podría abrir el camino a nuevos tratamientos para revertir la pérdida de visión en dolencias hoy incurables.

Muchos investigadores han experimentado con tratamientos basados ​​en la inyección de fotorreceptores sanos o células del epitelio pigmentado de la retina (RPE) en el ojo para reemplazar las células muertas y que origina en millones de personas pérdida de visión debido a afecciones como la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) o la retinitis pigmentosa.

Pero integrar las nuevas células en el tejido existente es un gran desafío, y la mayoría de las células inyectadas también terminan muriendo.

Shoichet y su equipo son expertos en el uso de biomateriales diseñados conocidos como hidrogeles para promover la supervivencia de las células recién inyectadas después del trasplante.

Los hidrogeles aseguran una distribución uniforme de las células, reducen la inflamación y promueven la cicatrización de los tejidos en los primeros días críticos posteriores a la inyección. Con el tiempo, se degradan naturalmente, dejando atrás las células sanas.

Lo que ha hecho este grupo es inyectar células fotorreceptoras sanas junto a células EFR sobre un hidrogel suficientemente viscoso no solo para asegurar una buena distribución de ambos tipos de células en la jeringa sino también para evitar la dilución por cizallamiento facilitando la inyección a través de la aguja muy fina requerida para esta operación.

Aunque todavía queda mucho por delante en la investigación los primeros resultados son francamente prometedores ya que los ratones que recibieron la co-inyección recuperaron alrededor del 10 por ciento de su agudeza visual normal.

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