Hace casi una treintena de años tuve el privilegio de conocer a Bernabé Espejo Serrano cuando la petrolera lo tenía cerrado / aislado / desaprovechado en sus propios proyectos que nadie entendía. Es una pena que después de haber llegado tan alto una persona sea condenada al ostracismo porque nadie consiga entender sus ideas … adelantadas a su tiempo.

Todavía me acuerdo cuando muy ufano me hablaba de la presentación de su próximo libro Teoría Unificada de la Energía en el que intentaba completar la famosa Teoría de la Relatividad General que Einstein había dejado incompleta.

Lo más sorprendente es que a finales del pasado año se publicó un curioso trabajo científico en la Revista del American Institute of Physics titulado The mass-energy-information equivalence principle (AIP Advances). Tal y como cuentan es una proposición de teoría comprobable que sugiere que la información tiene masa y que quizá fuera lo que explicara la materia oscura en el universo.

La propuesta de Melvin M. Vopson, de la Escuela de Matemáticas y Física de la Universidad de Portsmouth, viene a decir que hay una equivalencia entre masa, energía e información, partiendo de la idea de que como un bit de información es energía, también tiene que tener masa. Uno de los principios más curiosos relacionado con esto –que mucha gente conoce por la computación cuántica– es el Principio de Landauer, que viene a decir que borrar un bit de información requiere energía, pero que una vez que se ha creado, se puede almacenar sin que ello necesite energía ¿?.

Esta teoría va un paso más allá y viene a decir que una vez que la información se crea tiene una masa definida. Y entonces sugiere un experimento que básicamente consiste en medir un dispositivo de almacenamiento de datos antes y después de contenga información. Si tiene más masa que cuando se borra, el principio masa-energía-información sería correcto. De hecho se aventura a dar una estimación aproximada: la masa de un bit serían 3,19 × 10-38 Kg y la de la información almacenada en un disco de 1 TB unos 2,5 × 10-25 Kg.

El problema es a día de hoy no se sabe cuál sería exactamente de esa masa, pero sí que medirla requeriría tal nivel de precisión que sería difícilmente alcanzable con los instrumentos y métodos de los que disponemos.

En cualquier caso, estoy intentando ponerme en contacto vía Linkedin con el bueno de Bernabé para hablar de los proyectos que dejamos inconclusos en nuestra época «petrolera» y de los muchos que tenemos pensados para el futuro.

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