Otro detalle que nos ha llamado la atención es NodOn Climate,  la aplicación móvil de NodOn. En principio, la esperábamos únicamente como una herramienta auxiliar para configurar el mando en función de la marca del aire acondicionado, y poco más. De hecho, ya sabes que en nuestro caso preferimos operar todo desde Home Assistant, que es donde realmente cobra sentido un dispositivo Zigbee.

Pero al trastear con la app nos llevamos una sorpresa agradable: además de servir para “programar” el mando según la marca del AC, resulta que también permite controlar televisores, barras de sonido y otros equipos IR con una soltura inesperada. NodOn nos ha confirmado que esta parte no forma parte de su soporte técnico oficial —y que no garantizan compatibilidad universal—, pero lo cierto es que, en nuestras pruebas con un par de televisores, el mando funcionó como un control remoto IR convencional, sin dramas y sin necesidad de configuraciones exóticas. Una funcionalidad extra que no esperábamos y que, sin ser el foco del producto, añade un punto de versatilidad muy interesante.

Si pensabas que se nos había olvidado hablar del mando IR-Zigbee estabas equivocado. .. La descripción externa del mando de NodOn revela algo que, a nuestro juicio, es uno de sus mayores aciertos: está pensado para poder alimentarse prácticamente de cualquier forma imaginable. Además de funcionar con las clásicas pilas “de radio”, incorpora un puerto USB‑C que permite mantenerlo encendido de manera continua sin preocuparse por el estado de la batería. Y, para quienes buscan una instalación más definitiva, NodOn ofrece incluso un soporte con alimentación directa a 220 V, que también hemos podido probar y que convierte al dispositivo en un emisor IR fijo, estable y totalmente despreocupado del consumo. Esta versatilidad hace que pueda adaptarse tanto a instalaciones temporales como a montajes permanentes, algo que se agradece enormemente cuando uno quiere olvidarse de si el mando tiene o no energía en el momento más inoportuno.


En la parte posterior se observa el puerto USB-C para carga eléctrica, así como un conector para alargar el emisor IR (si hiciera falta) y con el botón para «emparejar / despertar» el Zigbee.

El diseño del “conector” de alimentación es, cuanto menos, ingenioso. No solo se inserta en el compartimento de las pilas, sino que añade un pequeño apéndice que deja accesible únicamente el botón de emparejamiento Zigbee. Eso sí: este bloqueo del puerto USB‑C solo ocurre cuando usamos el soporte de alimentación a 220 V, no cuando el mando funciona con pilas. La idea es clara: evitar que alguien conecte el USB‑C mientras el dispositivo está recibiendo corriente desde la red eléctrica, lo que podría provocar un conflicto entre ambas fuentes de alimentación.

Y aquí surge la duda razonable: ¿qué pasa si, con las pilas puestas, conectamos también el USB‑C? En principio, el diseño permite esa combinación, y lo lógico es pensar que el circuito interno prioriza la alimentación externa y aísla las pilas. Pero, siendo sinceros, si el fabricante ha decidido bloquear físicamente el USB‑C solo en el modo 220 V… es porque esa es la única situación realmente peligrosa. Con pilas + USB‑C no debería haber problema, pero tampoco es algo que vayamos a poner a prueba “a lo PcDeMaNo” sin necesidad.



 

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