Nike ha desvelado Project Amplify, un sistema de calzado asistido con motor diseñado para ayudar tanto a personas que caminan como a corredores ocasionales a desplazarse más lejos y con menos esfuerzo que con zapatillas convencionales. A diferencia de las tecnologías habituales, que se centran en amortiguación o retorno de energía pasivo, Project Amplify incorpora un motor ligero, una correa de transmisión y una batería recargable que trabajan junto a una placa de fibra de carbono integrada en la suela, ofreciendo asistencia mecánica paso a paso. El sistema, aún en fase de pruebas y previsto para su lanzamiento comercial hacia 2028, se presenta como una especie de “bicicleta eléctrica para tus pies”, según los responsables del proyecto.
Muchos expertos consideran que esta tecnología podría influir no solo en el rendimiento físico, sino también en la forma en que las personas adoptan hábitos de movimiento cotidiano, ayudando a reducir la ansiedad sobre el esfuerzo físico y motivando a caminar o correr más a menudo. Este artículo explica cómo funciona la ingeniería detrás de estas zapatillas, qué implicaciones tiene para el deporte y la movilidad urbana y qué retos técnicos y sociales enfrenta esta propuesta.
El diseño y la mecánica detrás de Project Amplify
Cuando hablamos de Project Amplify no nos referimos a unas zapatillas con amortiguación mejorada o con espumas avanzadas, sino a un sistema de asistencia motorizada que interviene activamente en cada paso. La base del sistema es el motor ligero conectado a una correa de transmisión y una batería recargable tipo “cuff” que se ajusta al tobillo o a la parte inferior de la pierna. Esta configuración hace que, en el momento en que el pie se separa del suelo, el sistema ayude a levantar el talón y a empujar el pie hacia adelante con un impulso controlado.
Desde un punto de vista técnico, la integración de algoritmos de movimiento basados en datos del Nike Sport Research Lab permite que el sistema ajuste la asistencia según cómo se desplaza cada usuario, identificando el patrón de zancada, la velocidad de paso y la longitud de la pisada. No se trata de un simple motor que “empuja al azar”, sino de un artefacto que mide y responde al movimiento biomecánico natural de la extremidad inferior, buscando que la interacción sea suave y coordinada. Este enfoque implica integrar sensores, lógica de control y componentes mecánicos en un espacio muy limitado: el conjunto total pesa solo un par de kilos, incluyendo batería y estructura.
Los prototipos que se han mostrado hasta ahora utilizan una placa de fibra de carbono en la suela para ofrecer rigidez estructural y mejorar la eficiencia del retorno de energía pasiva, lo que ya es una técnica habitual en calzado de alto rendimiento. Combinar esta placa con la asistencia activa del motor es lo que distingue a Project Amplify de otros experimentos anteriores.
¿Cómo se comportan estas zapatillas en pruebas reales?
Los ensayos hasta ahora han sido exhaustivos. Más de 400 atletas han completado más de 2,4 millones de pasos con distintos prototipos, lo que equivale aproximadamente a 12 000 vueltas a una pista de 200 m en repetidas versiones del hardware. En estos tests, muchos participantes han comentado que la sensación es como si el calzado “formara parte de su cuerpo”, haciendo que, por ejemplo, correr cuesta arriba se sienta casi como hacerlo en terreno plano.
Según varias fuentes especializadas, este tipo de sistema puede permitir a un corredor medio con un ritmo de entre 10 y 12 minutos por milla aumentar su rendimiento sin necesidad de entrenar mucho más duro, proporcionando un impulso que ayuda a mantener la velocidad con menos energía percibida. Esto es comparable a pasar de caminar a un ritmo moderado a hacerlo con una ayuda externa, similar a lo que un ciclista experimenta al usar una bicicleta eléctrica con asistencia de pedaleo.
Además de la simple mejora de rendimiento, la forma en que estos dispositivos ajustan su respuesta mediante algoritmos adaptativos abre la puerta a mejoras progresivas en la eficiencia de locomoción para usuarios con diferentes niveles físicos, lo que podría tener implicaciones importantes para la salud pública y programas de rehabilitación física.
Limitaciones técnicas y desafíos por delante
A pesar de la sofisticación, el producto todavía enfrenta varios retos antes de su lanzamiento comercial. Uno de los principales es la duración de la batería: fuentes especializadas mencionan que algunas unidades de prueba solo ofrecen entre 30 y 60 minutos de uso continuo, lo que puede ser insuficiente para carreras largas o jornadas intensas de uso. Este es un aspecto crítico, ya que la autonomía de los sistemas electrónicos portátiles siempre resulta un factor limitante cuando se integran en calzado, debido al espacio reducido disponible para el almacenamiento de energía.
Otro reto es la complejidad de integrar sensores, motores y controladores dentro de una plataforma que también debe ser cómoda y segura para caminar y correr. La robustez de los componentes ante impactos repetidos, la gestión térmica de los sistemas electrónicos y la protección contra el agua y el polvo son aspectos que requieren ingeniería avanzada.
Finalmente, están las cuestiones de accesibilidad y regulación. Al dirigirse principalmente a corredores aficionados o a personas que caminan para su movilidad cotidiana, Nike tendrá que equilibrar rendimiento, precio y facilidad de uso. Además, normas deportivas podrían limitar el uso de este tipo de tecnología en competiciones oficiales, como ya ha ocurrido con otros dispositivos que ofrecen asistencia externa.
Perspectivas en deporte y movilidad cotidiana
En el contexto del deporte y la movilidad urbana, dispositivos como Project Amplify van más allá de ser una curiosidad técnica. Igual que la bicicleta eléctrica ha permitido a muchas personas desplazarse distancias mayores sin esfuerzo excesivo, estas zapatillas con asistencia mecánica prometen ampliar la capacidad de movimiento humano de manera gradual y adaptable.
El hecho de que la tecnología incluya software adaptable y sensores inteligentes también sugiere aplicaciones potenciales en rehabilitación física y en dispositivos de ayuda para personas con movilidad reducida, donde la asistencia personalizada puede marcar la diferencia entre la independencia o la dependencia de ayuda externa.
Además, la colaboración entre marcas de calzado y empresas de robótica —como Nike con Dephy— indica que el sector de la tecnología deportiva está avanzando hacia sistemas híbridos que combinan biomecánica, informática y robótica para ofrecer experiencias personalizadas.
Reflexiones finales
Project Amplify es un ejemplo claro de cómo la tecnología puede transformar actividades tan básicas como caminar o correr, proporcionando asistencia activa a nivel mecánico. Aunque aún queda camino por recorrer antes de que estas zapatillas lleguen al mercado y se utilicen de forma amplia, su desarrollo plantea preguntas interesantes sobre el papel de la tecnología en el rendimiento físico y en la vida cotidiana. Algunos verán esto como una oportunidad para democratizar la actividad física, mientras que otros debatirán sobre los límites entre el apoyo tecnológico y la alteración de habilidades humanas.
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