Amazon ha presentado unas gafas inteligentes equipadas con inteligencia artificial que buscan optimizar las rutas de entrega y mejorar la seguridad de sus repartidores. Este nuevo dispositivo, todavía en fase de pruebas en Norteamérica, combina visión por computador, sensores avanzados y una interfaz proyectada directamente en el campo de visión del conductor, con el objetivo de eliminar la dependencia del teléfono móvil y reducir tiempos en cada entrega.

Estas gafas no solo integran navegación paso a paso o escaneo automático de paquetes, sino que también incorporan detección de peligros, reconocimiento contextual y asistencia operativa mediante IA. Su desarrollo forma parte del esfuerzo más amplio de Amazon por incorporar sistemas autónomos y analítica predictiva en sus operaciones logísticas.

Un asistente visual manos libres

El propósito de las nuevas gafas con IA es ofrecer una experiencia totalmente manos libres. Hasta ahora, los repartidores debían alternar entre la pantalla del móvil, los paquetes y el entorno físico. Con este nuevo sistema, las gafas muestran directamente las indicaciones, la información del envío y alertas sobre obstáculos o riesgos. Según explicó la compañía en TechCrunch, las gafas se activan automáticamente en el momento en que el conductor aparca en la zona de entrega y utilizan una combinación de cámaras y algoritmos de visión artificial para guiar al trabajador desde el vehículo hasta el destino exacto.

A nivel técnico, el dispositivo combina sensores de profundidad con cámaras de alta resolución capaces de reconocer patrones en entornos poco estructurados, como aparcamientos o entradas con numeraciones confusas. En pruebas iniciales, se ha observado que el tiempo medio de búsqueda de direcciones se reduce entre un 15 % y un 25 %, dependiendo de la densidad urbana. El sistema proyecta una interfaz de realidad aumentada que puede mostrar, en una esquina del campo de visión, información contextual sobre la dirección, la entrega y posibles riesgos en el entorno inmediato.

Además, las gafas permiten capturar pruebas de entrega mediante una cámara integrada que registra imágenes del paquete en el punto de destino. Todo esto se realiza sin necesidad de sacar el teléfono móvil, lo que no solo ahorra segundos en cada entrega, sino que también mejora la seguridad y reduce distracciones en la vía pública.

Integración con el ecosistema logístico de Amazon

El hardware de las gafas está pensado para integrarse con el resto del ecosistema operativo de Amazon. Cada par está vinculado a un pequeño controlador que se coloca en el chaleco del repartidor, el cual incluye una batería intercambiable, un botón de emergencia y controles básicos de funcionamiento. Este módulo, además de alimentar el sistema óptico, gestiona la conectividad inalámbrica con la red logística y los servidores de procesamiento de datos.

De acuerdo con Android Central, el controlador funciona como un nodo local que recopila información sensorial y la transmite a los sistemas de IA en la nube de Amazon, donde se realiza la interpretación semántica del entorno. Gracias a este procesamiento distribuido, las gafas pueden reconocer objetos y escenarios complejos con una latencia inferior a 200 milisegundos, suficiente para mantener una experiencia fluida y sin retrasos perceptibles para el usuario.

En entornos de poca luz, las lentes con tratamiento fotocrómico ajustan automáticamente su opacidad, permitiendo una visualización óptima sin necesidad de cambiar de gafas. Asimismo, la compañía ha confirmado que habrá soporte para lentes graduadas, lo que sugiere que Amazon prevé una implementación a gran escala sin comprometer la ergonomía o las necesidades ópticas de sus trabajadores.

IA aplicada al flujo de entrega

Las gafas no se limitan a la navegación o al escaneo visual. Amazon ha destacado que la inteligencia artificial desempeña un papel fundamental en la gestión del flujo operativo. Los modelos de visión computacional pueden identificar si un paquete se entrega en la dirección incorrecta o si se ha dejado en una ubicación insegura. Esta capacidad de “detección de defectos en tiempo real” se basa en redes neuronales entrenadas con millones de imágenes de entregas, capaces de inferir patrones de error y emitir alertas automáticas antes de que el conductor abandone el lugar.

Según un informe de Reuters, Amazon lleva más de un año desarrollando el proyecto. Los primeros prototipos se probaron en depósitos de reparto de Seattle y Toronto, donde la compañía recogió datos de interacción, movimiento y precisión de entrega. Los resultados iniciales apuntaron a una mejora del 12 % en la eficiencia general y una reducción de incidentes relacionados con entregas incorrectas o pérdidas de paquetes.

A nivel de hardware, el dispositivo emplea un chip de procesamiento especializado en tareas de visión (Vision Processing Unit, o VPU), optimizado para ejecutar inferencias de redes neuronales convolucionales con un consumo inferior a 5 vatios. Esto permite un uso continuado de hasta 8 horas por batería, cubriendo un turno completo de reparto. La refrigeración pasiva mediante materiales cerámicos evita la acumulación térmica en las patillas, un aspecto esencial en climas calurosos.

Interacción entre humano y máquina

Una de las claves del diseño de estas gafas es la interfaz natural entre el trabajador y la inteligencia artificial. El sistema reconoce gestos simples de la cabeza y comandos de voz para confirmar entregas o navegar entre tareas. En entornos ruidosos, los micrófonos direccionales pueden filtrar el sonido ambiente con un factor de supresión de hasta 25 decibelios, lo que permite al dispositivo entender comandos incluso junto al tráfico urbano o motores en marcha.

El concepto recuerda a las primeras generaciones de Google Glass o a las HoloLens de Microsoft, aunque la diferencia esencial radica en el propósito funcional: las gafas de Amazon no están pensadas como un dispositivo de consumo ni para experiencias de realidad mixta, sino como una herramienta operativa dentro de un sistema de logística inteligente. Esta orientación práctica se traduce en un diseño robusto, resistente al polvo y al agua con certificación IP54, y en un precio de producción estimado en torno a los 600 dólares por unidad, según fuentes del sector.

Amazon planea ampliar las capacidades de las gafas con actualizaciones de software que añadan reconocimiento de mascotas o identificación de obstáculos dinámicos. En zonas rurales o de baja conectividad, el sistema recurrirá a algoritmos de inferencia local para continuar ofreciendo asistencia sin depender de la nube, almacenando temporalmente los datos en el controlador del chaleco.

Un paso más hacia la automatización logística

El lanzamiento de estas gafas coincide con la introducción de otras dos innovaciones tecnológicas: el brazo robótico Blue Jay, diseñado para colaborar con empleados en los almacenes, y el sistema de análisis predictivo Eluna, que ofrece una visión unificada de los flujos operativos mediante inteligencia artificial. Ambos desarrollos se inscriben en la estrategia de Amazon de integrar IA en cada etapa de su cadena logística, desde el almacenamiento hasta la entrega final.

Este tipo de herramientas no solo busca mejorar la eficiencia, sino también reducir el margen de error y los costes operativos. En un contexto donde las entregas diarias superan los 10 millones de paquetes a nivel global, una mejora del 1 % en precisión o tiempos representa un ahorro sustancial en combustible, personal y gestión de incidencias.

Sin embargo, la adopción de este tipo de dispositivos plantea también cuestiones sobre la supervisión laboral y la privacidad de los trabajadores. El hecho de que las gafas integren cámaras y sensores constantes podría generar inquietud sobre el grado de control que la empresa ejerce sobre sus repartidores. Aunque Amazon afirma que las grabaciones se utilizan únicamente para tareas operativas y no para evaluar rendimiento, los sindicatos y organizaciones de derechos laborales han mostrado interés en analizar la tecnología antes de su despliegue masivo.

Reflexiones sobre el futuro del trabajo asistido por IA

El avance de sistemas como estas gafas inteligentes refleja una tendencia clara: la fusión entre inteligencia artificial, ergonomía y logística. La frontera entre herramienta y asistente cognitivo se diluye, especialmente cuando los dispositivos empiezan a interpretar y anticipar decisiones humanas. Si las pruebas en Norteamérica resultan satisfactorias, Amazon podría implementar las gafas en flotas europeas y asiáticas durante 2026, acompañadas de mejoras en el software de gestión de rutas y la integración con vehículos eléctricos de reparto.

La posibilidad de que las gafas detecten automáticamente errores, obstáculos o condiciones adversas representa una mejora significativa en términos de seguridad laboral. La IA no sustituye al trabajador, pero sí amplifica su capacidad para tomar decisiones más rápidas y precisas en entornos complejos. En última instancia, esta tecnología podría extenderse más allá del reparto, encontrando aplicación en mantenimiento industrial, logística aeroportuaria o incluso en servicios de emergencia.

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